Semana 25: Día 169: Bienvenido a Tandil

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Tenía los ojos desorbitados, la cara roja y casi que escupía espuma por la boca. Con sus 100 kilos se abalanzó hacia mí y se puso en posición de pelea. Me midió con su mano izquierda mientras su puño derecho tomaba envión.
Mientras toda mi integridad física estaba a punto de irse al diablo por un demente, me pregunté “¿Cómo llegué a está situación?”.
Retrocedemos unas horas, al viernes a la noche. Estábamos camino a la ciudad de Tandil, para correr la Adventure Race. Al tráfico de víspera de fin de semana le tuvimos que sumar una espesa niebla y un percance muy tonto: quisimos inflar una rueda en una estación de servicio, y uno de los empleados, queriendo ayudarnos, desinfló la rueda todavía más. El inflador no funcionaba, asi que tuvimos que volver a la ruta con mucha más precaución.
Llegamos al complejo de cabañas, Los 5 Hermanos, a las 3 y media de la mañana. Nuestros compañeros dormían o estaban en el boliche. No sabíamos cuál nos correspondía y no pretendíamos despertar a nadie. Entramos en la que nos parecía y dormimos muy mal, muertos de frío. Tandil, de noche, es un freezer.
A la mañana siguiente Vicky fue a averiguar si nos podían prender el calefón y la estufa. El dueño, con muy mala predisposición, vino a recriminarnos que habíamos ocupado una cabaña que no nos correspondía. El tema era su tono agresivo y sobrador.
Yo no entendía lo que pasaba. Hablamos unos minutos y la conversación se fue caldeando. Se la agarró con Vicky, que no se comió su prepotencia, y me dijo “Llevatela”, y agregó que no le pegaba porque era una mujer. Fui hasta ella y le dije “Deja, amor, es un idiota”.
Nunca me encontré en una situación en la que un proveedor de un servicio me quisiera pegar. Siempre me imaginé que eran los clientes los que se sacaban y querían trompear a todos. Lo agarraron entre tres, mientras me gritaba que me iba a matar, además de insultos irrepetibles. “¡Me haces ponerme así, enfrente de mi hija!”, me dijo.
Yo no salía de mi asombro. No lo provoqué ni creo que esta fuese una situación para resolver con  tanta violencia. De hecho no existen situaciones cotidianas que se resuelvan a los golpes.
Abandonamos Los 5 Hermanos, prometiendo no recomendarlos jamás. Nos obligaron a separarnos del resto del grupo y a buscar de urgencia cabaña. Por suerte conseguimos una al instante, no muy lejos, en un complejo mucho más lindo y barato. Todavía no entendemos en qué situación nos convertimos en okupas maleducados que venían a perturbar la paz. Presiento algo se ignorancia y perjuicio porque, entre otras ciudad, me dijo “¿Te pensás que me vas a hablar así porque sos de Capital?”.
De esta manera empezamos nuestro día de aniversario con Vicky. Todo fue mejorando, pero porque arrancamos tan abajo, después de una semana tan horrible, que luego las cosas solo podían mejorar.
Ahora, luego de cenar, nos resta concentrarnos en la carrera, en las cosas sanas,y dejar toda la mala onda atrás…

Publicado el 16 marzo, 2013 en Carrera, Reflexiones y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Levantar la vista, mirar el horizonte, dale la mano a Vicky y a la carrera. El mundo está lleno de prepotencia y lugares mal ocupados. Ocurre, a veces, que entramos en la puerta equivocada a la hora errada. Nada más. Pero no es nuestra culpa. Entiendo que estés abrumado pero ya está y seguro que a la hora de mi comentario tenes tus pensamientos en tu tranco y el de Vicky. Buena carrera para los dos y a fondo con Jeremías. Abrazo Juanca.

  2. iamafuckingrunner

    que bajon lo que tuviste que pasar.. a mi me paso algo asi en Italia (en el sur, obviamente). El mundo esta lleno de resentidos, eso de porque sos de capital, un bajon. La gente ignorante necesita gritar y violentarse para sentirse importante. A olvidarse del asunto y seguir con tu vida. Pasarla bien es lo peor que le podes hacer.

  3. Soy tandilense, lamento muchisimo lo que te paso, y no te ocurrio por ser de Capital, a los nativos nos tratan igual, aqui hay mucho energúmeno suelto y siento que te hayas topado con uno, te pido disculpas por él, la gran mayoría somos gente amable. Soy fotografa y cubrí el evento de la Ex Merrel y fué grandioso.

    • Gracias, Patricia. Sinceramente terminamos en una cabaña a 500 metros de esta donde nos atendieron súper bien. De hecho, en todos los lugares a los que fuimos nos atendieron con una sonrisa, y la atención fue de primera. No adjudico el comportamiento a la ciudad, sería actuar con el mismo prejuicio con el que nos trataron a nosotros. El evento salió muy bien y nos sirvió para olvidar el mal trago del día anterior. ¡Saludos!

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