Semana 23: Día 160: Por suerte tengo pilates

Como dije en el post de ayer, tengo a mi socio de vacaciones, lo que me obliga a improvisar a la hora de seguir entrenando. Por suerte aprovecho mis viajes de Barracas a casa, lo que me asegura 15 kilómetros por las calles porteñas. Peor es nada. También, para compartir alguna actividad con Vicky (y que me saque de enfrente de la computadora), estamos yendo a Pilates. Que es como una clase laaaaaarga de elongación y aprender a respirar y acomodar la postura.

Es difícil porque aunque estamos yendo a las 8 de la noche (a dos cuadras de casa), tengo que cortar lo que esté haciendo de trabajo para ir al instituto. Y es una cita que respeto bastante, con la ilusión de que es cerca y que vuelvo enseguida. Pero me permite relajarme, y calmar las ansiedades de estar sentado de sol a sol frente a la máquina.

Pasa algo en el instituto donde hago pilates, y es que los profesores duran menos que un suspiro. Ya vamos por el tercer profe, y las anteriores decidieron abandonar la coordinación de la clase para irse tras mejores perspectivas laborales.

Pero Ramiro, el actual instructor, parece que es el más canchero. Explica los ejercicios, da tips para amateurs como yo, y realmente nos hace estirar, un déficit en mi caso que (apenas termino de entrenar) quiero comer e irme a casa. Pilates me parecía algo para señoronas que no sabían qué hacer con su tiempo. Un prejuicio que, me parece, está bastante difundido. Pero está bastante lejos de ser fácil.

Hoy trabajamos todos los músculos de la pierna (cruádriceps, isquiotibiales, abductores, gemelos), un poco de tren superior y muchas abdominales, principalmente las de la zona baja (que son las más difíciles). Y todo con la misma máquina. También nos pasaron un tip para mejorar la postura: buscar que las orejas estén lo más alejadas posible de los hombros. Aunque parezca una tontería, me está funcionando.

Además repasamos la fragilidad del cuello y la importancia de la respiración (inspirar en relajación, expirar al hacer fuerza). Todo el cuerpo es una pieza de relojería, y buscando la armonía se logra una mejor salud.

Cuando llegan los martes y jueves puedo decir “por suerte tengo pilates”, y sé que me voy a relajar. Los lunes, miércoles y sábado puedo decir “por suerte hoy corro”, cosa que también me pone pilas. Solo me falta encontrar algo que me levante los viernes y los domingos… ¿alguna idea?

Publicado el 7 marzo, 2013 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Emm… esos serían días para que pases con tu perro y tu mujer…
    Ayer en pilates fue único! Había más hombres que mujeres en ese salón!!

  2. estoy con vicky jajajajajajajaj

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