Semana 19: Día 130: Entre corredores nos entendemos

“No sos normal…”.

“¿Estás bien…?”.

“Me parece que estás haciendo demasiado ejercicio”.

“Mirá que no comer carne no es normal”.

“Correr una maratón no es normal… Un poquito para controlar el peso está bien… pero más que eso… es ridículo lo que hacés”.

“Si hay ascensor, ¿por qué subís por las escaleras? No tiene sentido”.

Estas son algunas de las frases a las que me estoy empezando a acostumbrar. Tanto por parte de amigos, compañeros de trabajo y familia.

Así empezaba el mail de una amiga corredora, justo cuando estaba a punto de comenzar el ritual de escribir el post del blog (me dio letra sobre un tema que es bastante habitual). Ella no es vegetariana, si bien hacía remo de más chica, empezó a correr hace relativamente poco, y ya desde nuestros mismos cromosomas podemos confirmar que somos dos personas muy diferentes. Pero tenemos mucha desmotivación en común. A mí también me han visto “demasiado” flaco, se han horrorizado cuando dije que corrí un ultratrail de montaña de 100 km, y hasta me han llegado a decir que por correr me iba a crecer el corazón y me iba a morir. Pero sigo acá, vivito y coleando (no saben cómo agarro las esquinas mientras entreno).

Cuanto uno más se adentra al mundo del running, más nos metemos en el “tupper” del mundo del running. Priorizamos un buen entrenamiento, comer sano… en lugar de salir a comer picada con fernet después del trabajo.

Quienes no corren no entienden a los corredores. Es así.

En el caso de comidas familiares, notás la evidente sobreabundancia de comida en el plato propio “para que vuelvas a tu peso normal… no estás bien”.

Solo el haber dejado de comer carne, café y leche me aisló significativamente de parte del mundo. Genero miradas de… “no está bien”, gritos de familia, etc.

Este breve breve mensaje es para aquellos que no llegamos a ser veganos como Martín, pero tratamos de que la alimentación nos acompañe con las corridas y la vida. Creo definitivamente, que si uno mismo está feliz, uno es normal y hace lo que debe hacer para cada momento y etapa de la vida…

Así terminaba su e-mail (vamos a proteger su identidad para que su familia la siga mirando mal cuando come).

Mi intento de respuesta fue el siguiente: A la gente le asustan los cambios. Pero en tu caso sos excepcional, salís de la norma, y todo tu esfuerzo tiene consecuencias físicamente… se exteriorizan tus cambios. Pero hay que ver quién te trata de ridícula o de exagerada, seguramente alguien que no se anima a salir del molde, que no sabe que la felicidad no está en comerse cinco facturas. Quizá pasa por ahí, porque encontraste el placer en otro lado. Mientras los otros se entrenan para que la panza les crezca y les entren seis facturas en lugar de cinco, vos vas sumando kilómetros. ¡Por suerte te juntás con gente que sí te entiende!

Entre corredores nos entendemos.

Publicado el 5 febrero, 2013 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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