Semana 18: Día 123: Soy chueco

Tengo una confesión que hacer, que alguno habrá anticipado por el título de esta entrada. Soy chueco.

¿En qué parte de mi cuerpo radica mi chuequez? Mi espalda, principalmente la parte alta del tren superior. Los hombros se me doblan para adelante y la cabeza, lentamente, se inclina, casi en posición de sumisión. Yo culpo a mi columna chueca, pero ningún doctor encontró algo anormal en mí.

¿Desde cuándo me ocurre esto? Desde que me acuerdo. Pero hubo dos hechos similares que quizás hayan influido. Por un lado, me fracturé la clavícula derecha en mi preadolescencia, jugando a lo bruto en un cumpleaños. Por el otro… me fracturé la clavícula izquierda poco tiempo después (pero, esta vez, en mi casa). Dicen que es el hueso que menos duele cuando te lo fracturás, pero sinceramente me dolió, y mucho. Además, ambos se soldaron en ángulo, lo que podría haber colaborado en que los hombros se metan para adentro. Quién sabe. Nunca caminé demasiado derecho, tampoco.

¿Esto tiene solución? Mi entrenador, Germán, cree que sí. Que con musculación me voy a enderezar, principalmente trabajando la espalda. Pero desconozco si en realidad está teniendo un exceso de optimismo. Actualmente corro por la ciudad e intento mirarme en el reflejo de los vidrios de los edificios y los escaparates de las tiendas. Casi siempre me encuentro encorvado, con la cabeza hacia adelante. Entonces me incorporo y saco pecho, como si estuviese orgulloso.

¿Me dejó alguna secuela? Espero que no. Pero desde que empecé a intentar correr derecho, me duelen las lumbares. Mucho. Cuando corro todos los dolores bajan el volumen hasta desaparecer. Podría ser casualidad, qué sé yo. Lo cierto es que ando quejándome y agarrándome la cintura en todo momento en que no estoy entrenando.

No sé si me voy a enderezar. A veces pienso que tendría que esperar a correr la Ultra Buenos Aires, y mirá si por andar intentando no quedar chueco eso me termina lesionando… Creo que los ejercicios con peso y colgándome, para trabajar la espalda, me van a ayudar, pero estoy intentando ir en contra de 35 años de caminar chueco. No es fácil, pero tampoco quiero esperar otros 35 años para acordarme de enderezarme…

Publicado el 29 enero, 2013 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: