Semana 17: Día 115: Correr no es un deporte para chicos lindos

Ayer, mientras buscaba una imagen para ilustrar el post sobre lo “difícil” que es correr, por casualidad me encontré con un texto muy interesante. Es una cita de un libro que no está editado en castellano, y que tuve que traducir por mis propios medios.

Estas frases resonaban hoy en mi cabeza mientras estaba entrenando. Empecé a tener dolor de espalda, en la zona lumbar, y no encuentro motivo para ello, más que el estar sentado o tener un colchón que necesita ser cambiado con urgencia. Estuve corriendo un montón, solo descansé el viernes, pero me siento fantástico. Seguro, los cuádriceps piden pista, pero está todo bajo control.

Sin embargo, mientras corría, el dolor en la espalda menguaba. Distinto era cuando hice una serie de sentadillas; si no tenía la espalda recta y no hacía fuerza solo flexionando las piernas, me dolía. Pero al salir disparado en una progresión de 300 metros todo se desvanecía. Yo era consciente de esto, y de todas las otras cosas que van pasando por mi cuerpo, como los pies con ampollas secas que se van desprendiendo, uñas moradas, mocos que cuelgan y que largo resoplando sonoramente. Marcelo, compañero de Puma Runners, me decía “Es la edad, Martán”. Y yo me sentía cada vez menos glamoroso.

Ahí se empezó a colar esta cita en mis pensamientos…

“Correr no es un deporte para chicos lindos… Se trata del sudor en el pelo y las ampollas en los pies. Es la saliva congelada en la barbilla y la náusea en las tripas. Se trata de dolor punzante en las pantorrillas y calambres en la medianoche que son lo suficientemente fuertes como para despertar a los muertos. Se trata de salir por la puerta y correr cuando el resto del mundo está soñando con tener la pasión que necesitas para vivir cada día. Se trata de estar en una calle solitaria y corriendo como un campeón incluso cuando no hay un alma a la vista para animarte. Correr es acerca de tener el deseo de entrenar y perseverar hasta que cada fibra en tus piernas, tu mente y tu corazón se convierten en acero. Y cuando por fin te has forjado con suficiente fuerza, te habrás convertido en el mejor corredor que puedas ser. Y eso es todo lo que puedes pedir”. (Paul Maurer, “The Gift – A Runner’s Story”)

Publicado el 21 enero, 2013 en Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Muy bueno MArtín… lo voy a compartir en mi facebook… yo ya sospechaba que no soy muy lindo que digamos y ahora lo voy entendiendo mejor.. 🙂 Abrazo.

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