Semana 16: Día 112: Preparándome para los 100 km

Como saben los lectores que siguen este blog desde hace tiempo, empecé Semna 52 con el único objetivo de averiguar qué pasaría con mi cuerpo si me tomaba el entrenamiento en serio. O sea, si comía como correspondía y corría todo lo que tenía que correr. De más está decir que los cambios en mi cabeza y en mi físico fueron intensos y llegaron más pronto de lo que me imaginaba.

Para coronar ese año, me fui a correr a Grecia. Puro capricho. 42 km entre Atenas y Maratón, yo solo. Todavía se me quiebra la voz cuando cuento lo que fue esta experiencia para mí.

Ya en ese momento, mientras me distraía leyendo los carteles en griego y me acalambraba y puteaba por no tener agua a mano, pensaba en que el siguiente objetivo para mi vida sería correr los 246 km de la Espartatlón. En mi cebamiento pensé que lo podría hacer en otras 52 semanas, pero un tontísimo teléfono descompuesto con la organización me dejó bastante afuera, ya que tenía que correr 100 km en 10 horas y media para pre-clasificar. Nunca aceptaron que se confundieron y me hicieron creer que podía prescindir de ese requisito, pero poquitos días antes del cierre de las inscripciones, con los cupos cubiertos y lista de espera, improvisé junto a Germán y Fede Lausi (de Salvaje Eventos) una carrera a la que llamé “Ultra Buenos Aires” (un festival de música me acaba de registrar el nombre, pero lo seguiré usando). Estaba agotadísimo por haber corrido 100 km en montaña un mes antes, no tenía experiencia y fallé en la estrategia. Hice 77 km hasta que no pude más. Lo que me sorprende todavía es que desde el km 30 sentía que el cuerpo no me daba.

Fue duro aplazar el objetivo un año más, pero lógico. Ahora contaba con algo invaluable: experiencia. No me voy a poder olvidar lo que se siente correr horas y horas, estar agotado, y hasta sé lo que es comer e hidratarse MAL. Pagué las consecuencias, y quiero creer que ahora me va a ir mejor.

Decidí que la nueva Ultra Buenos Aires tenía que ser unos meses antes del cierre de la inscripción de la Espartatlón, como para darme tiempo a reintentarlo si algo sale mal (por ejemplo, si me engripo, cosa que podría pasar). Pero también necesitaba organizarlo en una época que no me muera de frío (como me pasó en mayo pasado) ni de calor, además de que necesitaba volver a entrenar fondos largos. Fines de marzo me pareció prudencial, aunque ahora la fecha que pisa fuerte es primera semana de abril.

Los tiempos no dan para hacer una carrera abierta, aunque después de evaluar costos de logística, hidratación y fiscalización, si los números cierran quisiera que se sume quien quiera. La actividad del corredor es bastante solitaria (yo siempre competí contra mí mismo), así que el sentirse acompañado es un plus muy grande.

Estoy entrenando duro y parejo, y esta semana creo que voy a alcanzar los 80 km, sumando lo que corrí entre lunes y jueves. Y todavía me queda el sábado. Sinceramente, me siento espectacular. Salir a correr durante dos horas y media es la mejor forma de alcanzar la paz espiritual. No me siento cansado ni que me esté exigiendo, y estoy encarando esta aventura con una dieta netamente vegana. Sigo en pie, más entero que nunca. Hoy me hice el primer estudio del corazón (de tres) que son necesarios para tener un apto médico, y la cardióloga me felicitó por mi funcionamiento cardiovascular. Me mostró en la pantalla lo bien que se abrían las válvulas y cómo el músculo se notaba fuerte. Le tuve que creer, solo veía manchas grises, como cuando intentaba adivinar lo que estaba pasando en el canal codificado.

Probablemente en este mes ya defina todo para esta nueva Ultra Buenos Aires. Intento no imaginarme cruzando la meta. Es el verdadero objetivo, obviamente, pero hoy estoy pensando en atravesar esa muralla de los 77 km, y hacerlo mucho más entero. Ese será el segundo paso en mi camino a la línea de llegada (el primero ya lo estoy dando, que es entrenar en forma responsable). Esta vez, sin la presión del tiempo y con el importantísimo aporte de la experiencia, debería llegar. ¡Este blog no puede seguir indefinidamente!

Publicado el 18 enero, 2013 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Bueno, si se pueden hacer dos distancias, los 100 km y 50 km (por ejemplo) yo me sumo a la edición más corta y me quedo dando bebidas isotónicas y frutas para los corredores de los 100 km!!

  2. Ánimo Groso!!! Sólo no llegues lesionado y esa carrera y el tiempo son tuyos.

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