Semana 12: Día 84: Diciembre de 2001

Estos días viví un revival del fatídico diciembre de 2001. Todos recordamos lo que estábamos haciendo aquellos días. Recuerdo ver las noticias en la casa de mi hermano, y que todo pasara como en un sueño, cuando la lógica deja de gobernar y las cosas más absurdas pasan a ser normales.

Tengo muy fresco estar prendido a Crónica TV, mirando los distrurbios en vivo. Tanta violencia y tanto quilombo (por falta de una palabra más adecuada). Si poníamos la tele en silencio, los estruendos y el ruido se seguían escuchando por la ventana.

Esta época coincidió con mi cumpleaños 24, al que muy pocos vinieron por miedo a los saqueos. Ese mismo miedo que empieza a germinar ahora mismo, con los saqueos diseminados por distintas ciudades de país. Quizá me haya vuelto más paranoico once años después, pero me cuesta pensar que esto no esté organizado con fines políticos. Mi lógica interna me dice que si les funcionó para que se vaya un presidente y todo su gabinete… ¿por qué no iba a funcionar ahora?

No tengo afinidad con este gobierno. No me gusta su discurso, siento que a veces me toman el pelo, y que muchas de sus decisiones no pasan por el bien común, sino en demostrarle poder a sus enemigos políticos. Pero mucho menos me gusta ver saqueos organizados, con gente enmascarada que se lleva LCDs. Me deprime y me asusta. Sí, estoy asustado, no quiero que esto les funcione y se vuelva un recurso en la puja por el poder. Prefiero vivir amargado con un gobierno que no voté a vivir con miedo. El maestro Yoda decía que el miedo lleva a la bronca, la bronca al odio, y el odio al sufrimiento. Aunque haya sido un personaje ficticio hablando en una megaproducción hollywoodense, hay mucha sabiduría en esas palabras. El miedo es un camino al sufrimiento, nada bueno puede salir de imponer poder a través del pánico.

Mi cumpleaños, este año, pasó sin percances. No hubo puentes cortados, ni vecinos paranoicos haciendo guardias anti saqueos. Ahora vamos a encarar la procesión hacia la Zona Sur de la provincia de Buenos Aires, para pasar Navidad en la pileta, almorzando y cenando al aire libre (si el tiempo lo permite). Ojalá sean tiempos de paz, porque nos lo merecemos. Y que los que están disconformes con este gobierno hagan lo mismo que yo y se hagan escuchar en las urnas. Así, a través del miedo… no.

Publicado el 21 diciembre, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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