Semana 7: Día 44: No corres para que te entiendan

Si fuiste o sos corredor, habrás pensado que nadie te entiende. Bajás de peso, adelgazás, y en seguida te empiezan a etiquetar de anoréxico, y hasta hay quien se imagina que estás enfermo.

Si por esas casualidades decidís cuidarte con las comidas, eliminar las grasas, aumentar la cantidad de frutas y verduras, seguramente crean que te volviste obsesivo con la comida, que estás en la onda light y que te dejes de joder y te comas un asado (bueno, quizá se lo digan más usualmente a un vegetariano que a un deportista, pero quizá hayas pasado por algo parecido).

O puede que nunca te haya pasado esto porque todavía no estás corriendo o recién empezás, así que te adelanto que probablemente vas a pasar por alguna de estas situaciones. La verdad es que probablemente, una vez que te pique el bichito del running, tus allegados no te entiendan. “Yo no corro ni al colectivo” se va a convertir en una de las frases que más vas a escuchar. De a poco te vas a ir rodeando de otros atletas que sí te van a entender, y ellos sí sabrán lo que es sentirte en la gloria una vez que cruzás la meta, y lo valioso que es todo el esfuerzo que estás poniendo por vos mismo.

Pero no corrés para que los demás te entiendan. Si esas son tus intenciones, estás al horno. No me imagino que una persona empiece a correr porque busque aceptación. El esfuerzo que hay en el hecho de prepararte y salir a correr una, dos o tres veces por semana es algo que solo se sostiene con determinación. Si los objetivos y las motivaciones son claras, vas a descubrir que tus limitaciones físicas están más lejanas de lo que pensabas.

Probablemente corres o vas a hacerlo porque querés entenderte mejor a vos mismo. Seamos honestos, nunca llegás a conocer del todo a los demás, ni siquiera a tu pareja de toda la vida. Quien más te conoce sos vos, y ni siquiera vas a conocerte a fondo. En la acción de correr podés aprender más de tu persona, de hasta dónde llegás, qué cosas te hacen funcionar, qué te tira abajo. Es el momento en que la cabeza se relaja y deja que el cuerpo lleve la batuta, y eso te permite pensar más allá, poner las cosas en perspectiva y darle a los problemas la verdadera dimensión que tienen.

Yo aprendí a entenderme gracias al running. Entre las cosas que aprendí está lo de no esperar que otros me entiendan, y a darme cuenta de que a la larga todos buscamos encontrar nuestro lugar en el mundo. Correr, esforzarme y disfrutar del aire libre ha sido la mejor actividad de autodescubrimiento que hice en toda mi vida. Quizá, si corrés, me entiendas. ¡No espero que lo hagas! Yo me entiendo (y me conozco), y eso me da mucha tranquilidad espiritual…

Publicado el 11 noviembre, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Muy Bueno….!!! Ricky

  2. Marttín, cuanta razon!!! te contacte cuando empece a correr y leer tu blog… quede fascinada con esta actividad que jamaas imagine que haria y hace poco más de una año que corro y cada dia lo disfruto mas, por supuesto haciendo casi oidos sordos a tooodooos los comentarios (si adelgazas, comes sano, etc TAL CUAL LO QUE CONTAS)
    muy buena nota!!! Saludos

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