Semana 6: Día 41: ¿Más rápido o más lejos?

Para los corredores ahí está el dilema. ¿Cuál es nuestra meta? ¿Ser más veloces o alcanzar mayores distancias? Todos sabemos que hay enormes diferencias entre los atletas de velocidad y los fondistas. Cada uno tiene un físico diferente (más musculoso los velocistas, más fibrosos y flacos los de fondo), las técnicas de carrera son particulares, como también su tipo de calzado, alimentación y entrenamiento. Parecen facetas de lo mismo, pero creo encontrar más particularidades que puntos en común.

Si me preguntan qué es lo que busco, me costaría responder. Claro que quiero tener una resistencia titánica y estar corriendo un día y medio sin parar, pero también miro constantemente el reloj, buscando bajar el tiempo promedio por kilómetro, y vencer esa marca del año anterior. Y esa imprecisión, me parece, es signo de mi inexperiencia: no sé si por apurarme no me estoy quemando e impidiendo alcanzar distancias más lejanas. ¿Con qué me conformo? ¿Con correr a 4 minutos el kilómetro o con hacer una maratón y salir de ahí caminando? ¡Por supuesto que quiero las dos! Pero si hay que elegir, prefiero el fondo.

Quizá sea una fantasía de mi parte, pero se me hace que el tener velocidad hace que uno vea pasar las cosas más velozmente y que se pierda los detalles. En las carreras cortas, de 5 o 10 km, siempre me concentré en hacerlo lo más rápido posible, y siempre me encontré en la misma situación: la de no disfrutar lo que estoy haciendo. Dolores punzantes, respiración entrecortada, y mucha, mucha angustia por pasar al septuagenario que me está haciendo morder el polvo. En cambio cuando hice fondos de 45 km me regulé mucho, y la concentración pasó por otro lado. Me dediqué a escuchar música, a contemplar a mi alrededor y a pensar mucho. Supongo que cuando uno busca velocidad, la cabeza solo se concentra en eso, y el resto se apaga. En cambio cuando uno va a un ritmo tranquilo, contemplativo, la mente se detiene en más cosas, podemos pensar en situaciones que nada tengan que ver con ese preciso instante. Quizá la velocidad hace que vivamos en el futuro, queriendo llegar, y la resistencia nos permite detenernos en el presente, y que esa instancia dure más.

Si dijese que nunca más voy a intentar ir más rápido, estaría mintiendo descaradamente. Pero a medida que pasan los meses, me doy cuenta de qué cosas disfruto y con qué me apasiono más. No voy a ser el más veloz ni tampoco el que más resistencia tenga. Voy a intentar siempre dar lo mejor de mí, y fisfrutar del proceso. Así es cómo verdaderamente se llega lejos (y rápido).

Publicado el 8 noviembre, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. muy interesante tu comentario,como siempre.es increible la afinidad que se da en los corredores de fondo,tanto en lo que hacemos como en lo que pensamos,sera por eso que te sigo desde el principio.mucha suerte y un abrazo.

  2. estoy leyendo a Murakami, y me quedé atrapado en la descripción de su ultramaraton. El detalle del paso a través del “muro” entre la distancia de maratón y el k75. Creo que es necesario divorciar la velocidad de la resistencia, al menos para mi, y realmente disfruto mas, como dice Martín, del fondo que de la carrera de 10k. Un abrazo

  3. Recomiendación para todos los corredores, leer “Nacidos para correr”. Es mandatorio!! Increible libro!!

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