Semana 6: Día 38: El Protegido

El título de este post debería ser “El Irrompible”, nombre que la El Señor que Traduce las Películas no le quiso poner a “Unbreakable” (2000), la segunda película que vi de M. Night Shyamalan. Descubrí a este director, como tantos otros, con Sexto Sentido, la del niño que ve gente muerta (all the time). Ambas, protagonizadas por Bruce Willis, tienen muchas similitudes (situación fantástica, relación entre adulto y niño, cameo pretensioso del director, giro sorpresivo al final), lo que hizo que “El Protegido” (somo se terminó llamando) me decepcionase un poco.

Pero… esta película tiene varias cosas que me gustaron. Quizá la más importante sea el homenaje al cómic. No a la “estética”, que es cuando intentan hacer que el film sea en blanco y negro, alto contraste, línas cinéticas, pantalla dividida en cuadritos (¿existe el “estilo cine”, por ejemplo?). En El Protegido aparece un coleccionista de cómics, Elijah Price (Samuel L. Jackson), que tiene una galería de arte y vende originales y primeras ediciones de historietas clásicas. También lo podemos ver entrando a una tienda, la cuestión más comercial y mundana de las viñetas. Pero aunque Shyamalan no leía cómics, hay análisis muy interesantes sobre la composición visual de un héroe y un villano, motivaciones, habilidades y debilidades. Daniel Dunn, el protagonista (Bruce Willis), tiene un guiño a la historieta clásica, en donde era común que los personajes tuviesen las mismas iniciales: Peter Parker, Matt Murdock, Reed Richards, Silver Surfer, Daredevil, Martian Manhunter, Bruce Wayne, Clark Kent (estos dos últimos al menos suenan parecido, lo que se llama “cacofonía”, y no se asuste si no le suena ninguno).

Elijah sufre de Osteogenesis imperfecta, una rara enfermedad que hace que sus huesos sean increíblemente frágiles. Basta tropezarse para romperse todos los huesos. Tiene una teoría que suena lógica: si él es muy frágil, tiene que existir lo opuesto, alguien muy fuerte. Así se pone a buscar en las noticias hasta que descubre a Daniel, un sobreviviente de un accidente de tren, del cual es el único sobreviviente y no sufre ni un solo rasguño. Elijah lo convence de que hay algo especial en él (a pesar de que tiene una vida tristísima y su mujer ya no lo quiere), y en el climax de la película sale a probar a ver si es cierto.

La película está bien, y creo que la habría disfrutado mucho más si no hubiese existido Sexto Sentido.

Ahora bien, mientras algunos sueñan con volar, ser muy rápidos o tener visión de rayos-X, a mí me encantaría ser Daniel Dunn. Tener esa dureza para salir “milagrosamente sin heridas” de un choque de trenes. Y en el fondo tengo la fantasía de que soy irrompible, y de que nada me puede suceder. Hasta que me resfrío, me da osteocondritis, o me corto con una hoja de papel. Estoy lejos de ser “El Protegido”… pero aceptaría gustoso poseer su fuerza y resistencia…

Publicado el 5 noviembre, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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