Semana 2: Día 13: La leche, ¿fortalece los huesos o los debilita?

El Dr. T. Colin Campbell es profesor emérito de Bioquímica nutricional de la Universidad de Cornell de los Estados Unidos de América e investigador del MIT. Escribió una impresionante cantidad de investigaciones y formó consejos de nutrición. Su trabajo lo llevó de ser un muchacho de granja a un vegano militante. Es el co-autor (junto a su hijo) de The China Study, un libro que bien podría competirle a cualquiera de Stephen King (por eso de que te entra cierto terror cuando lo lees…).

Nunca fui muy adepto a la leche, de hecho decidí evitar los lácteos por puro capricho. Con Semana 52 aprendí a incorporarlos a mi dieta, por consejo de mi nutricionista. Casi dos años después de nuestra primera cita, ella misma me prestó The China Study, la obra que me terminó de convencer de abandonar los lácteos y sus derivados para siempre, y convertirme en un vegano.

Pero siempre está el fantasma de que la leche de vaca es necesaria para fortalecer los huesos, así que el veganismo se ve como algo riesgoso, casi ilógico. Y este libro plantea justamente el cuestionarse todo. ¿Cómo sabemos que la leche de vaca nos aporta el calcio que necesitamos? Más allá del boca en boca y las publicidades de la misma industria lechera… Si nos ponemos a pensar, mucha de nuestras nociones sobre alimentación son herencia familiar o dictámenes de campañas de marketing. ¿Puede ser que los lácteos en realidad debiliten nuestros huesos? Campbell no solo dice que sí, sino que en The China Study ofrece una amplia base científica para afirmarlo. Aquí los dejo con el doctor. El texto sin abreviar y con las citas a los distintos papers pueden encontrarlo en el libro original:

¿Alguna vez tuvo un maestro en la primaria que le decía que si no tuviera huesos, solo sería una mancha amorfa en el suelo? (…) En ese mismo momento en su vida, probablemente le hayan dicho que tome leche para tener huesos y dientes fuertes. Porque ninguno de nosotros quiere ser una mancha deforme, y porque les han pagado a nuestras celebridades para anunciar los supuestos beneficios de la leche, nosotros la bebemos. La leche es para la salud ósea como las abejas a la miel.

Los estadounidenses consumen más leche de vaca y sus derivados por persona que la mayoría de las poblaciones del mundo. Así que los estadounidenses deben tener huesos increíblemente fuertes, ¿verdad? Lamentablemente, no. Un estudio reciente demostró que las mujeres estadounidenses a partir de los cincuenta años tienen una de las tasa más altas de fracturas de cadera en el mundo. Los únicos países con tasas más altas se encuentran en Europa y en el sur del Pacífico (Australia y Nueva Zelanda), donde consumen incluso más leche que en los Estados Unidos. ¿Qué está pasando?

Un exceso en la tasa de fracturas de cadera se utiliza a menudo como un indicador fiable de la osteoporosis, una enfermedad ósea que afecta especialmente a mujeres después de la menopausia. A menudo se afirma que se debe a una ingesta inadecuada de calcio. Por lo tanto, los legisladores de políticas de salud normalmente recomiendan mayor consumo de calcio. los productos lácteos son particularmente ricos en calcio, por lo cual la industria lechera apoya con entusiasmo los esfuerzos para impulsar el consumo de calcio. Esos impulsos tienen que ver con la razón por la cual le han dicho que debe tomar leche para tener huesos fuertes (…).

Algo anda mal, sin embargo, porque los países que utilizan la leche de vaca y la mayoría de sus derivados también tienen las tasas meas altas de fracturas y la peor salud ósea. Una posible explicación se encuentra en un informe que demostró una impresionante y sólida asociación entre el consumo de proteínas animales y la tasa de fractura ósea en mujeres en diferentes países. Realizado en 1992 por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale (…), se descubrió que un impresionante 70% de la tasa de fracturas era atribuible al consumo de proteína animal.

Estos investigadores explicaron que las proteínas animales, a diferencia de las proteínas vegetales, aumentan la concentración de ácido en el cuerpo. Una alta cantidad ácida implica que la sangre y los tejidos causan malestar en el cuerpo, que comienza a luchar, intentando neutralizar el ácido. Entonces, el cuerpo utiliza el calcio, que actúa como una base muy eficaz. Esta sustancia, sin embargo, debe venir de alguna parte y el cuerpo termina sacándolo de los huesos; la pérdida de calcio los debilita y los pone en mayor riesgo de fractura. (…)

Un estudio más reciente, publicado en el 2000, proviene del Departamento de Medicina en la Universidad de California, en San Francisco. Con ochenta y siete encuestas en treinta y tres países, se comparó la proporción de vegetales en el consumo de proteínas animales con la tasa de fracturas óseas. Una alta proporción de vegetales en el consumo de proteína animal demostró estar asociado de una manera impresionante con la desaparición de fracturas en los huesos. (…)

El grupo de Investigación para el estudio de Fracturas Osteoporóticas de la Universidad de California, en San Francisco, publicó otro estudio de más de 1000 mujeres de sesenta y cinco años o mayores. Al igual que el estudio en varios países, los investigadores caracterizaron la alimentación de las mujeres según las proporciones de proteínas animales y vegetales. Después de siete años de observaciones, las mujeres con la mayor proporción de consumo de proteína animal tenían 3,7 veces más fracturas óseas que las mujeres con la proporción más baja. También durante este tiempo las mujeres con una alta tasa tuvieron pérdida de masa ósea casi cuatro veces más rápido que las mujeres con la proporción más baja. (…)

Estas observaciones plantean un serio interrogante sobre la ampliamente publicitada afirmación de que los alimentos lácteos, ricos en proteínas, protegen nuestros huesos. Y sin embargo, todavía se advierte casi a diario acerca de nuestra necesidad de alimentos lácteos para proporcionar el calcio y así tener huesos fuertes. Una avalancha de comentarios advierte que la mayoría de nosotros no alcanzamos la dosis necesaria de calcio, especialmente mujeres embarazadas y en período de lactancia. Esta bonanza, sin embargo, no está justificada.

Publicado el 11 octubre, 2012 en Alimentación y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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