Semana 2: Día 10: Maratón en Buenos Aires

¿Se puede hablar de una carrera en la que no estuviste? Es más, ¿podría hablar de una maratón que se hizo en Buenos Aires, mientras yo estaba a 10500 km de distancia, en Madrid?

Supongo que no. Intenté, no con demasiado ahinco, obtener alguna reseña de un amigo o algunas fotos de la carrera, pero no hay muchos atletas (tan enfermos como yo) que corran con una cámara o un celular encendido, retratando a otros colegas o al hermoso paisaje de la competencia. Así que un poquito me quedé con las ganas. Realmente me hubiese encantado correrla, y me alegró ver que entre algunos amigos míos hubo debutantes en los 42 km. Si me dan a elegir, prefería estar corriendo por las calles de Buenos Aires que en el viejo continente, pero no puedo decir que me haya arrepentido.

Quisiera aprovechar, ya que tengo poco para decir, que me conmovió mucho la historia de Eduardo Frechou, un amigo corredor de 63 años. Lo conocimos este año en el micro, rumbo a San Martín de los Andes. Íbamos todos hacia la Patagonia Run, cada uno enfrentándose a una distancia diferente. Él era una persona abierta, de esas que entablan conversaciones con desconocidos y con asombrosa facilidad. Estaba sorprendido de que habíamos corrido en otras oportunidades ultramaratones, y tenía miedo de que fuese contagioso. Él soñaba con los 42 km, algo que le parecía lejano. Confesó que al cruzar la meta muchas veces se le caían las lágrimas de la emoción.

Además de que comparte el nombre y la generación de mi papá, Eduardo resultó ser de esos luchadores incansables que buscan sus sueños, y no descansan hasta conseguirlos. Tanto cree en esa idea, que en las carreras siempre se engancha un cartel que reza “Nada se obtiene sin sacrificio”. Por eso lo reconocí hace un mes, en la Media Maratón de Buenos Aires.

Hoy, después de la paliza de las 12 horas en el avión para llegar a Ezeiza, encendí mi celular y, de cebado que soy, me metí en Facebook, para ver cómo les había ido a mis amigos maratonistas. Y con mucha alegría leí las palabras de Eduardo, que es de esas personas que transmiten su emoción escribiendo en mayúsculas: “HOY CUMPLI UN OBJETIVO QUE ME HABIA PROPUESTO EL 25 DE MAYO 2010, FUE MI PRIMER CARRERA DE 3KM, SOY MARATONISTA HOY CORRI LOS 42,195 KM DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES, LARGE Y LLEGUE”. Luego agrega “QUIERO HACER EXTENSIVO LOS MILLONES DE GRACIAS AL TEAM LLAMADO VULGARMENTE “LA BANDA” QUE INTEGRO, POR EL CARIÑO, PACIENCIA Y EL AFECTO DEMOSTRADO DESDE EL PRIMER DIA QUE ME INCORPORE, COMO ESTA PARTICIPACION HOY ES DE LO MAS IMPORTANTE PARA MI, QUIERO DEDICARSELO A CADA UNO DE ELLOS POR QUE HAN LOGRADO LO QUE UNA VEZ ME PROPUSE. “NADA SE OBTIENE SIN SACRIFICIO” Y DEBERIA AGREAR ” Y CON LA GENTE INDICADA”, MUCHAS GRACIAS”.

Aunque nos separa una generación, me gusta que Eduardo y yo compartimos la idea de que el corredor no necesariamente es un ser solitario, sino que se maneja en grupo, se nutre del resto, recibe y da motivación. Seguramente el cartelito de este asombroso corredor haya inspirado a algún atleta a quien las fuerzas le flaqueaban. Nunca corremos solos, ni siquiera cuando no hay nadie a nuestro alrededor.

Publicado el 8 octubre, 2012 en Carrera, Reflexiones y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Este año lo conocimos a Eduardo, rumbo a la Patagonia Run.

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