Semana 1: Día 7: Robos en la web

Dejo a criterio de cada uno considerar si tuvimos suerte o mala suerte (si es que existe tal cosa).
No sabemos cuándo ni cómo lo hicieron. Estábamos intentando comprar unos pasajes de micro por internet con Vicky y no había caso, la web no aceptaba su tarjeta. No sospechamos nada y lo dejamos pasar.
Al día siguiente quisimos pagar con crédito una valija nueva y el vendedor nos dijo que le figuraba como cancelada. Confundidos, volvimos al departamento.
Conectados a internet, Vicky vio movimientos extraños en su cuenta. Por ejemplo, una compra desde la web de Aerolíneas Argentinas, un par de días antes de que viajásemos a Europa (por Iberia). ¿Para qué íbamos a querer comprar otro pasaje? No quisimos alarmarnos, pero cuando Vicky se enteró de que representantes de su tarjeta de crédito la estaba intentando ubicar en la casa de sus padres, cundió el pánico.
Algo que debería ser muy sencillo (comunicarse telefónicamente con Argentina desde el exterior) se volvió imposible. Nuestros celulares no tienen cobertura, y el teléfono del departamento donde un amigo nos aloja tampoco se podía comunicar.
Luego de vanos intentos de resolverlo por nuestros medios, salimos a la calle a buscar un teléfono público. Pero en la era de la telefonía celular, estos aparatos brillan por su ausencia. Por las dudas tocamos el timbre de un vecino que nos habían presentado el día anterior y con el que habíamos cruzado dos palabras. Por el portero le pedimos orientación hacia un teléfono público, y se apiadó de nosotros y nos hizo subir a usar el suyo de línea.
No había caso. Marcábamos el número qué aparecía en la tarjeta (00, 54, 11, el teléfono) y no pasaba nada. Intentamos llamar a la operadora internacional, pero en España ya no existe la operadora internacional. Llamamos a Ono, la compañía de telefonía de esa casa: nos confirmaron que teníamos que marcar exactamente lo que estábamos marcando para llamar a Argentina. En el reverso de la tarjeta de crédito había un número de teléfono de Estados Unidos, donde sí nos atendieron. Nos derivaron con las oficinas de Argentina, escucharon nuestro problema y nos pidieron que llamásemos… al mismo número que veníamos intentando desde hacía dos horas.
Luego de tanta tensión, finalmente tomamos contacto con nuestro amigo que nos estaba alojando. Tampoco sabía qué estaba fallando, pero nos prestó el skype de su empresa y ahí sí, marcamos -de nuevo- el MISMO número que estábamos intentando, y gracias a la magia de la internet, nos atendieron en Argentina.
Resultó que en está empresa, como sabían que Vicky estaba en el exterior, notaron unos movimientos inusuales y bloquearon la cuenta preventivamente. De hecho esa compra en la web de Aerolíneas, un gasto que NO hicimos, se les pasó por alto. En realidad les preocupaba que alguien había intentado comprar en la página de Sony Style de Argentina, dos días atrás (mientras estábamos en Madrid), tres productos que sumaban un valor de 15 mil pesos. Nos quedamos helados. A Vicky le habían duplicado la tarjeta, y estaban intentando hacerla pelota.
La política de la empresa, al confirmarse sus sospechas, fue anularla definitivamente, y enviarle en unos días un plástico nuevo. No hay ningún daño permanente, salvo pasar los últimos días en el extranjero dependiendo de nuestro efectivo (sumado al cepo cambiario… en fin). Los gastos no se hicieron, y ese pasaje de Aerolíneas que no compramos, lo van a reintegrar en el próximo resumen.
Obviamente perdimos todo el día con este tema, que me superó por completo, y fue uno de los motivos por los que no haya habido blog el miércoles. Después pasamos dos días de relax en Salamanca y Ávila, y las actualizaciones tuvieron que esperar.
Me pareció importante compartir nuestra historia, porque a veces uno cree que exageran con lo de los troyanos y los hackeos en internet, pero resulta que uno nunca puede estar del todo seguro. Es obvio que clonaron la tarjeta durante alguna de nuestras compras previas al viaje, como los pasajes de avión o los hoteles.
Dudo de la existencia de la suerte, pero que la tuvimos… la tuvimos. No está bueno caer en que te robaron datos y dinero, pero a mí me consuela que todo se haya resuelto sin que nos haya costado dinero. Ojalá nuestra experiencia le sirva a otros para no pasar por lo mismo.

Publicado el 5 octubre, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. ¿Cepo cambiario? ¡Pero si a mí me dijeron que no hay!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: