Semana 51: Día 355: Correr por París

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Ya no estamos en Roma. Esta afirmación, que parece obvia, cobró importancia en el día de hoy.
Primero, porque estamos más al norte. Nuestro alejamiento del Mediterráneo y mayor cercanía al polo hace que los días sean más cortos. Segundo, el clima es más húmedo, por lo que el inminente otoño boreal se siente más en los huesos.
Después de los 27 grados que disfrutamos en Italia, nos despertamos hoy a las 6:30 en París, dispuestos a salir a correr.Pero para nuestra sorpresa, afuera estaba tan oscuro que dudé de si tenia bien el horario en mi reloj. Resulta que aquí el sol sale a las 7:30 de la mañana, y la temperatura nunca sube más de los 18 grados.
Cuando se hizo la luz, preparamos nuestras cosas y salimos a la calle. Pasamos velozmente por el súper y compramos powerade y frutos secos para consumir durante la actividad física. Cargamos todo en los cinturones, sincronizamos relojes y empezamos a correr. No puedo dejar de mencionar el frío que hacía. No era clima.de invierno, pero era un enorme contraste con el calor romano. Mientras antes deseábamos sombra, ahora rogábamos por un rayito de sol.
Las queja  de País terminan acá, porque correr en sus calles fue una experiencia muy gratificante. Los edificios históricos son un maravilloso marco para entrenar, y la limpieza y organización de la ciudad lo hacen todo más fácil.
Con un mapa guardado (por las dudas) comenzamos a entrenar desde la puerta del hotel. Derecho, cruzamos tiendas que recién empezaban a abrir y a parisinos que iban al trabajo. Cruzamos debajo de puentes del metro y por sobre un canal que desemboca en el Sena, y corrimos con una suerte de onda verde. En Francia los autos respetan la senda peatonal, incluso cuando el peatón cruza mal.
Llegamos a la Opera, y de ahí nos dirigimos en dirección sur, hasta llegar al Louvre. Sacamos montones de fotos, que no puedo compartir todavía porque necesito una computadora para bajarlas (desde hace varios días que el blog se actualiza desde mi teléfono).
Cruzamos los Campos Elíseos y terminamos a pocas cuadras del Arco del Triunfo. Hicimos 10 km en un trayecto que típicamente se hace en en metro o en colectivo. Hacer turismo entrenando fue la mejor decisión que pudimos tomar.(y la más divertida). Teníamos todo el tiempo a la Torre Eiffel de fondo, algo que seguramente subestimen los atletas locales y que nos parte la cabeza a los turistas.
El frío (y nuestra falta de preparación) nos hizo considerar terminar con el entrenamiento y retomarlo mañana, con el sol en alto y más abrigados. Coronamos el día volviendo al hotel a cambiarnos y nos fuimos a la Torre, para ver París desde las alturas. Mañana, si el clima lo amerita, volvemos a hacer turismo running, algo que no podemos dejar de recomendar.

Publicado el 19 septiembre, 2012 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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