Semana 50: Día 346: Una enseñanza de la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires

Todavía resulta impresionante pensar en 15 mil personas corriendo la misma carrera.

El año pasado el cupo fue menor, y a último momento me quise inscribir. Recién volvía de correr en Grecia, y la verdad es que la había pasado bastante mal físicamente (emocionalmente estaba en la gloria). Pero ya no quedaban lugares, solo podía anotarme en la de 10 k. En 2010 ya me había colado en la media de Buenos Aires, y como no fue algo que me enorgulleció, no quise volver a hacerlo. Pero en 2012, con una novia con iniciativa y que paga todas sus inscripciones por la web, nos decidimos a anotarnos y nos tomamos poquitos minutos para hacerlo.

Ya el año pasado los medios hablaban de récord de inscriptos, pero no sé si imaginaban esto. La organización seguramente lo anticipó, y con 15 mil cupos hubo lugar para todos. Creo que cerraron la inscripción cuando acababan de pasar los 14 mil, porque ese es el número que da hoy la prensa, pero a último momento, el viernes, liberaron algunos lugares (con la advertencia de “te toca el talle de remera que te toca”).

Una compañera de los Puma Runners, Dora, decidió el sábado que quería correr. Con Vicky le hicimos la cabeza y, sin saberlo, le aseguramos que iba a conseguir inscribirse. ¿Con qué criterio dijimos eso, si el año anterior yo no pude hacerlo? No sé por qué, pero Dora se apersonó y se pudo anotar. Su número de dorsal andaba en el 14850 (aproximadamente), así que no me extrañaría que el número de corredores sea bastante más optimista que el que dio la prensa.

¿Contemplaron los periodistas a los del “último minuto”? ¿Y los colados? Muchos eligen guardar la remera oficial y correr con otra, en especial los de elite (que medio hacen lo que se les canta, como correr al doble de velocidad que uno). Pero, ¿correr sin dorsal? Ningún inscripto haría eso, principalmente porque además era el chip que fiscalizaba el tiempo de cada uno. Lo que pasó, probablemente, es que hubo quienes aprovecharon la masa crítica y se metieron, amparados en que por más miembros de la organización que hubiese, era imposible controlar a cada uno de los 15 mil atletas.

Es cierto que fui un colado en el pasado, y encima en una edición de esta misma carrera. En los comentarios de este blog me hicieron ver mi error, y hoy tengo otra postura sobre este tema. Cuando corrí sin anotarme, me dieron una medalla, pero otros que llegaron después que yo se quedaron sin su reconocimiento porque se habían acabado. La mía la regalé esa misma mañana a una amiga que se había quedado con las manos vacías. Pero muchos que habían pagado por poder correrla sufurieron la misma (injusta) suerte.

He tenido eventos en los que me anoté el día anterior, sobre el pucho, y una vez pagué la inscripción 15 minutos antes de la largada. Pero aprendí algo en el camino. Uno de esos amigos que hice en las carreras, el gran Eduardo Waldo Frechou, transmite esta enseñanza en cada competencia en la que participa. En la espalda de su remera siempre se abrocha el mismo cartel. En la media maratón de ayer lo pude reconocer por este detalle. Su mensaje es contundente: “Nada se obtiene sin sacrificio”. Sea económico, físico o mental, todo lo bueno tiene un precio. No tiene sentido salteárselo.

(Click acá para ver las fotos de la Media Maratón)

Publicado el 10 septiembre, 2012 en Carrera, Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: