Semana 50: Día 345: Los 21 km de la Media Maratón de Buenos Aires

Dicen que Sri Sri no sé cuánto iba a juntar 100 mil personas para enseñarles a respirar. Me cuesta imaginarme tal cantidad de gente, cuando en la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires, que se corrió esta mañana, había 15 mil corredores (sumémosle algunos colados) y eso ya era una bestialidad. El dato del hindú lo voy a traer a colación del final de esta reseña, no es un dato descolgado que tiré así porque sí.

Aunque cenamos pastas y nos acostamos temprano, levantarnos a las 5 de la mañana para desayunar y prepararnos para la carrera no fue algo fácil. Ni siquiera nuestro perro, Oso Rulo, que siempre nos despierta para que lo saquemos al patio, entendía qué estábamos haciendo levantados, si afuera había una noche bien cerrada. Pero teníamos 21 km por correr, y tras un suculento desayuno, fuimos a tomar el tren.

Hacía frío, bastante, y dependíamos de un servicio de transporte público cuya frecuencia era de todo menos confiable. Con solo una demora de 5 minutos, subimos al coche y, como varios atletas que venían de muchos rincones de la Ciudad, nos bajamos en la estación 3 de Febrero. A pocas cuadras estaban los arcos de largada de una carrera multitudinaria. Jamás vi tantas personas reunidas en un mismo lugar. Por esto fue que se hicieron dos sectores para salir, el rojo y el azul, identificados en el número de dorsal. Por supuesto que se terminaron mezclando, pero así lograron dividir en dos el caudal de seres humanos.

La salida fue puntual. Si éramos “solo” 7500 en nuestro sector, igual no sirvió de mucho esa separación, porque arrancamos caminando y estuvimos a los codazos hasta el kilómetro 1, donde recién empezamos a despegarnos. Igual era impactante ver hacia adelante y hacia atrás. Uno se sentía nadando en un mar de corredores de azul. De vez en cuando asomaba un grupete de extranjeros con remeras en estridentes amarillos o verdes.

¿Qué se puede decir de la media maratón que no se haya dicho en anteriores ediciones? Es impresionante el nivel de organización. Intenten calcular cuántos recursos hace para dirigir a 15 mil corredores, darles agua, frutas, asistencia médica y seguridad. Todo funcionó a la perfección. Hasta había baños químicos en el recorrido que salvaron la intimidad de quien les escribe, cuando al kilómetro 10 la naturaleza insistía en hacer su llamado.

La idea de esta media fue hacerla en equipo con Vicky. En tres semanas estaremos corriendo una maratón en Atenas (una no-oficial), y estamos intentando entrenar juntos. Bueno, la verdad es que disfrutamos de compartir estas cosas en equipo (nos estampamos “MambaNegra Team” en nuestras remeras). Pero llegando a la mitad de la competencia, Vicky se empezó a sentir mal. Le dolía todo, y no podía entender por qué, si ya había corrido 42 km en Rosario. La primera culpable fueron las zapatillas, ya desgastadas por el uso. También pensamos en el poco descanso, o que no nos cuidamos con la alimentación previa como sí hicimos en otras oportunidades. Pero igual era extraño.

No le dimos mucha importancia y seguimos avanzando, pero le empezó a doler cada vez más. Se sentía pesada y agotada, y yo la sostenía e intentaba alentarla y darle fuerzas. Nos olvidamos del reloj, de en qué lugar de la carrera estábamos o si nos pasaban. De hecho veníamos corriendo con una pareja amiga y dejamos que se alejaran e hiciesen su carrera. Pero aunque avanzábamos y cada vez faltaban menos kilómetros para la meta, el dolor de Vicky aumentaba. Ella decidió frenar y elongar. Se sintió mejor enseguida, así que seguimos. Al poco rato, de nuevo frenamos. Empezaron sus dudas. “¿Y si me estoy forzando y termino lesionándome?”. De la mano, corrimos juntos por las calles de la Ciudad.

Las cuestas, sobre todo el paso bajo nivel de Palermo (que antecede la llegada) las hacía sin problemas. De hecho, está tan bien entrenada en cuestas, que bajaba y subía corriendo. Pero en el llano volvía ese malestar general. La incertidumbre se transformó en angustia, y cruzamos la meta a puro llanto. La abracé y la felicité por tener tantos “huevos” y correr media carrera sintiéndose muy mal. Todo quedó explicado poco tiempo después. Les comento a los hombres: resulta que las mujeres tienen algo llamado “período”, que les ocurre una vez por mes, y que es un sock hormonal que (dicen) les cambia el humor. Este “período” puede venir acompañado por dolores y una sensación de aletargamiento. Nadie sabe las causas, y aparentemente en esta etapa que dura una semana no pueden lavarse el cabello porque enloquecen (además de que atraen a los osos).

Los turistas que eligen estas carreras para conocer esta Ciudad son muy astutos. Al resguardo de los vehículos recorren las calles de Buenos Aires a pie, en medio del asfalto. Alcanzamos el Planetario, Retiro, el Obelisco, Plaza de Mayo, Casa Rosada, la Autopista, Aeroparque, y un montón de puntos de interés. Ya por esto solo, esta carrera es una de mis favoritas. La Maratón, que se corre en Octubre, amplía todavía más este paseo, llegando hasta el barrio de la Boca. Algo que me pasó en este evento, por primera vez en mi vida, fue que me crucé con un montón de amigos, algunos de la secundaria, otros que fuimos cosechando en distintas carreras (como Patagonia Run). Esto es algo muy nuevo para mí, cuando empecé a entrenar hace unos años podía llegar a hablar con algún desconocido, pero nunca me pasó de ir a un evento de 15 mil personas y sentirme como en casa.

Cuando ya nos calzamos la medalla de finishers y rescatamos nuestros abrigos del guardarropas, notamos que al lado había muchas carpas con comida orgánica y vegetariana. Nos llamó mucho la atención, y pensamos en lo piola que fue la organización de armar esta feria tan naturista. Qué ilusos que fuimos, estaban por Sri Sri y toda esta movida espiritual. Pero le sacamos provecho y degustamos empanadas y jugos exquisitos, para matar el hambre post-carrera. Evidentemente decidieron aprovechar a los atletas madrugadores y ofrecerles algo distinto a las barritas de cereal y los geles. Ojalá ofreciesen más seguido estas opciones realmente sanas a los atletas, pero creo que fuimos de los pocos que nos acercamos a recompensarnos con bocadillos veganos…

Dejo una selección de fotos que saqué durante todo el trayecto (¡una media maratón desde adentro!). Como siempre, hay MUCHAS más fotos en el Facebook de LionX. Etiquétense y compartan.

Más fotos en el Facebook de LionX.

Publicado el 9 septiembre, 2012 en Carrera y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Excelente carrera! La mejor remera que recibi en uno de estos eventos…

  2. muy lindo tu relato!. Mis felicitaciones a tu compañera que corrio pese a todo. Estoy de acuerdo con vos en cuanto a la organizacion… pese a que vi algunos comentarios negativos en las redes respecto a la limpieza creo que no es nada facil limpiar lo que 15000 personas pueden hacer.

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