Semana 49: Día 340: Mi vida es una historieta

Aunque parezca exagerado, realmente estuvimos hablando de si convenía viajar a Europa o no. Falta nada, 10 días, y el tema del cepo cambiario, sumado al impuesto “adelantado” de las compras con tarjeta de crédito y débito en el exterior, nos hace hablar, por primera vez, de las ventajas y desventajas de cancelar este emprendimiento.

Pareciera a propósito, pero hoy es el Día de la Historieta en Argentina, celebrado porque un 4 de septiembre se publicó el primer número de Hora Cero, el semanario donde, en esa misma primera edición, debutó El Eternauta. Y casi como un “Continuará” de un cómic, nos quedamos a la expectativa, colgando de un acantilado, pensando en cómo salir de esta. Nunca quise hablar de política en el blog, porque me parece un tema que solo genera polémica al divino botón. Yo quiero hablar de cómo afecta mi vida el entrenamiento y una dieta saludable. Pero este viaje que está a punto de convertirse en una tradición, representa el fin de una etapa y el comienzo de una nueva. Y cuando uno dijo “yo así no viajo, me van a hacer presentar una declaración jurada apenas vuelva”, la cosa empezó a ponerse espesa.

Yo creo que a esta altura no vamos a abandonar nuestro sueño. Como comentaba anoche, la idea de este viaje es, entre otras, visitar el Decathlon y conseguir a buenos precios un montón de elementos que vamos a necesitar para La Misión. También nos sirve de capricho para correr con la Torre Eiffel, el London Bridge y el Coliseo Romano de fondo. Pero es innegable que nuestras expectativas eran muy diferente hace unos meses, cuando empezamos a planificarlo. Creo que fue hace un año, cuando yo estaba en Atenas y Vicky acá, y nos extrañábamos tanto que juramos no volver a poner tanta distancia entre nosotros. A 11 mil kilómetros, el sueño de volver a Grecia juntos empezó a tomar forma.

Meses después, cuando la Espartatlón era una posibilidad, sacamos los pasajes. Ya era difícil  comprar moneda extranjera por aquel entonces, y luego fue imposible. Entonces se abrió la posibilidad de hacerlo con motivos de un viaje, pero de a poco el trámite se empezó a hacer más difícil, al punto de que ahora solo se puede empezar una semana antes de volar, y si te aprueban la compra (que en teoría nunca te la niegan), hay que ir al banco 48 horas antes de la salida del vuelo. Poco margen ante una situación de nervios e incertidumbre. Yo, por ejemplo, ya estoy durmiendo entre 3 y 4 horas, intentando cumplir compromisos laborales, sacrificando sesiones de entrenamiento (¡el estrés!). A eso le tengo que sumar hacerme el hueco para ir al banco a comprar divisas… siempre y cuando me lo aprueben (soy monotributista moroso que espera volver del viaje para entrar en la moratoria y ponerse al día). Antes podía comprar en el aeropuerto, una vez que ya estaba todo listo y solo quedaba hacer tiempo hasta poder embarcar.

Toda esta suerte de historieta nos tiene a mal traer. A veces intentamos ponerle una cuota de positivismo, pero creo que hasta que no estemos aterrizando y empapándonos de el aire de vacaciones, vamos a seguir sufriendo y deseando que las cosas no se compliquen más aún.

El viaje está confirmado en un 90%. Pagamos los pasajes, pero el hospedaje, comida, regalos y otros menesteres que íbamos a abonar con tarjeta es algo que sigue pendiente. Retirarnos ahora implicaría no gastar más de la mitad del presupuesto que teníamos pensado. Perdemos lo invertido, pero no seguimos angustiándonos por qué nos va a pasar antes, durante y después de viajar.

Esta historia continuará…

Publicado el 4 septiembre, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. Es una verguenza lo que están haciendo. Yo estoy recién llegado de mi viaje y safé por un pelo del nuevo impuesto. Creo que si pueden ir, no tienen que cancelarlo. Un viaje de estos es inolvidable y no hay dinero ni decisiones políticas que debas permitir que lo arruine. De acuerdo a lo que viví, aún con el 15% es todo mucho más barato y de mejor calidad que acá.

  2. Coincido en no politizar, pero esto excede absolutamente todo lo que uno quiera o no quiera.
    Es desgastante tener que sumar a todo lo que por sí genera un viaje de esta índole, estas nuevas cuestiones que desarticulan a cualquiera, y lo llenan de dudas, incertidumbres, como si uno estaría haciendo algo malo o grave, y nos hace poner en una posición de postergan o suspender algo por lo cual uno puso expectativas, organización, ahorros, etc etc.
    Opino igual que Alfred váyanse, disfruten, vivan lo que imaginaron juntos, porque esto SI es irrepetible.
    El año pasado, en familia, hicimos un viaje afuera. Previamente nos pasó mas menos lo mismo que ahora, o sea cuestiones que eran total y absolutamente ajenas a nosotros y que además no podíamos solucionar per se. Contra todo, decidimos irnos. FUE LA MEJOR OPCION!
    Muy a pesar … todo sigue en la vida.

  3. VIAJEN POR FAVOR!!!! Solo imaginen que en Argentina el peso se devualó el 15%. Eso si no compren cosas que podrían resultarles mas caras que acá. Animo, que esto recien empieza.

  4. Acabo de leer que si los articulos comprados en el exterior son de uso personal, no tributarán impuestos. (Será asÍ?). Me refieron a los “elementos para La Misión”.

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