Semana 48: Día 334: Cuando me vuelvo fastidioso

Creo que llegó el momento de hacer autocrítica.

Sé que a veces me pongo denso. Algunas personas no lo notan, otras lo sufren más de cerca. Todos tenemos nuestros vicios, y a veces me aterra pensar en todas esas cosas que molestan y que yo no veo. Así que me haré cargo de las que noto.

Me encanta correr. Eso lo sabe cualquiera que le dedique 1 minuto a este blog. Pero, ¿qué pasa cuando quiero correr y no puedo? Una vez me junté con unos amigos para organizar el trabajo. Era en el oeste de la provincia de Buenos Aires, yo vivía en el centro y entrenaba en el norte. La receta para el desastre. Por supuesto que llegué tarde al almuerzo, hablamos y después dieron vueltas y vueltas para irnos. La autopista estaba cargadísima y veía cómo el reloj se acercaba peligrosamente al horario de entrenar. Me puse fastidioso, me enojé, contestaba todas las preguntas con monosílabos, y si hubiese podido, me tiraba por la ventana con la esperanza de llegar más rápido. Fui bastante insoportable, y no podría prometer que no me voy a enojar si me vuelve a pasar.

Luego está el tema de la comida. Dicen que soy un talibán de la dieta, pero yo siento que no es así, que me vivo descuidando, y que si pudiera, sería más extremista. Ahora se me dio por el veganismo, y es increíble cómo la mente va creando trabas y represiones mentales. En cuanto me decidí a dejar los alimentos derivados de animales, comer queso o tomar yogurt se me empezó a hacer molesto. Los lácteos ahora me caen pesados, y basta con enterarme de que algo contiene huevo en sus ingredientes para que me haga la idea y me dé rechazo. Pobre Vicky, que comparte todos los desayunos y cenas de mi vida conmigo…

Soy competitivo. No me gusta, lo detesto, pero no quiero ser el último. Me esfuerzo por no ser el primero, pero en el camino me agarra esa inseguridad de que estoy quedando como un condescendiente, que si bajo la velocidad alguien puede creer que no me esfuerzo al máximo. Entonces sigo acelerando. No me comparo con otros corredores, no me preocupa si tal o cual es más rápido que yo (hay MILLONES mejores que uno, siempre). Si veo a alguien que corre a mi nivel o que me supera, me interesa ir atrás para poder esforzarme más. ¿De qué sirve? Absolutamente de nada, lo hago con el deseo secreto de ser el mejor. A veces me encuentro acelerando para pasar a un desconocido y para mis adentros me avergüenzo olímpicamente.

Soy un inconformista. Descubrí que jamás me va a gustar mi cuerpo. O sea, sí, antes estaba más gordo, definitivamente prefiero mi actual estado, pero nunca me alcanza. Se me pasa por la cabeza hacer dieta, entrenar más… me pellizco los rollitos, me mido los músculos de los brazos (que van en retroceso desde que dejé el gimnasio) y me pregunto si alguna vez estaré conforme con mi físico (creo que no).

A veces en el blog trato de venderme y de mostrar mi mejor costado. Pero sépanlo, en el fondo (no tan en el fondo) soy un insoportable.

Publicado el 29 agosto, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. SOS un insoportable!! Doy fe!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: