Semana 48: Día 333: Correr en sueños

Es algo difícil, sino imposible, correr en sueños. ¿Alguna vez se preguntaron por qué?

Así como nos es imposible soñar con la muerte y con el dolor, tengo la teoría de que participar en una carrera o entrenar es algo muy traumático para el cuerpo. Entonces nuestro ingenioso subconsciente lo anula. ¿Alguien quiere revivir en su mente la agitación, las palpitaciones, el ácido láctico que corroe los músculos? Quizá nosotros sí, pero el cerebro no está necesitando endorfinas, así que decide pasar a que soñemos con que estamos desnudos frente a la clase o que se nos caen los dientes (lo sé, correr es preferible a todas estas cosas, pero nuestra mente opta por estas experiencias que, aunque traumáticas, jamás las hemos vivido).

Generalmente cuando soñamos que corremos es porque estamos huyendo de alguien. En mi propia experiencia nunca han sido carreras muy largas, y casi siempre terminan atrapándome. Probablemente ya haya contado este sueño, pero una vez, mientras dormía profundamente, se me representó la situación de una pradera de pastos verdes, en donde un pueblo medieval entero me perseguía a pie. Yo corría desesperado, pero eran demasiados, me encerraban y no me quedaba otra que detenerme. Entonces, entre la multitud, alguien se acerca y me coloca una corona de rey en la cabeza. Una linda metáfora: uno no puede huir de sus responsabilidades… por más rápido que corra.

Siempre soñamos, el tema es que no podemos recordar todos los sueños que tenemos mientras dormimos. De ese promedio de 7 horas, al despertar, podremos retener una parte ínfima. Cuántas cosas jugosas nos estaremos perdiendo… Una situación que sí pude recordar a la mañana siguiente fue una experiencia maravillosa, en la que finalmente corría la Espartatlón. Como buen sueño en el que ciertas cosas se anulan, no sentía cansancio, ni nada me dolía. Sentí que era posible hacer esos 246 km.

Los sueños tienen su lógica. Uno nunca sueña con su propia muerte. A pesar de que todo carezca de lógica, es difícil darse cuenta que se está soñando. No se puede leer ningún texto ni ver la hora de ningún reloj. Aunque nos ilusione soñar con otras personas, ellos no se meten en nuestro subconsciente, sino que son manifestaciones de uno mismo.O sea, uno interpreta cada uno de los personajes. Sin dudas, correr en el lugar o avanzar lentamente sea una de esas frustrantes situaciones comunes. Pero hace poco tuve una idea muy efectiva, que quizá le sirva a otros. Como mis pasos eran lentos y torpes, como si estuviese en la luna, até dos grandes bloques de concreto (de unos 30 cm de alto) a mis pies. Con todo ese peso extra empecé a caminar normalmente, hasta que me eché a la carrera. Inténtenlo la próxima vez que no pueda avanzar y no entienda por qué.

Publicado el 28 agosto, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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