Semana 47: Día 325: Cuando la adicción es comer

Este fin de semana hubo locro familiar. Nos fuimos a Villa Ballester, donde en una cacerola tamaño king size, mi tía hizo una comida para un batallón. En otra ollita más modesta, hizo una variante vegetariana para mí, mi hermano Lucas, y un ex-hiper obeso en recuperación.

El vegetarianismo dio pie a ponernos a hablar sobre la comida, los excesos, y el asombroso cambio de esta persona, que asiste a ALCO. Intercambiamos varios tips, y me prometí (mentalmente) entrevistarlo algún día para el blog. Su historia es increíble: tan excedido estaba que nunca supo cuánto pesaba con exactitud. Sabe que eran más de 200 kg, pero recién cuando empezó su estricta dieta fue que llegó a 150, el límite máximo de la balanza. Bajaba de a 4 kg por semana. Empezó a caminar y a correr en la cinta. Cumplió su sueño al poder jugar un partido de fútbol con su hijo, sin sentir que se estaba jugando la vida. Estima que perdió unos 95 kg. Yo peso 68 actualmente, así que el número no deja de alucinarme.

A los cambios en su salud, le vinieron los físicos, que lo llevaron a tener que cambiar toda su ropa. Vivimos cosas parecidas, salvando las enormes distancias entre nuestras historias: cuando viejos conocidos lo veían más flaco, inmediatamente asumían que estaba enfermo. Pero nunca se había sentido mejor. Nos enseñó una técnica para medir, caseramente, si uno está excedido de peso: con el dedo pulgar y mayor, encerrar la muñeca de la mano contraria. Si no llegamos, estamos obesos. Si nos cuesta cerrar, exceso de peso. Si queda  espacio libre, estamos dentro de un margen saludable.

Una de las cosas que charlamos, que nunca me había puesto a pensar, es en el terrible desafío que enfrentan quienes tienen una adicción a comer. Cuando un alcohólico o un drogadicto necesita recuperarse, el paso obvio es que corte con sus vicios. Nada de alcohol, nada de drogas. Vigilancia extrema. Sustitutos (naturales o artificiales). Pero ningún ser humano puede dejar de alimentarse, así que el tratamiento pasa por aprender a controlar los impulsos, y adquirir nuevos hábitos. Su “secreto” fue adquirir una rutina y respetarla. Y por supuesto que le funcionó.

Ayer terminé de ver el documental “Food for knives”, en el que el 70% del tiempo hablaban de “The China Study”, ese libro que me está empujando al veganismo. Ahí no solo había entrevistas con los doctores e investigadores que encontraron la relación entre el consumo de proteína animal con el cáncer, las cardiopatías y la diabetes, sino que se mostraban las historias de enfermos que se habían recuperado con una dieta vegetariana. Desde pacientes con cáncer a quienes les habían prescripto masectomías o quimioterapia, hasta víctimas de ataques cardíacos. En todos los casos, la alimentación era el tratamiento. Una de las historias era la de una mujer que padecía diabetes, secuela de su obesidad. Y su ansiedad pasaba por comer. Incluso tenía episodios en donde de pronto se encontraba en el Wall-mart, a punto de pedirse una comida grasienta o chocolatosa, casi como un borracho es atraído a un bar. Y el verdadero cambio fue el de controlar sus impulsos y aprender a comer para vivir.

Alimentarnos es algo extremadamente placentero. Como cualquier cosa, hecha con exceso es dañina. Necesitamos un profundo cambio cultural para que aquello que debería nutrirnos, deje de enfermarnos.

Publicado el 20 agosto, 2012 en Alimentación, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Primo, para mí el secreto está en saber combinar todos los alimentos… Creo que es tan perjudicial basar la dieta en alimentos procesados, carnes y grasas; como el no incorporar nunca ningún tipo de proteína de origen animal. Fijáte que desde que nacemos, nuestro primer alimento son las proteínas que obtenemos de la leche materna (100% animal). Luego, con la dentición, podemos ir incorporando diversos grupos de alimentos… No creo para nada que hayamos sido concebidos para alimentarnos con frutas, verduras y semillas, exclusivamente, y no le recomiendo a nadie intentar criar un bebé bajo esta premisa absurda. Todo en exceso es perjudicial, incluso el agua puede matarnos si bebemos más de la cuenta!
    Creo que una persona que quiere realizar un deporte de alto rendimiento, debería tener en cuenta todos los requerimientos nutricionales de su cuerpo. La gente no come proteínas animales por “adicción”. Existe una necesidad real de obtener esos nutrientes de calidad. Y no creo tampoco que la respuesta esté en Mc Donalds!! Pero se pueden comer carnes de manera saludable, sin saturarnos de grasas. Y obviamente, acompañándolas con todo tipo de vegetales.
    No creo que tenga que haber una batalla entre cuchillos y tenedores, sino que hay que usar ambos.
    En cuanto al sistema casero que describiste para evaluar si se está excedido de peso o no, ya podés ir echándolo por tierra: Puedo abrazar mi muñeca sin ningún esfuerzo… Eso es porque tengo dedos largos, supongo, ya que para llegar a mi peso, tengo que bajar aun la nada despreciable suma de 45 kilos!!!

    • Lo de la técnica de encerrar tu muñeca lo charlamos el domingo en el almuerzo, ¡lástima que no te prendiste para refutarlo en vivo!
      Hablando de refutar, obviamente que los bebés necesitan la leche materna, pero no por las proteínas en sí, sino por todo lo que tiene que no tiene la leche de vaca. Y el hombre es el único animal que sigue tomando leche después del destete (el gato no cuenta porque la leche se la damos nosotros).
      Tampoco dije que uno consumía proteínas animales por “adicción”, no iba por ese lado la anécdota que conté. Creo que uno consume esas proteínas porque jamás nos cuestionamos si es cierto que nos aporta todo lo que dicen que aporta. Es simplemente algo que heredamos de nuestros padres y abuelos, y hoy tenemos estudios fidedignos, que atraviesan décadas y diferentes países, que dicen que se pueden obtener todos los requerimientos nutricionales de los vegetales, sin ninguna de las secuelas que deja la proteína animal en el organismo. Y no sé si quedó clara la metáfora del cuchillo, pero el juego de palabras es usar el tenedor para no tener que pasar por el cuchillo (el quirófano). Ahora te escribo al Facebook, ¡beso!

    • Sole, insisto sos mi conciencia. Besos

  2. Muy interesante el contrapunto, y sin ser vegetariano pero acercandome lentamente en un cambio que se fue dando solo con la incorporacion del running en mi vida , noto una diferencia grande cuando alguna vez como carne y me siento que tengo una pesa en el estomago. Aparte que comparto la vision de martin sobre ser vegetariano, lo de vegano me supera, creo que es el camino del futuro en la alimentacion por lo sedentarios que somos, y cada vez seremos mas, seria la forma de comer, saciarnos e incorporar menos calorias en nuestra alimentacion. Desde ya un abrazo Martin.

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