Semana 47: Día 323: El secreto de una buena salud se encuentra en la punta del tenedor

Lo que hoy la medicina está empezando a demostrar con sus investigaciones, lo dijo Hipócrates, padre de la medicina griega occidental antigua, hace más de dos mil años:“Que la comida sea tu medicina”.

Por esto de buscar resultados inmediatos, y seguramente guiados de la nariz por el desconocimiento o por efectivas campañas de marketing, nos volcamos a suplementos vitamínicos y drogas para mantener un colesterol bajo o para que no suba la presión arterial. Sin embargo, podríamos dejar de meternos porquerías en el cuerpo si sencillamente eligiésemos mejor nuestros alimentos.

Durante el último siglo, los investigadores en nutrición se convencieron de que la proteína era el nutriente por excelencia, y que la mejor fuente era la carne y los derivados animales (lácteos y huevos). Increíblemente el ser humano sobrevivió por milenios antes de que estos productos se duplicasen en nuestra dieta básica. Pero mientras los países ricos consumían más proteína animal, ahí lentamente crecían los índices de enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer. Esa relación directamente proporcional entre lo que comemos y lo que nos mata no pareció alertar a nadie. Incluso hoy en día muchas personas prefieren tomar suplementos para bajar los niveles de colesterol, antes de eliminar la ingesta de esos alimentos que la aumentan.

El hombre tiene un poco de cada cosa. Es cazador, porque tiene visión frontal. Tiene colmillos, lo que lo haría carnívoro. Pero también tiene muelas para moler granos, y su aparato digestivo no está diseñado para procesar la carne, como sí lo está para los alimentos de origen vegetal. El hombre, gracias a esa capacidad de razonamiento que lo diferencia del resto de los seres vivos, elige su propio camino, ya sea omnívoro o vegetariano. Pero además es un animal de costumbres, y le resulta imposible (en promedio) cuidar lo que come.

Todos los días compramos alimento. Jamás consideraríamos dejar de hacerlo. Tenemos la capacidad de elegir, que nos destaca dentro del reino animal. ¿Por qué no optar por una dieta sana, por sobre los medicamentos que tratan los síntomas de una dieta insalubre? ¿Realmente preferimos comer un asado a no sufrir problemas del corazón? Pareciera que pensar en una dieta vegetariana es “extremista”, pero no lo es ingerir grasas que, lentamente, tapan nuestras arterias.

Lo que comemos define nuestra salud en los años venideros. En muchos casos, aún cuando adquiramos una enfermedad relacionada con una mala nutrición, el proceso se puede detener o revertir cuidando lo que nos llevamos a la boca. Lo sabemos desde hace miles de años, pero nos cuesta entender que la mejor alimentación es aquella que no nos va a enfermar mañana.

Publicado el 18 agosto, 2012 en Alimentación, Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: