Semana 46: Día 317: El maratonista sin nación

Terminaron los Juegos Olímpicos. Por cuatro años dejaremos de lado ese fugaz interés por el deporte y el nacionalismo. Eso de que el Comité intenta unificar a las naciones de la Tierra, me parece, nunca les termina de salir.

Quizá las competencia que más me interesaron (en medio de mi poco disimulado desinterés) sean las de atletismo, especialmente cualquier cosa en la que compita Usain Bolt y la maratón. Y en la mítica carrera de 42 kilómetros 195 metros, hay una historia que pasó absolutamente desapercibida.

No me refiero al triunfo del ugandés Stephen Kiprotich (2:08:01), que venció a los favoritos de Kenia. Ni siquiera a que el tercero en llegar, Wilson Kipsang Kiprotich, tenía el mismo apellido distinto origen pero el mismo apellido. Tampoco voy a hablar del primer corredor latinoamericano, Marilson Dos Santos, que llegó quinto. Creo que, en lugar de andar deteniéndonos en cada competidor de acuerdo a su país, deberíamos concentrarnos en Guor Marial, el maratonista apátrida.

El atleta compitió bajo la bandera olímpica, debido a que no contaba con ningún pasaporte. Sudán del Sur, país del que procede, consiguió su independencia hace apenas un año, lo que impide al Comité Organizador (COI) reconocer a ese territorio africano. A Guor no le fue tan mal. Lejos de llegar a siquiera un diploma olímpico, llevó el número de dorsal 2079, y alcanzó la meta en el lugar 47 (de 105), con un tiempo de 02:19:32.

Hasta hace unas semanas, las autoridades de Sudán del Sur pidieron que se le permitiera a su pequeña nación participar en los Juegos Olímpicos, pero el presidente del COI, Jacques Rogge, les envió una carta negándose a la petición argumentando que para hacerlo debían estar registrados desde hace dos años. Guol, de 28 años, logró su boleto a las pistas de Londres en octubre, y a pesar de residir en Estados Unidos no posee ningún pasaporte. En el listado de la clasificación, su nombre queda perdido entre el resto, y está acompañado con una banderita blanca y los cinco aros de colores, que representan a los Juegos Olímpicos (en verdad, a los cinco continentes). Qué distinto hubiese sido para Sudán del Sur si hubiese ganado. Sin lugar a dudas, se hubiese merecido su lugar en el mapa.

Guol no es el único atleta sin nación. En estos Juegos Olímpicos también participaron tres deportistas como “independientes”, procedentes de las desaparecidas Antillas Holandesas: el judoka Reginald de Windt, el velocista Lee-Marvin Bonevacia y la regatista Philippine van Aanholt. He leído varias veces que el COI busca la integración de los países a través del deporte. ¿No se lograría mejor este objetivo si cada persona compitiese por el hecho de competir, sin representar a nadie más que a sí mismo?

Publicado el 12 agosto, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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