Semana 42: Día 293: Haciendo escaleras, pero en casa

Desconozco lo que es llegar a una carrera sintiéndome que estoy absolutamente listo y que no necesité más entenamiento, dieta o descanso. Siempre siento que me faltan 5 para el peso, y cuando no me estuve recuperando de una lesión venía de curarme de una enfermedad, o no había podido dormir lo suficiente los días previos, o me tuve que saltear varios entrenamientos por diversas causas.

El motivo de que me pasen estas cosas se resume en una gran verdad: soy un obsesivo. Creo que aunque corra 8 veces por semana, me va a parecer que algo me faltó.

En poco más de dos semanas vamos a correr la Adventure Race de Pinamar. “Es un trámite”, dicen algunos, pero siempre termino puteando porque los médanos me detrozaron las piernas, o porque el bosque, con sus montículos y sus raíces, me hicieron torcer los tobillos o me aniquilaron las rodillas. Ya veremos de qué me quejo este año, pero por lo pronto decidí optimizar al máximo el entrenamiento. La clave para esta carrera es la fortaleza de piernas, así que empecé a subir los 15 pisos hasta mi departamento por escalera.

Empecé bajando, lo cual me mareó bastante. Por una cuestión lógica de gravedad + esfuerzo, bajé rápidamente, siguiendo cada vuelta que hay en cada piso, y en la planta baja intentaba disimular que todo seguía girando. Subir… eso fue otra historia.

Hay 16 escalones por cada planta, lo que da un total de 240. En subida, al trote, se me hincharon los cuádriceps y pensé que iba a romper los jeans como Lou Ferrigno en el Increíble Hulk. Seguro que usted me imaginaba vestido deportivamente, como mis amigos que me llaman por teléfono a cualquier hora y creen que siempre me encuentran entrenando. No, iba vestido de civil, y me mandé escaleras arriba, intentando que el portero no se dé cuenta porque me da vergüenza que noten que no subo por el ascensor.

Y fue un ejercicio intenso, agotador, y muy gratificante. Voy a aprovechar este entrenamiento relámpago que tengo a mi alcance. Creo que me sumo puntos para Pinamar, y el día que se vuelva a cortar la luz, no me quejaré y lo tomaré como otro ejercicio de fuerza de piernas.

Publicado el 19 julio, 2012 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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