Semana 41: Día 281: Soluciones para parejas

Con Vicky somos como cualquier pareja. Salimos a comer afuera los fines de semana, nos ponemos mutuamente “Me gusta” en nuestras publicaciones de Facebook, cocinamos juntos… en fin. Lo de siempre. A veces discutimos por tonterías, pero casi siempre estamos de acuerdo en todo. No tenemos el secreto de la felicidad en la convivencia, pero supongo que hay algo innegable, y es que a los dos nos encanta correr. Y quizá ahí esté una parte importantísima de nuestra armonía.

A veces los polos opuestos se atraen. Podría decirse que es nuestro caso: ella es ordenada, emocional y metódica. Yo soy desorganizado, introvertido e impulsivo. A mí el mundo de la geología no me apasiona, a ella el de los cómics tampoco. Aunque nuestra forma de ser son como dos paralelas que jamás se cruzan, se unen en un punto, y es el running. Pocas veces he sido más feliz con otra persona que corriendo con Vicky. Desde nuestra primera carrera juntos, hace más de un año (una media maratón en La Plata), hasta los 42 km de Rosario, pasando por incontables entrenamientos en los Puma Runners y por casa, siempre la pasamos de perillas cuando compartimos una experiencia atlética juntos.

Correr junto a la persona que amás es difícil de poner en palabras. Nosotros tenemos un humor parecido y disfrutamos de las mismas series y películas. Pero pocas cosas nos unen más que la actividad de esforzarnos y darnos apoyo mutuo. Soy un firme creyente de que, aunque entrenemos solos, el running no es una actividad solitaria, sino grupal. Es la mejor forma que yo tuve para socializar, relacionarme con desconocidos y hasta con mi propia ciudad. Vicky tiene un tezón contagioso, y yo le tengo mucha fe de que va a llegar lejos, siempre que se lo proponga.

Y mientras veo que otros compañeros hacen malabares para disponer de un fin de semana en una carrera, nosotros ya sabemos que nos vamos a acomodar para ir. No tenemos la presión de volver temprano de un viaje, ni tenemos que dar tantas explicaciones sobre con quiénes vamos. Ambos valoramos por igual la importancia del sacrificio en una competencia. Tenemos un hobby en común, que es además lo que nos cruzó para después decidir salir juntos.

Actualmente organizamos viajes entre los dos. Suelen ser nuestros momentos de mayor paz en la pareja. Intentamos, de vez en cuando, subir la apuesta, como La Misión, que intentaremos correr este año (estoy a días de inscribirme). Es una carrera para disfrutar, que requiere mucha preparación previa. Nuestro inminente vuelo a Europa tiene que ver también con visitar el Decathlon y hacernos de buenos implementos.

Calculo que si no hay puntos en común en una pareja, el camino está pavimentado con peleas y desentendimientos. Con Vicky somos de mundos bastante diferentes, y aunque nos amamos por miles de cosas, el running nos juntó, y es la plasticola que nos une. Compartir esta pasión es nuestro secreto, y aunque no podríamos recomendarle a otras personas que salgan a correr juntas, sí podemos afirmar que hay que compartir algo más que un techo para estar bien en pareja.

Publicado el 7 julio, 2012 en Consejos, Reflexiones y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Después de correr juntos la Maratón de Rosario me di cuenta que todo lo que hacemos como equipo nos sale muy bien y nos llevamos de maravilla. En cambio, cuando cada uno tira para su lado en otras cuestiones, ahí es donde comienzan las asperezas. Creo que eso es aplicable a todas las parejas.

  2. Los quiero mucho (y juntos) tortolitos!!!

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