Semana 40: Día 273: Elogio al inconformismo

Voy a trasladar ciertas cosas del consumismo con el running. Espero darle algo de sentido, en mi cabeza tiene lógica pero hay que ver si se puede trasladar por escrito.

¿En qué dirías que gastas tu dinero? O sea, después de que le descontás gastos tipo alquiler, expensas, impuestos, servicios, comida… ¿Qué sigue? ¿Viajes, cine, libros, ropa..? En una época yo coleccionaba cómics. Podría decirse que todavía lo hago, eventualmente compro algún tomo, pero no tanto como cuando era un adolescente. Quizá tenga que ver con que ahora trabajo editando historietas, entonces muchas las tengo gratis. Pero ahora que soy grande puedo ir más allá de las revistas y los recopilatorios, y pasar a comprarme otras cosas supérfluas, como muñecos. Cuando me enteré de que Felfort había sacado unos chocolatines Jack con superhéroes de Marvel y DC, fui a un mayorista, me compré 3 cajas, y por unos meses odié el chocolate. Pero completé mi colección de miniaturas. El tema fue… ¿y ahora?

Ahí estaban Superman, Flash, los Cuatro Fantásticos, los X-Men… en la repisa. De vez en cuando rozaba la biblioteca (mi departamento no era muy grande) y se caían. Era un dominó: uno perdía el equilibrio y se llevaba a los otros 20 consigo. El tema fue que el momento que más disfruté era cuando abría los chocolates uno por uno, sin saber qué me iba a tocar, y los iba a comodando, con el fervoroso deseo de algún día completar la colección. Tormenta me la regaló mi ahijado, y a Batman y Catwoman los compré por Mercado Libre. Y cuando estaban todos… la emoción se fue.

Vinieron otras situaciones similares. Un día me obsesioné con los muñecos clásicos de He-Man, culpa de postear una foto de Man-at-Arms en este mismo blog. Empecé a buscarlos por eBay, comparando precios, asegurándome de que estuviesen lo más completos posible, en el mejor estado… y cada día ofertaba, perdía la subasta o la ganaba, sacaba excelentes precios… y la colección iba creciendo… y un día me di cuenta de que nunca iba a ser suficiente. Siempre me iba a faltar He-Man (el más difícil de todos), o Battlecat, o iba a conseguir a Skeletor, pero sin el cetro.

Y mientras hoy iba recorriendo los kioscos de la Capital, buscando la miniatura de plomo de Wonder Woman, sentí de nuevo esa emoción. Como Indiana Jones iba pateando las calles, preguntando, viendo a ver en qué esquina la iba a encontrar. Y cuando la conseguí, la cajita fue a parar a la biblioteca (atrás de los Jacks, que se siguen cayendo a cada rato) y ahí quedó. Juntará polvo de aquí en más, hasta que al lado aparezcan figuras nuevas. Sin dudas, más interesante que cumplir el objetivo es la búsqueda.

Ahí estaba yo, lavando los platos, y pensaba en esa afición mía por rastrear parafernalia superheroica, y me acordaba de una cosa que me contó Vicky, sobre una corredora profesional (afortunadamente NO recuerdo su nombre) que no iba a participar en la maratón de Rosario porque no iba a ganar, y prefería guardarse para una próxima carrera. Y me pareció una actitud horrorosa. Mientras le pasaba la esponja a la olla, se me ocurrió que los atletas no somos todos iguales. Toda la filosofía barata de este blog quizá no se aplique a todos los corredores, porque algunos hacen deporte para ganar. Necesitan estar en los primeros puestos, y quizá al final, si no lo logran, no disfruten de toda la experiencia.

Otros deportistas, como es mi caso, vivimos para el inconformismo. No planeo ganar una carrera, ni hacer podio. La gloria es personal, y es la búsqueda lo que cuenta. Cruzar la meta es glorioso, la medalla la vestimos con orgullo… pero después termina guardada, o colgada, o exhibida en una vitrina. Lo más valioso es la experiencia, es la incertidumbre de no saber si lo lograremos. La semana que viene estaré recorriendo kioscos, buscando la estatuilla de Lex Luthor, sin saber dónde la voy a encontrar. Eventualmente estaré corriendo una carrera, con incertidumbre, sin saber cuándo ni cómo voy a llegar. Pero por eso corremos, no por el momento en que alcanzamos nuestro objetivo y terminamos con nuestra búsqueda, sino para vivir el proceso.

Somos así. Queremos que la carrera se termine de una vez, pero apenas nos cuelgan la medalla, nos damos cuenta de cuánto la vamos a extrañar.

Publicado el 29 junio, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Me pasó el domingo. Todavía no había terminado la maratón de Rosario que estaba pensando en lo que faltaba para Buenos Aires.

    BTW, finalmente empecé el blog. Tiene dos o tres boludeces escritas, por si te interesa darte una vuelta y leerlo 🙂

    Saludos!

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