Semana 38: Día 263: Recuperándome

Fueron días duros. Mucha congestión, y un clima netamente horroroso. Si no lloviznaba había niebla, pero siempre frío. Por las mañanas bajaba los pies de la cama y los sentía fríos. “¿Otra vez apagaron la loza radiante en el edificio?”, preguntaba, entre insultos y golpes de puño a mesas y muebles cercanos. Pero era cuestión de asomarse al lavadero, o salir a hacer pis con el perro (él hacía, yo no), para ver que en realidad el departamento estaba calentito, pero afuera hacía un frío de mil demonios.

Y con una maratón que llegará en menos de una semana, no me quedaba otra que descansar. Descansar, descansar y descansar. La cabeza es lo único que no para, pero el cuerpo sí.

Ayer fue el peor día. Congestión absoluta. De esas que te hacen doler la cara, en la frente y entre los ojos. Respirar por la boca (porque no hay otra opción). No falta la esperanza de la maratón, y aunque ni siquiera abandonaba el refugio de mi hogar, mantenía esa dieta maratoniana, un poco por cábala, otro porque después no me quiero arrepentir.

Voy a contar algo, que quizás ya posteé alguna vez (pero escribo tantas cosas, que después me olvido). Tengo algo en la piel, no sé bien qué, pero alguna dermatóloga dijo que lo iba a tener toda la vida. Además de que me salen unas herpes espantosas en el labio por la exposición al sol en verano (ojo que creo que esto Vicky no lo sabe), en períodos de estrés y de invierno, se me reseca la piel de la cara, y se me empieza a descascarar de las cejas para abajo. Es como tener caspa que se acumula a los costados de la nariz. A mí me resulta espantoso, tengo una crema de esas que usan las señoras y que con algo de pudor me compré en la farmacia. Me pongo poquito, así que creo que me va a durar 10 años. El descascaramiento se “enmascara” por los siguientes 10 minutos. Tuve años peores, y otros (como el pasado) en el que ni lo sufrí.

Pero ahora estoy de acá para allá, tapado de trabajo, de compromisos que no tendría que haber aceptado, y mi cuerpo empieza a manifestarse desde temprano para decirme que baje un cambio. Le hago caso. Nunca a tiempo, pero más tarde que temprano lo termino escuchando.

Quizás hoy sea el día, ese momento en que dije “hasta acá llegué”, y deje todo inconcluso y me vaya a dormir temprano. Hoy me afeité, porque tenía una barba de 3 semanas que me confería un look guerrillero, me encremé la cara, y dije “Ya está. Lo peor ya pasó”. Me queda un día de entrenamiento, mañana miércoles, antes de irme a Rosario. Va a ser la última oportunidad para entrenar, más que nada porque la cabeza lo pide.

Esta maratón me la voy a tomar con calma, porque quiero que gire en torno a Vicky. Así que la voy a acompañar y haré de apoyo logístico. Quizá hasta la convenza de escribir su reseña más tarde. Pero por lo menos no la voy a correr con esta maldita congestión que me dejó absolutamente knock-out desde el viernes para acá.

Publicado el 19 junio, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Más allá del resfrío, tenés muy buena salud, que en definitiva es lo más importante. Esta semana me dejaron muy triste dos noticias terribles, dos amigas mías (de mi misma edad) una fallecida por un ACV y otra amiga la sigue luchando contra un cáncer, ambas super deportistas.

    AMEMOS LA VIDA, CUIDEMOS DE NUESTRA SALUD Y DISFRUTÉMOSLA!!

    VIC

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