Semana 37: Día 257: Cita con la nutricionista

Hoy visité a mi nutricionista, en el barrio de Acassuso. No fue una cita muy destacada, porque los resultados de mi medición arrojaron que subí 900 gr de grasa y bajé 500 de músculo. Nada para alarmarse, y normal si tenemos en cuenta que abandoné por completo el gimnasio. Pero haber aplazado la Espartatlón un año me devolvieron las ganas de volver a hacer musculación. Era algo que en su momento me resultaba tedioso y que ahora extraño.

El desafío va a ser encontrar el espacio en la rutina diaria para ejercitar. Bien temprano le hago el desayuno a Vicky y saco a pasear al perro. Sin mi, esas actividades quedarían huérfanas y el status quo colapsaría. Caos total. Más tarde le quito horas al trabajo, y muchos compromisos los tengo que hacer por las mañanas. Y en cuanto me siento en la compu a trabajar, es difícil cortar. Voy a dar el ejemplo, no buscar excusas, y empezar pronto, en cuanto encuentre un nuevo gimnasio (se nos acabó el canje en el otro).

Con Romina, mi nutricionista, aprovechamos la consulta para ponernos al día con las carreras y los resultados. Increíblemente, hace dos meses, la vi y yo estaba por correr Patagonia Run. Ahora que nos volvimos a ver, de sorpresa, metí la Ultra Buenos Aires. Pude repasar lo que me parecieron los errores de es carrera (no llevar comida salada, quizá no haberme recuperado del todo físicamente). Pero también hablamos de los aspectos positivos, como mi pronta recuperación. Cuando me bajé y decidí no seguir corriendo, estaba muerto de frío, y hablaba en un tono bajito. Había entrado en modo ahorro de energía. Según mi nutricionista, el haber dormido y haberme recuperado casi por completo fue una buena señal.

El dato de esta consulta fue una nueva fuente de hidratos, ideal para ultra maratones, de bajo contenido de grasa (y por el que tampoco daba dos mangos): las tostaditas “Twistos”. Desconozco si son aptas para vegetarianos, pero calculo que sí. En mis épocas de desenfreno me comía un paquete entero de un saque, habrá que ver si sirven para una ultramaratón. Y el consejo, si voy a bajar la intensidad semanal del entrenamiento, es reducir un 20% la cantidad de hidratos, el mismo porcentaje que aumenté cuando corría 90 km semanales. Esta es una etapa de trancisión, mientras redefino objetivos, y la cita con la nutricionista vino bien para averiguar dónde estamos parados y qué hacer una vez que decidamos el camino a tomar.

Publicado el 13 junio, 2012 en Alimentación, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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