Semana 37: Día 252: Pilates como entrenamiento cruzado

Vicky acaba de cumplir un mes de Pilates. La llevó una necesidad de hacer un entrenamiento cruzado para poder dejar atrás molestias en las piernas. Y su experiencia fue tremendamente positiva. Tanto que se ofreció ella misma a contar su experiencia para el blog (en breve me engancho yo también):

Leyendo un informe sobre deportes que se complementan con el running, vi que recomendaban realizar Yoga o Pilates. Decían que es un buen entrenamiento cruzado, ya que a medida que aumentamos la distancia y las cuestas, los músculos de nuestras piernas se van atrofiando un poco más: aumentamos masa muscular, pero perdemos eso tan importante que es la elongación.

A medida que vamos creciendo, si no estiramos los músculos, habitualmente estos se van acortando. Si nuestro trabajo exige estar todos los días más de 8 horas sentados en la computadora, esto nos acorta los isquiotibiales y encorva la columna. Con los años esto nos hace perder movilidad: empiezan los dolores de espalda, cuello, cabeza, rodillas, y podría seguir enumerando molestias.

En el trabajo tenemos un grupo de running, y muchas veces charlando con compañeras nos dábamos cuenta de lo “mal” que estábamos cuando empezábamos a correr. Notábamos nuestra poca flexibilidad, producto de los años de trabajo y estudio. No alcanzaban dos horas de running para contrarrestar de 8 a 9 horas de sedentarismo.

Ahora hace ya un tiempo que corro habitualmente. Entreno 7 horas por semana, y los cambios fueron graduales. De a poquito fui adquiriendo más resistencia cardiopulmonar y las piernas empezaron a desarrollar más fuerza. Años atrás practicaba otros deportes que implicaban mayor elongación, la que fui perdiendo a medida que fui sumando kilómetros. A raíz de sentir varios dolores, sobre todo los tibiales y los gemelos, pensé que era muy necesario dedicar horas a la elongación de estos músculos y tendones. Entonces descubrí Pilates.

Hace un mes que lo practico, y los beneficios se hicieron presentes. Al principio, estirar los músculos fue terrible. Me agarraban calambres y se me agotaban las piernas. Mi cadera tenía menos movilidad que un bloque de cemento, y la espalda al mínimo esfuerzo se me encorvaba o hiperextendía. Ahora, luego de un mes, mis piernas tienen no solo más fuerza, sino que ya no me acalambro. Puedo extenderlas sin dolor en la cadera, y puedo controlar mejor la espalda. Además encontré beneficios secundarios, como el relax y la fuerza que conllevan los ejercicios.

Descubrir Pilates para mi fue lo mejor que hice este año. Realizarlo como entrenamiento cruzado con el running es fundamental. Conviene informarle a tu entrenador de running los tipos de ejercicio que estás realizando, así como contarle a tu instructora de Pilates sobre el entrenamiento aeróbico; cuántos kilómetros corriste, cuáles son tus dolores más localizados… así vas a poder realizar un ejercicio apto para vos. Lo más importante de todo esto es que no haya sobrecarga en tus piernas, sino elongar músculos, tendones y fortalecerlos.

Publicado el 8 junio, 2012 en Consejos, Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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