Semana 35: Día 241: Trayendo un poco de tranquilidad al blog

Quizá esta aclaración sea innecesaria, pero la experiencia (fallida) de la Ultra Buenos Aires no me dejó deprimido. No estoy triste, ni enojado, ni desilusionado. Ayer escuchaba sobre un atleta que estaba muy golpeado porque en una carrera (creo que el Iron Man) había salido en el séptimo puesto. ¿Cómo puede alguien lamentarse por algo así? Me pareció un pésimo ejemplo… Creo que encontrarnos ante objetivos difíciles puede ser un motor para superarnos y salir más sabios de todo esto.

Sin dudas yo aprendí mucho, y ya hay cosas nuevas que quisiera intentar (o cosas viejas que di por sentado). Tengo nuevos objetivos a mediano plazo y a largo plazo. Mi viaje a Grecia no lo voy a posponer (aunque Vicky tuvo la gentileza de preguntarme si quería eso) y voy a seguir entrenando… y supongo que voy a seguir actualizando el blog, mientras decido cómo se acomodan los próximos meses.

Juandy, un gran amigo, comparó la Ultra Buenos Aires con Rocky I, en el que Balboa pierde contra Apollo Creed, y uno hincha por el Semental Italiano, a sabiendas de que en Rocky II va a ganar. Salvando las distancias entre el boxeo y el running (y las películas con la vida real), me honró esa comparación. Lamentablemente mi oportunidad para pre-clasificar era una sola, y no llegué. Por suerte, al igual que en el cine, la vida da revancha.

Creo que hubiese sido un tonto si me hubiese puesto mal. La posibilidad de no tener una chance era lo que me angustiaba. Comprobar que no estaba preparado (sin detenerme en los motivos) me da mucha paz interior. Puedo pensar en dejar pasar este año sin sentir que he perdido el tiempo, sino en que necesito 52 semanas más para correr 36 horas sin jugarme la vida.

Me quedan muchas cosas por decir de esta carrera, lo que aprendí, y sé que me quedé corto en los agradecimientos a todos los que me ayudaron. Todavía me queda mucha tela por cortar (pero poco tiempo durante el día para sentarme a hacerlo). Gracias a todos los que están escribiendo palabras de aliento, tanto en el blog, como en su réplica de Clarín y en el twitter. Hoy voy a visitar a mi grupo de entrenamiento, pero no creo que a entrenar. Aunque ganas… no me faltan.

Y quiero agradecer nuevamente a Brenda, que se acercó hasta Marcos Paz, quien vino a verme sin siquiera conocerme en persona (y ni siquiera llegamos a cruzar un saludo). Me alegra que haya podido presenciar un poco de la “cocina” que fue la Ultra Buenos Aires, y que haya sido una “loca” más que vino a verme correr. No dejen de visitar su blog, Chica que corre (el running desde adentro!!)

Publicado el 28 mayo, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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