Semana 32: Día 223: El corazón en una licuadora

Los griegos se niegan a inscribirme en la Espartatlón si no cumplo los pre-requisitos. Cómo cambian las cosas… mi esperanza es que se hicieran cargo de su error y me dejaran correr igual. Pero estoy en cero de nuevo. Ya hay lista de espera, y hasta recibí un listado de argentinos inscriptos (y uno que ya fue rechazado).

Como puse de título, a diferencia de mi estado optimista de ayer, hoy siento que me pasaron el corazón por una licuadora. No perdí las esperanzas, pero nada conmueve a la organización de la Espartatlón… No está todo dicho, pero ahora han demostrado ser un hueso duro de roer.

Básicamente el pre-requisito que necesito es correr 100 km en menos de 10 horas y media, o 200 sin límite. Iría ahora mismo (aunque llueva) a correrlo para demostrarles que puedo, pero tiene que estar fiscalizado por una organización deportiva, que me avale el tiempo final. Pero por más que busqué por Argentina y sudamérica, no existe una carrera que cumpla esas características (que sea en plano, y non stop).

Lo único bueno de este día, que empezó gris como el clima, es que el viaje a Europa me tenía tan entusiasmado que soñé que viajaba a Francia. Pero al pasado. Llegaba con una máquina del tiempo a un período pre Segunda Guerra Mundial. No sabía el año, quizá hasta era previo a la Primera Gran Guerra. Reconocía la ciudad de mis últimas visitas, con sus monumentos y edificios, pero había ciertas cosas diferentes, construcciones de madera, poca o nula tecnología…

Iba a visitar a una familia parisina, y no podía evitar contarles que venía del futurístico año 2012. Que las carretas iban a desaparecer, que los discos iban a ser reemplazados por cassettes, para después desaparecer. Les hablaba de computadoras, CDs, mp3. Todo un futuro que parecía inimaginable para ellos, pero que a la vez no les servía de nada, porque no sabía nada sobre sus vidas, ni siquiera podía darles el número de la lotería para hacerlos millonarios.

El mejor momento del sueño fue cuando, después de salir de la máquina, nos poníamos a buscar a la Torre Eiffel. Había neblina y no la encontrábamos. Entonces se empezó a abrir, y ahí apareció, tan majestuosa e inmensa como siempre.

Estoy pensando en que mi entusiasmo por ir a Europa decrece bastante si pienso en que no voy a poder ir a correr. Como que no me interesa ir a Grecia, voy a amargarme bastante. No sé, prefiero viajar en el tiempo.

Publicado el 10 mayo, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. Animo Martin, todo esto no es fácil; ayer que leí la noticia me conmociono. Aquí en México hay una carrera de 100 millas pero en montaña. Crees posible que se pudiera organizar una carrera así? No hay alguna de 200Km? Porque no tratas de contactar a otros que ya estén inscritos y ver como le hicieron.

  2. Martin: Disculpame. Ayer comentaste que oportunamente recibiste un email de la organización donde te asignan un nro. de corredor y donde también consta tu nombre y apellido, verdad? Esta es la constancia que vos tenés de tu inscripción “formalmente”. Pregunto: en alguna parte de este email dice que tu inscripción queda sujeta al cumplimiento efectivo de la premisa que corras alguna carrera oficial de 100K en menos de 10hs o de 200K sin límite? (Todo ello sin perjuicio que en la página oficial sí se mencione….)Si esto no esta allí contenido, como una suerte de condición suspensiva, y si a ello le agregas que has incurrido en gastos en compra de tickets, hoteles, etc.,y que podés también acreditar, no podrías ver la posibilidad de contactarte nuevamente manifestando toda esta situación?. Perdido por perdido, al menos luchas con lo que SI ya tenés.

    • Pero me confundieron con un “CASANOVAS” que sí estaba anotado. El mail era una respuesta informal de la organización. Especulaba que esa “confusión” y la compra del pasaje los conmoviese, pero parece que no alcanza con eso…

  3. Sebastián Noejovich

    Querido Martín, te felicito por el blog. Ya que sos editor (y bueno, me consta) no estaría mal editar algún día un libro de reportajes a corredores, donde se indague las implicancias y móviles de diversa índole (deportivas, psicológicas, sociales, filosóficas y hasta éticas) que se cruzan en el ejercicio sostenido de esta actividad. Se trataría, en rigor (y parafraseando a Murakami) en saber de qué hablamos cuando hablamos de correr. Suerte con tus gestiones helénicas y no olvides (cito ahora a Drexler) que Aquiles, con su talón era Aquiles

    • ¡Gracias, Sebastián! Veo que te animaste a pasar por el blog, y justo en este momento de intriga (y un poco de angustia). Siempre está la ilusión latente de transformar todo esto en un libro. Quizá tome forma una vez que cumpla este objetivo helénico.

  4. ¿Cuantos son los argentinos inscriptos? ¿Si hacen la espartatlón acá? Digo….como modo de materializar el sueño y ya tener el antecedente de la carrera para el año próximo!. Correrla durante los juegos olímpicos, por ejemplo.

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