Semana 32: Día 220: Esa maldita Feria del Libro

Hoy es el último día de la Feria. Horas de estar parado, atendiendo gente todo el tiempo, aclarándoles que no vendíamos Watchmen (porque jamás la editamos), y con tiempo que le robé al entrenamiento (suele ser al revés, correr se cuela en horario laboral).

Pero ya está. Hoy terminaremos tarde, desarmando el stand, y listo el pollo, pelada la gallina.

Por suerte me pude hacer del espacio para entrenar. Esta mañana metí 15 kilómetros, con mis rodillas todavía sensibles por Patagonia Run. Cada vez tardan más en doler, y cada vez la molestia es menor. Corriendo a todo lo que da mi cuerpo, me sentí libre, una vez más. Aunque tenga este blog desde hace poco más de año y medio, nunca voy a poder describir todo lo que me produce calzarme las zapas y salir a trotar.

En la Feria se me acercaron algunos lectores del blog, y la verdad es que fue una sorpresa muy gratificante. No llegué a sentirme el boom que es Claudio María Domínguez, y ninguno me pidió un autógrafo. Fue ponerle algunas caras a la gente que está “del otro lado”. Ayer conocí a Flavio, que trabaja en Cancillería, y me prometió que me iban a pagar todos los pasajes a Europa (mentira).

Con una buena dosis de endorfinas, me voy a seguir informándole a la gente que no vendemos Watchmen. Adiós Feria, y gracias por todas las sorpresas gratificantes que me dejaste.

Publicado el 7 mayo, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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