Semana 31: Día 211: Espartatlón, unos pasos más cerca

Hoy teníamos que correr. Como todos los sábados. Extraño horrores entrenar, quiero recuperarme del todo y volver a ser el de antes. Así que esperaba el sábado con ansias. Pero amaneció lluvioso. Estábamos cambiados, listos para salir, pero el día no acompañaba. ¿Salimos o no? Vicky me miraba con cara de pedir piedad. A decir verdad, solo yo estaba completamente vestido de corredor, ella solo tenía sus calzas y poca intención de enfrentar un clima frío y hostil.

Decidimos aprovechar la mañana, ya que nos íbamos a quedar, para definir de una buena vez el viaje a Europa. Estábamos con Gus, un amigo que nos va a acompañar, y nos sentamos en la compu a armar todo el itinerario, desde Ezeiza hasta Atenas, pasando por Madrid, Roma, Londres y París. Pero no fue fácil.

Tengo cuenta de PayPal, tarjeta de crédito Visa y American Express. Ninguna de estas tres cosas me sirvió para nada. No se podían validar, y evidentemente solo puedo usar mis tarjetas dentro de los confines de mi país. Así que me endeudé y entre los plásticos de Vicky y Gus fuimos armando cada tramo. Usamos la página www.edreams.com.ar para ver qué vuelos eran los más baratos, y después íbamos a las páginas de cada aerolínea para comprarlos. Pedí comida vegetariana, pero sé que en el viaje voy a tener algún problema.

Se nos complicó cuando quisimos armar ciertos tramos de una manera, y nos enteramos de que no existían vuelos a determinados destinos en esos días. Encontramos opciones carísimas (y ridículas), como por ejemplo viajar de Londres a Atenas, haciendo una escala en Ontario, Canadá. Pero me armé de paciencia y fui buscando alternativas. Y ya está. Tengo unas deudas que saldar con Vicky y Gus, pero técnicamente están todos los pasajes comprados, falta la confirmación de las aerolíneas, y después esperar a que llegue el día de partir. No es barato hacer todo este chiste, pero nunca en mi vida fui demasiado ahorrador. O tengo plata (y la gasto), o no tengo nada, y me quedo en el molde y no me pido postre.

Todavía no me siento 100% seguro de que esté anotado en la Espartatlón. Me dijeron que sí, que tenía número y todo, pero no me volvió a llegar ningún mail de la organización, y eso me asusta un poco. Entro a la página oficial, veo las fotos, y me muero por correrla. Me va a desilusionar mucho no poder participar, pero es algo de lo que me quiero ocupar (y no preocupar) cuando me saque la Feria del Libro de encima. Siento que este compromiso con nuestro stand me quita mucho tiempo para entrenar y concentrarme en la Espartatlón, pero me da muchas satisfacciones, como haber recibido la visita de Nani, lectora del blog, que pasó a saludar (¡gracias!). Además, durante la Feria recibo todo tipo de chistes, esos a los que muchos corredores deben estar acostumbrados: que tan flaco si levanto una caja me voy a partir en dos, que como barras de cereal light en vez de algo más “rico” (como un alfajor o alguna porquería similar), o la mejor que escuché hoy (que encima debe ser cierta): que en la radio dijeron que el vegetarianismo era un “problema psicológico”.

Igual yo diría que ser aficionado a correr es un trastorno psicológico. Una adicción que, espero, no se me cure nunca. Me gustaría que esta sea mi primera Espartatlón, de muchas…

Publicado el 28 abril, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: