Semana 30: Día 207: Futbolista

Post publicado en mi fotolog, el el 07 mayo de 2008. Ya abandoné todas mis aspiraciones futbolísticas…

No sé a qué edad me di cuenta. Creo que en algún momento del primario, cuando me mandaban siempre al arco. Pero nunca supe jugar a la pelota (o fútbol, como le dicen ahora).

Hay una edad en que todos los niños tenemos un nivel similar de ineptitud. No importa con qué fuerza pateemos, nunca ponemos la pelota donde queremos. Pero yo me quedé, mientras mis compañeros seguían avanzando.

Toda mi vida pateé de puntín. Ahora me quieren enseñar a pegarle con “tres dedos”. Todavía lo intento, y la pelota va con poquísima fuerza donde el azar quiere.

A los 12 años pasé al secundario y cambié de colegio. Durante los primeros meses nadie me conocía, así que me enganché en el primer partido que organizaron. Me gustaba que nadie supiese que yo era un inepto para la pelota. Pero bastó un partido (y un lesionado por mí) para que se den cuenta.

En un partido nunca sabía qué hacer. Si iba tras la pelota, sin querer marcaba a mis compañeros. Si defendía, le tapaba la visión al arquero. Si por alguna extraña alineación cósmica la pelota quedaba a mis pies, no sabía qué hacer con ella.

Hasta que un día me di cuenta que mis defectos podían ser mis virtudes. Siempre molestaba, pero a mis compañeros. Decidí molestar a los contrarios. No sabía cómo marcarlos, pero podía ponerme en su camino, retrasarlos. Por suerte siempre pude medir el aire y el esfuerzo físico para correr todo el partido.

Poco a poco empecé a marcar mejor. Era un defensa relativamente útil. Increíblemente salir a correr me dio más aire y piernas a los 30 que a los 15 años. Me di cuenta de una estupidez obvia, y es que si creía que no llegaba a una pelota, no llegaba. Si creía que llegaba, si estiraba el pie pensando que al menos la punta de la zapatilla iba a tocar la pelota, lograba despejar o retrasar a un contrincante.

Cada vez que hacía algo bien (dos o tres veces por partido) mis compañeros de equipo me felicitaban y me daban palmadas en la espalda. No se trataba de goles o atajadas asombrosas, simplemente pasarla bien o despejarla a un lateral. Mientras me felicitaban por semejantes actos poco hábiles, en mi cabeza sonaba Whitney Houston con su “I will always love you” (música de Corky).

Ahora me estoy animando a abandonar las cercanías de mi área para dominar el centro de la cancha. De puro caradura, subo al área contraria. Tengo una ventaja: todos saben que soy poco hábil, entonces no se molestan en marcar. La semana pasada, esa ventaja me permitió hacer no uno ni dos, sino tres goles.

Ahora se van a dar cuenta que estoy aprendiendo. La pelota sigue yendo a donde quiere, pero yo también. Me van a empezar a marcar, y jugar a la pelota se me va a empezar a hacer cada vez un poco más difícil.

Eso es exactamente lo que estoy necesitando..

Publicado el 24 abril, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Sos un Campeón!!!
    Me acuerdo de este post…

  2. Lo bueno de correr es que en los últimos quince o veinte minutos marcas la diferencia: todos están muertos y uno fresquito como recién salido del vestuario.

  3. Mariano Kruskevich

    Jajaja… muy bueno Martín. A ver cuándo podés venir a jugarte un partidito conmigo!
    Abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: