Semana 29: Día 201: ¿Para qué me sirvió la Patagonia Run?

Cuando, en enero, nos inscribimos en la Patagonia Run de 2012, me imaginaba que me iba a servir como parte de mi entrenamiento para la Espartatlón. Resultó que no era para nada lo que me esperaba. Pero nada, nada que ver. Y fui recibiendo comentarios de gente que se preguntaba si había valido la pena, mientras a otros les parecía un paso sumamente lógico. Después de dejar que la carrera decantase en mi cabeza, paso a hacer mi apreciación.

Hay diferencias abismales entre ambas ultras. La del sur es montaña, mientras que la griega es principalmente plano (aunque tiene muchas cuestas, ninguna tan empinadas como el Filo del Lolog, o el ascenso al Quilanlahué). Pero si tengo que rescatar algo que me sirvió es a enfrentarme a lo desconocido. Por más que más o menos sepa que en Europa voy a poder correr, en Patagonia fui enterándome de cómo era el terreno mientras avanzaba. En Atenas/Esparta va a ser lo mismo. Es imposible que el día anterior recorra los 246 km a ver con qué me voy a enfrentar.

Y esto me lleva a un tema fundamental: la cabeza. Aunque 100 km no son lo mismo que 246, en ambas carreras es determinante el factor mental. Y este fin de semana que pasó pude comprobar la importancia de la determinación, que va por encima del esfuerzo físico. Lo dijeron muchas personas, pero siempre me gusta citar a Dean Karnazes, el ultramaratonista que decía que correr era 15% entrenamiento, 15% alimentación y 70% mente. El cuerpo se acalambra, se agarrota, hay dolores, cansancio, pero todo se complementa con tenacidad y planeamiento. Mientras me convertía en un torpe que se tropezaba a cada rato, claros signos de agotamiento, era la cabeza la que me permitía seguir e ir definiendo mi estretegia.

Nunca había corrido tantas horas seguidas, tampoco. En Patagonia fueron 18 horas, en la Espartatlón será un máximo de 36. Y aunque llegué cansado y bastante harto del terreno, me dio la impresión de que estaba para seguir. Siempre se habla de un “segundo aire” que uno obtiene durante una carrera. Yo estaba con dolores que iban rotando, del tobillo a la rodilla, a las abdominales, a los cuádriceps, pero en un momento, en el asfalto, de noche, corría a un ritmo cómodo y estable, sin sentir que me estaba exigiendo.

También podría decir que la Patagonia Run me vino bien para entrenar eso de competir durante un viaje. Por más que había descansado y disfrutado de una siesta, tenía 22 horas de micro encima, no dormí en mi cama (aunque no tuve problemas en conciliar el sueño) y los días previos me la pasé caminando por la ciudad. En Atenas no va a ser muy diferente, aunque calculo que para el 28 de septiembre ya estaré acostumbrado al jet lag.

Otra cosa fundamental, que creo que ya lo tenía bastante controlado, es el de estar comiendo mientras hago actividad física. Es imposible considerar hacer esa distancia sin una correcta alimentación durante la marcha. Antes me parecía imposible comer a la par de correr, pero se puede, y en San Martín de los Andes pude aprovechar esta ventaja que fui adquiriendo. Además, comprobé que no voy a poder mantener una carrera constante e ininterrumpida. Voy a necesitar detenerme en los puestos de asistencia (los pretzels son complicados de bajar), tanto sea para alimentarme tranquilo o revisar el equipo. Las medias no son eternas, los pies se cansan, se hinchan o las zapatillas necesitan una limpieza de objetos extraños.

Aunque en medio de la Patagonia Run me pregunté “¿Para qué vine?”, con el correr de los días me fui dando cuenta que tuvo una gran utilidad. Si pude soportar 18 horas de montaña, 36 de llano ya no parecen tan imposibles.

Publicado el 18 abril, 2012 en Carrera, Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Respondés a las preguntas que pensaba hacerte sobre el terreno de Grecia. Coincido con vos en todo, fundamentalmente la frase final, 18 de montaña no debe ser mucho menos exigente que 36 de llano. Vamos que ustedes pueden!

  2. Martin, una pregunta, sabes si algún argentino corrió y llego en la espartatlon??
    Felicitaciones por la carrera, un grande!

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