Semana 26: Día 178: De regreso al mundo exterior

Así que se terminó el fin de semana. Mucho dormir, sonarme la nariz, toser y no bañarme. Sé que estar enfermo no me autoriza para oler mal, pero tampoco sabría explicar por qué tener gripe me habilita a no cambiarme de ropa y quedarme en la cama todo el día. Sé que a Vicky le hace bien darse una ducha, pero yo intento hacer los mínimos esfuerzos posibles.

Ayer me perdí mi fondo de 20 km, y el clima no está invitando demasiado a salir a la calle. Pero esto recién empieza, es apenas un atisbo del otoño. Hoy me reintegro en mis funciones, y a la noche, con pañuelo tipo bandolera, algodón en los oídos y alguna pastilla anti-resfrío, me iré a enfrentar la noche en Acassuso. El domingo que viene me toca un fondo de 45 km, y quisiera estar un poco preparado. Entiendo que no correr por un fin de semana no va a hacer mella en el entrenamiento, pero tampoco quiero hacerlo de golpe.

Estar enfermo tiene muchas ventajas, excepto cuando el pico es durante el fin de semana, lo cual es una porquería. En el fondo de mi ser creo en esa máxima que dice que lo que no te mata te hace más fuerte, y en mi infantil imaginación, esta exposición a un resfrío me dará más resistencia a los que se vienen en los meses más gélidos.

Probablemente haya subestimado correr con frío, algo que no voy a hacer en Patagonia Run. Ahí puedo llegar a hacerlo en cortos, pero protegeré mejor el pecho, las manos y la cara. Tengo entendido que hay al menos dos puestos en donde dejar cosas para levantar de pasada, así que si transpiro mucho mi pañuelo o la remera, me puedo cambiar ahí por una muda seca, y seguir mi camino. Lo que más me preocupa es el frío que pueda darme mi propia transpiración.

Por otro lado, uno suele darlo todo en una carrera, y es como que me resulta más importante cuidarme antes que durante. Porque cuando uno está en la competencia, lo da todo. Tenemos carta blanca para llevar el cuerpo al límite, y más allá. Hacerlo antes es una tontería, porque te inhabilita a participar de carreras… y si no se sumo a estas gestas, ¿para qué entrené tan duro? Tener un objetivo puntual es para mí importantísimo. Aunque sea cada tanto.

Hoy mi meta más cercana es recuperarme, sin dejar de entrenar… porque me quedan 19 días para la que va a ser la carrera más dura de mi vida… y encima va a ser menos de la mitad de la Espartatlón…

Publicado el 26 marzo, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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