Semana 26: Día 175: Fe de erratas

570 entradas. Esos son todos los posts que subí desde que empecé Semana 52, el 17 de agosto de 2010. Y decidí complicarme la existencia numerando días y semanas hasta llegar al final, sin tener en cuenta que debería haber empezado por el 0 (cero), así recién el último día iba a ser la “semana 52”. Pero, en ese momento, no lo tuve en cuenta. Todo parecía tan lejano en ese entonces…

En tanta cantidad de entradas, en algún momento la tenía que pifiar. Por ejemplo, empecé por “Semana 1”, “Semana 2”, “Semana 3”, “Semana 4” y todos sabemos cómo sigue, pero yo puse “Semana 52”, salteándome 47 en el camino. Luego los días no me daban para cerrar el año en 364 días (me faltaban como 14), así que volví atrás y me di cuenta que muchas veces me salteaba unas cuantas jornadas seguidas…

Y bueno, este año creí que todo iba a funcionar de perillas… pero no fue así. Me di cuenta que, si estaba en la semana 26, tenía que estar en la mitad de Semana 52: Espartatlón, y eso ameritaba alguna reflexión… pero la calculadora se negaba a darme la razón. Ahí caí en que el miércoles me comí unos cuantos días (nada que no se pudiese corregir discretamente). Pero las cuentas seguían sin darme para estar en la mitad, y empezando (hoy), la Semana 27. Y bueno, volviendo hacia atrás, revisando post por post, encontré que vengo arrastrando un error desde diciembre, justo cuando estaba en Misiones, corriendo la Ultra-trail de Yaboty.

Además de demostrar que soy un desprolijo, esto se convirtió en una buena noticia para mí… ¡me di cuenta de que tengo una semana más de entrenamiento antes de la Espartatlón! Ese es mi vaso medio lleno.

Normalizar esta situación también tiene que ver con una necedidad mía de organizar mi vida. Realmente me estoy complicando mucho con mis tiempos. Por un lado, el trabajo, actividad que no se puede relegar (hasta el día en que un conglomerado de auspiciantes me permitan dedicarme a esto full time). Alrededor de eso se arma el entrenamiento. Generalmente las mañanas son despertar a Vicky con Oso Rulo, nuestro perro, después hacer el desayuno, pasear a nuestra mascota, y esclavizarme en la compu hasta que llega la noche. En algún momento deslizo un fondo, o lo que sea que tenga que correr ese día. Y el cierre es (o era) actualizar el blog por la noche.

Esto, que parece muy organizado, me impedía disfrutar de mi perro y de Vicky. De hecho, hubo veces en que me atrasé un poco con el trabajo, porque prioricé entrenar. El blog encontraba un momentito hacia la medianoche. Pero decidí bajar un cambio y organizarme mejor. Así que a partir de ayer decidí reacomodarme y actualizar el blog por las mañanas (después de volver del paseo con Rulo). Así dejo de trasnochar. Lo que sigue será relegar un poco el ocio para no aflojar con el trabajo, y cortar a la tarde (y no a las 9 de la noche, cuando hay que cenar). Dicen que todo no se puede, y es cierto.

Probablemente tenga que relegar unas horas diarias a leer o ver series (por suerte, la temporada de The Walking Dead terminó, pero me quedé en el capítulo 8 de Homeland). Pero para que este proyecto funcione, y para disfrutar de mi novia y de mi perro, hay que reconocer los errores, y ordenarse. Hacia allá vamos.

Publicado el 23 marzo, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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