Semana 24: Día 163: Un fondito de 45 km

Llegó el temido día en que iba a tener que superar la distancia de una maratón como parte de mi entrenamiento. Intenté tomar mis recaudos, pero fue complicado, con un cumpleaños el día sábado, en Banfield, que me dejó un poco molido.

Me desperté temprano y fui rajando a desayunar. Quería que sea lo primero que hacía en el día, así me daba tiempo a digerir la comida mientras me preparaba. Me puse los dos pares de medias, mi pantaloncito con calzas incorporadas, elegí una remera con mangas para que no me raspe el hidratador, y me cargué una mezcla de Gatorade y Powerade (los responsables de marketing se espantarían con esto… encima eran de diferente gusto).

Debo hacer un paréntesis, para recordar que intenté limpiar mi hidratador anterior con lavandina pura, y solo logré destruirlo y volverlo inutilizable. El 8 de marzo Vicky me regaló uno y me dijo “Feliz día de la mujer”. Y yo no le regalé nada…

Estaba casi listo, cuando noté que no podía encontrar por ningún lado la vaselina sólida. Le calculé que iba a hacer los 45 km en 4 horas y media, así que era fija que me iba a lastimar. Pero me la olvidé en la casa de mi hermano, en zona sur. Así que fui directo a la farmacia, y arranqué de ahí. Como no me iba a embadurnar mis partes pudendas en público, me decidí a hacer una parada en la Reserva Ecológica, ir al baño, y untarme a mis anchas.

Como medida preventiva, siempre le paso Voltaren por las rodillas. Igual sentí una ligera molestia en la izquierda, que iba y venía cada 6 km aproximadamente. No alcanza a ser dolor, pero está ahí. No tracé una ruta para ver por dónde tenía que ir para llegar a correr 45 km, así que si me agarraba un semáforo, doblaba o alargaba mi ruta. En el km 9 tomé mi primer gel. Fui por Avenida del Libertador, camino conocido, crucé por la Facultad de Derecho, Retiro, Buquebus, y llegué a la Reserva.

En un sofocante baño químico de plástico me puse vaselina, tuitié la situación porque me pareció interesante (probablemente no lo sea), y salí a continuar mi camino. La Reserva tiene un circuito de 8 km, y se me ocurrió dar dos vueltas antes de emprender mi regreso. No tuve compañía este día, pero mi papá me alentaba via mensaje de texto. En el km 18 tomé el segundo gel.

Cuando salí de la Reserva me compré una botella de agua fría, que con el calor y el cansancio se me hizo la cosa más espectacular del mundo. No sentía cansancio y me parecía que tomar otro gel era mucho. Estaba en el km 31. Decidí que ese iba a ser el último, no tenía sentido ingerir un cuarto. Aproveché ese momento para untarme con Voltaren las dos rodillas, y me dirigí de vuelta a casa.

Siento que hay algo distinto en mí. Originalmente el tema de pasar los 30 km era donde me encontraba con el muro, y sentía mucho dolor en las piernas. Ahora me sentí relativamente bien, salvo que mi ritmo bajó mucho. Llegué al km 45 en la puerta de la misma farmacia donde había comprado la vaselina, 4 horas y 11 minutos atrás. Entré y me llevé un powerade azul bien frío, que me supo espectacular. Caminé un par de cuadras hasta mi casa, y cuando subí al ascensor le advertí a los vecinos que subían conmigo que si sentían que algo apestaba, era yo.

Ya en el depto, puse los pies en una palangana con hielo, durante unos minutos. No sé por qué lo hice, nadie me lo sugirió. Simplemente el cuerpo me lo pidió y decidí hacerle caso. Elongué y me tiré en la cama a descansar unos minutos. No fue mi mejor performance, pero era un entrenamiento, no tenía sentido intentar bajar mi marca. De hecho tuve un promedio de 5 minutos 30 segundos el kilómetro, y creo que está bastante bien. Pero la experiencia de hoy me hizo sentir muy lejos correr 100 km. Quizá la adrenalina de la carrera me dé ese empuje final…

No terminé destruido, no me duelen las rodillas, ni los gemelos, ni los cuádriceps. Pude caminar normalmente el resto del día, subir y bajar escaleras… realmente el entrenamiento da sus frutos. Dos años atrás, todo esto me resultaba inimaginable. Fue un fondo largo y arduo, pero me sirvió para comprobar que el cuerpo se adapta si lo exigís con paciencia e inteligencia.

Publicado el 11 marzo, 2012 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Ni en pedo hago un fondo de 45km. Ponele que hoy corrí una cross country de 21km y después me fui a jugar al fútbol, pero no se compara ni por ahí con lo tuyo.

    Sos un groso!

  2. Felicidades Martin, será posible que algún día de estos hagas un posteo sobre “geles”, recomendaciones, donde comprarlos y demás, creo que seria interesante! Saludos!

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