Semana 22: Día 151: Encontrar el momento para correr

Suponiendo que gozamos de una salud decente, hay dos factores que influyen a la hora de realizar un entrenamiento: las ganas y el tiempo.

Lamentablemente no conozco una fórmula universal para motivar a todo el mundo. Recuerdo hace unos años que quería inventar el piropo perfecto. Cansado de ver cómo los hombres se limitaban a chistarle a las mujeres como si llamasen a un perro, tocar bocina o llamarlas “mami”, tuve la absurda idea de crear alguna frase que halagase a cualquier señorita, de cualquier edad, en cualquier situación. Realmente lo pensé, le dediqué varias horas, y llegué a la conclusión de que era imposible. El contexto es importante, la persona también. Y como cada uno es un mundo, no existe tal fórmula universal.

Lo mismo me doy cuenta ahora de la motivación. No se puede forzar a nadie a tener ganas de entrenar. A algunos les funciona ver historias de vida de otros corredores, y sienten que se pueden identificar. Otros encuentran sentido a un objetivo concreto, y van tras él, cueste lo que cueste. Otros no entienden para qué salir a correr si existen los taxis y los colectivos. El día que encuentre el sistema para transmitirle entusiasmo por el deporte a otra persona será el día en que pueda finalmente dejar de trabajar.

Dejando de lado el factor “ganas”, lo otro que condiciona que salgamos al mundo exterior a correr y transmirar es el tiempo. Eso que Einstein decía que era relativo, lo que sumado al espacio forma el continuum. Aquello que le reclamamos al réferi, para que pite el final del partido. Las horas, minutos y segundos de cada día, que se escurren entre nuestros dedos.

Al igual que con el factor “ganas”, el del “tiempo” no es universal, ni afecta a todos por igual (por algo es “relativo”). Es realmente difícil dedicarse al atletismo con un horario comprometido. Pero no imposible, si no miren a Ricardo Abad, 500 maratones en 500 días consecutivos (y contando), trabajando en una fábrica con horarios rotativos. O sea, que algo sea complicado no necesariamente lo hace inalcanzable.

Los solteros seguramente encuentren mayor facilidad para el entrenamiento. Viéndolo fríamente es así, uno tiene tanto tiempo para dedicarse a sí mismo, que lo puede repartir entre el trabajo, el estudio y el ocio. Pero si estamos en pareja, empezamos a tener espacios compartidos. Nunca deberíamos dejar de dedicarnos algo a nosotros: es sano y saludable, física y mentalmente. Pero tendremos que poner en la balanza cuánto tiempo personal tenemos y cuánto de a dos.

Yo creo que la mañana es el momento ideal para entrenar. No solo por una cuestión fisiológica (las hormonas están elevadas, el metabolismo se acelera), sino que la noche es un espacio para compartir luego de la jornada laboral. Mismo el horario del almuerzo una buena excusa para visitar el gimnasio de la vuelta o ir a correr (sin dejar de comer, algo que se puede hacer discretamente frente a la compu).

Cuando pasé a correr 80 km semanales me costó encontrar esos espacios extra. El cansancio me pesó en el factor “ganas”, porque ya no pude ir al gimnasio. Es difícil dedicarse al aeróbico y la musculación con la misma intencidad. Pero claro, también sentí el factor tiempo. Todavía dependo del trabajo, así que hay que mantener el equilibrio, pero como soy diseñador freelance, puedo manejar mis horarios y escaparme en cualquier momento que esté solo hasta el gimnasio o la plaza.

A mis amigos ya les advertí que hasta la Espartatlón era probable que me viesen menos de noche, ya que parte del entrenamiento es descansar, y el nivel de ejercicio extra me obliga a estar en la cama antes de la 1 (caso contrario, termino desmayado encima del primer sillón que encuentre).

Uno conoce su rutina, y los huecos que uno puede llegar a encontrar. Hay que saber aprovecharlos. Pueden parecernos cortos o largos. Pero eso no tiene importancia. Porque, después de todo, el tiempo es relativo, ¿no?

Publicado el 28 febrero, 2012 en Consejos, Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Podés quedarte soltero cuando quieras… esa es una excusa muy barata…

    • No creo que haya gente que no entrene “porque está en pareja”, sino que a muchos en el día a día les cuesta encontrar un tiempo para entrenar. Por ahí lo mío fue medio obvio. Excusas hay miles (y hasta más baratas).

  2. Una vez en cuando trabajaba en Repsol había una chica que se quejaba que estaba gorda y yo le dije “hace Tae-Bo, yo voy 3 veces por semana de 20 a 21 hs, está buenísimo!!!” y ella me contestó “pero porque vos no tenés novio”…

  3. el papa del choli

    En lo personal, levantándome 15 minutos por día mas temprano dejo la casa organizada, con tal de volver de trabajar, y salir a trotar ( bueh y un poco caminar) mi esposa llega con el Choli del jardín 19.30 hs, yo del parque 19.45 / 20 hs. fui acomodándome para salir dos veces por semana tranquilo y sabado por la mañana gym y puedo ver de meter un dia mas en la semana. Uno escucha mil excusas, con un hijo no vas a tener tiempo, del calor o el frio. Empeze hace 15 dias y disfruto de mi hijo. Ya no hay excusas

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