Semana 22: Día 149: Un fondo de 35 km por la Ciudad

Hace cinco semanas empecé un nuevo entrenamiento, más intensivo, de cara a la Espartatlón. Pasé de unos 40 km semanales a 80, con la obvia consecuencia de una importante fatiga muscular. Dolor en los gemelos, cuádriceps y rodillas. Hubo que aprender a convivir con eso, usar desinflamatorios, y rogar por que el cuerpo se acostumbrase.

Y, quién lo hubiera dicho, me acostumbré. Los dolores fueron cediendo, aunque el Voltarén se convirtió en una rutina preventiva, en especial en cada rodilla (aunque la derecha es la que habitualmente se queja).

Hasta ahí, nada fuera de lo común. No sé por qué, aunque me imprimí el excel con las indicaciones para estas cinco semanas (todo muy detallado), no me molesté en leer lo que se venía. Tan solo miraba lo que tocaba ese día, a lo sumo al siguiente. Esto resultó un problema, porque había veces que tenía que hacer fondos que coincidían con algún compromiso que había asumido, así que varias veces tuve que hacer malabares con mi agenda. Pero más allá de una tarde en que diluvió y otra vez en que Vicky cayó enferma, nunca tuve que cancelar algún entrenamiento.

Cuando decidí empezar a mirar más abajo, me encontré con que un domingo me tocaba hacer un fondo de 35 km. ¿Qué? ¿Solo? ¡Eso es casi una maratón! Pero tengo prohibida la queja, según mi entrenador. Semana 52 no se puede quejar y tiene que hacer el máximo esfuerzo, nunca el mínimo.

Pero no me esperaba que el entrenamiento del sábado con los Puma Runners fuese TAN duro. Más allá de un fondo de unos 8 km hice media hora de la temida escalera de Martín y Omar: 70 escalones muy empinados, subiendo y bajando al trote. Las piernas, en llamas. Para colmo, el día siguiente (hoy) era el temido día de los 35 km. Gracias a que lo anticipé, me cuidé un poco con las comidas, consumí muchos hidratos y nada de fibras.

Me levanté temprano, agarré mi hidratador, y me encontré que estaba lleno de manchitas blancas por adentro de la manguera. Me imaginé estando en un capítulo de House, en el que los efectos especiales animan a pequeñas esporas que se despegan de ese moho y suben por la corriente del Powerade, hasta entrar en mi organismo (igual sabremos que “No es lupus”). Así que llené el tubo con lavandina pura (paso previo a tirarla y comprar una nueva) y tomé prestado el hidratador de Vicky. Me embadurné con Árnica (ungüento milagroso para los dolores musculares), un poco de Voltarén para las rodillas, y la mezcla de esas cremas medio mentoladas con la lavandina me dio una fragancia anticéptica en las manos que nada podría igualar.

Tomé todas las precauciones: llené el hidratador con Gatorade, me hunté con vaselina en todas las partes en donde pudiese haber roces (estoy hablando de ahí abajo), me guardé en el camel algo de comer (unas barras de arroz marca Egran, las recomiendo, y le sugiero a la empresa que me elija para auspiciarlos), el celular y mis nuevos auriculares que se enganchan a la oreja, para que no se caigan al correr.

Arranqué en la puerta de mi departamento, con el mismo dolor en las piernas que sentí cada vez que toqué el muro. No quedaba otra que resistir, y seguir. Llegué hasta Avenida del Libertador, que estaba muy poco transitada por ser domingo antes de las 9 de la mañana. Fui derecho por la bicisenda, que cruza varios kilómetros de la Ciudad, lo cual la hace ideal para un fondo largo. Mientras corría sintonizando FM Delta, un ciclista me pasó, se giró y me dijo algo. Estaba esperando un insulto por usurpar la ciclovía, pero no… soltó un “Aguante el blog, capo”. Me quedé mudo. ¿Cómo me reconoció de espaldas? No creo tener “una de esas caras”. Me puso muy contento ver a un desconocido que sigue Semana 52. Lo tuve que twittear mientras corría (a riesgo de pegarme un palo contra un poste; no hagan esto en sus casas).

Creo que Libertador es una de las avenidas más perfectas para correr. Si uno se aisla del tráfico (la sintonización de una radio es ideal) se disfruta mucho del paisaje, hay mucho verde, y las veredas están bastante enteras. Por esta calle llegué a Retiro, de ahí me fui hasta la terminal de Buquebus, y llegué a la Reserva Ecológica. Me sorprende que ese trayecto sea nada más que 12 km. Las distancias se acortan cuando uno corre habitualmente y llega a hacer distancias más largas. Hace pocos años, jamás me hubiese imaginado que ese trayecto se podía hacer a pie.

Dentro de la reserva (otro lugar de la Ciudad muy recomendable para entrenar) aproveché para ir al baño (demasiada hidratación) y para envaselinarme las tetillas (me fui de casa con la sensación de que me había olvidado de algo). Lo bueno de correr con mochila hidratadora es que uno puede guardar cosas como la vaselina para emergencias. Luego de ese breve parate, arranqué el circuito por sendero más largo, que da unos 8000 metros.

Promediando los 20 km me volví a encontrar con el ciclista que me había reconocido por Palermo. Se trataba de Germán, andinista e intento de runner. Me acompañó un poco más de 2 km, él encima de su bici, y yo corriendo a su lado. Charlamos de carreras, del blog, y me dio un verdadero impulso motivacional. La diferencia entre correr solo y acompañado es abismal.

Cuando completé el circuito, Google Maps me había dicho que tenía que volver sobre mis pasos, así que me despedí de Germán y volví por la vereda de la reserva, dándole sorbos al Powerade y tomándome mi segundo y útlimo gel del entrenamiento.

Realmente me sentí maravillosamente. Los cuádriceps me dolieron casi todo el tiempo. A veces lo olvidaba, otras no podía evitar recordarlo. Pero no era como para frenar, simplemente signos del agotamiento de las escaleras del sábado. Volví a confirmar cómo el cansancio es mental. A veces tengo que correr 12 km y siento que no llego más. Hoy tripliqué esa distancia sin problemas, pero porque sabía que la meta estaba más lejos. Sí, los últimos 3000 metros se hicieron de chicle, pero llegué.

Creo que Libertador va a ser un escenario que se va a repetir en mi entrenamiento de los meses venideros. Le encontré una cierta organización que me resultó bastante cómoda, y me permite desviarme si quiero hacia los Lagos de Palermo, Plaza Holanda, o llegar hasta la Reserva Ecológica.

Y al final me quedé pensando en que hoy hice las 2/5 partes de la Espartatlón. Me queda todavía un largo camino por transitar…

Publicado el 26 febrero, 2012 en Entrenamiento, Reflexiones y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. No puedo creerlo, sigo a diario el blog diariamente, y hoy me encuentro aunque sea por un día parte del mismo, un orgullo.
    Martín, la verdad fue un placer encontrarte, charlar un rato y hacerte compañía esos pocos kilómetros, me alegro que te haya servido para darte ese plus motivacional que tanto se necesita cuando se hace un fondo largo y mas solo; por compartir la misma pasión de correr como vos, te entiendo perfectamente, sobre esa diferencia abismal a la que te referís de correr acompañado.
    Espero que nos encontremos en alguna carrera, como hoy te dije, hemos compartido algunas el año pasado pero nunca te pude encontrar, y sino, en algún fondo largo, cuando quieras estas invitado a venir a fondear a la “placita” de Agronomía que bien conoces, junto a mis compañeros de running.

    Abrazo Grande!!! y a no aflojar, como decimos los andinistas cuando estamos en la montaña “paso a paso, como jugar al pan y queso”, así se llega a donde queramos!

    • ¡Gran consejo! Gracias por acompañarme y hacerme más llevadero este fondo. Creo que esas pequeñas anécdotas hacen más interesantes las carreras y los entrenamientos. ¡Ninguno es igual a otro!

      Acepto la invitación, voy a ver si me coincide con algún fondo para ir hasta allá corriendo.

  2. Ah, me olvidaba! El hecho de reconocerte, afirma claramente, mi rutina de seguir el blog, has posteado fotos tuyas corriendo de espalda! jajaja.

    Saludos!

  3. Buen día Semana 52! Muy bueno el post, tanto como todos los otros. Lo sigo todos los días, y realmente es un gusto leerte. Y además, bastante motivador. Hoy finalice mi primer triatlon, y te podes atribuir una pequeña parte de este logro, ya que leer tu blog día a día da fuerzas a esos que la naturaleza no ha beneficiado mas que con una fuerza de voluntad tremenda! Un saludo y a meterle para el Spartatlon!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: