Semana 21: Día 146: El deporte como castigo

Una noticia absolutamente trágica comenzó a dar la vuelta al mundo el día de hoy: una nena de 9 años llamada Savanah murió después de quedar gravemente deshidratada. Sufrió una apoplejía y murió días después. El desencadenante fue el castigo que le impuso su madrastra y su abuela, quienes la obligaron a correr durante tres horas por comerse una golosina.

La historia tiene tantos matices que casi resulta inverosímil. ¿Hacer tanto ejercicio es mortal para un niño? No lo sé, pero la deshidratación severa y una baja de los niveles de sodio lo son para cualquiera.  ¿Cómo se obliga a alguien a correr sin parar? Difícil meternos en la vida personal de una familia, pero podemos conjeturar que era habitual que intentaran “darle un ejemplo” a los niños. ¿Es una travesura motivo de un castigo tan desmesurado? Definitivamente no, me tomó más de 30 años llegar a correr tres horas sin parar… Podríamos debatir estas cuestiones eternamente, pero hay algo que es innegable: las connotaciones negativas que le dan ciertas personas al deporte.

No hace falta ser un atleta, todos hemos tenido Educación Física en la escuela, y al menos en mi caso, el trato del profesor hacia los alumnos era casi militar. No se nos incentivaba a correr, sino que era una obligación. Quienes decidieron hacer una carrera deportiva, o tuvieron la desgracia de tener que hacer la colimba, también vieron el tema de entrenar (sea corriendo, haciendo abdominales o flexiones de brazos) como un castigo. Para mí, correr es un premio que me doy, mientras que a millones de personas las programan para que sientan que eso es algo malo.

En Alabama, el viernes pasado, la madrastra de Savannah le surigió a la abuela de la nena que la hiciera correr sin parar durante tres horas, porque había comido un chocolate. Como la niña tenía una dolencia en la vejiga, tenía que evitar la cafeína. Creyeron que le daban una lección, “por su bien”. Tres días después perdía la vida en el Hospital Infantil en Birmingham.

Este caso llevó a su madrastra y su abuela biológica a la cárcel, con una fianza de 500 mil dólares. Como hubo una muerte, la noticia llegó a todos los portales de noticias. Leemos la crónica, nos indignamos, y tratamos de darle vueltas al asunto. Pero si Savannah hubiese sobrevivido, si la hubiesen hidratado, si en lugar de obligarla a correr tres horas hubiese sido una, o dos, jamás nos hubiésemos enterado de esta historia. Hubiese sido una anécdota desconocida más, como millones habrá mientras lees estas líneas. Ahora hay incontables adultos intentando ejercer su poder sobre los más débiles, imponiéndoles el esfuerzo físico como castigo en lugar de incentivar la  superación personal.

Publicado el 23 febrero, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Espantoso hecho. Muy buen blog.

  2. Lamentable. Recuerdo que educación física del colegio era más parecido a la colimba que a una actividad que debe generar placer y amor por el deporte. Eso hizo que odie todo lo relacionado a atletismo por mucho tiempo, ahora lo lamento ya que siento que perdí muchos años de entrenamiento.

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