Semana 29: Día 127: Esa (otra) maldita rodilla

Hoy hizo un calor agobiante. El día amaneció nublado, y parecía que íbamos a correr bajo la lluvia… pero se abrió, salió un solazo, y nos calcinamos lentamente mientras corríamos por el asfalto.

Ese dolor que tenía en la rodilla derecha, con el correr de los días, fue desapareciendo. Al principio me puse Voltaren (una crema que tiene diclofenac) pero a los dos días dejé de hacerlo e intenté prestar atención en qué situaciones me dolía. Parecía que era subiendo cordones o escaleras. Pero, finalmente, dejó de molestar.

Hoy, corriendo en las calles de Acassuso, la rodilla empezó a doler… pero era la izquierda. ¿En qué quedamos? No creo que haya sido “compensación”, porque no cambié mi forma de andar, no redistribuí el peso… simplemente seguí como si nada, esperando a ver cuándo se activaba la alarma del dolor. Ahora que me ponía a prestar atención para evaluar si ya estaba del todo recuperado, aparece esta nueva molestia en la otra rodilla.

Y se notaba que no era el mismo dolor, uno era un pinchazo rápido, como punzante. Al principio se sintió como un pellizco (por dentro) y después una aguja que se clavaba de vez en cuando. El nuevo, en la otra pierna, se sentía como una bolita, algo que estaba de más. Era más largo, menos intenso.

Cuando a un corredor le pasan estas cosas, la imaginación se activa y empiezan a aparecer imágenes de ligamentos cortados, microfracturas, inflamaciones, cartílagos dañados… Yo además imagino la etapa de rehabilitación, estar con la rodilla con hielo mientras transformo el blog en una crónica de mi rehabilitación. Pienso en los futbolístas que tienen sus rodillas hechas polvo y no pueden estar más de una hora de pie, o en amigos que de tanto jugar a la pelota se van destruyendo las articulaciones un partido a la vez. Siempre pienso en el peor escenario posible, y me justifico diciendo que es mi manera de ahuyentar esas mismas posibilidades.

La paranoia es muy fuerte, pero finalmente el dolor desapareció, y completé 18 km con unas 40 cuestas. La intensidad del entrenamiento está en marcado aumento, y se supone que estas molestias van a ser constantes. También al correr y fortalecer más las piernas, debería ir corrigiendo todas estas cosas. Eso espero, mañana me toca un fondo de 30 km, y aunque la voy a hacer solo, estoy intentando tener toda la motivación y preparación que tendría en una carrera común y corriente.

Publicado el 4 febrero, 2012 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Puede ser que tengas tendinitis de la banda iliotibial… generalmente sucede cuando agregas muchos kilometros de golpe… elonga las rodillas y la banda iliotibial! fundamental! Que te mejores, abrazo!

  2. Muy buenos días! Estuve leyendo el dolor que tuviste, yo tuve algo parecido hace unos años, solía jugar al tenis profesionalmente, y entrenaba 6 hs al día. Comencé a sentir un pellizco entre la rotula y el tendón que lo une con la tibia, el tendon rotuliano. Lo deje correr por un año. Cuando no soporte mas fui al medico y el diagnóstico fue tendinitis rotuliana. 6 meses afuera. La causa, sobreentrenamiento y falta de musculatura en el tren inferior.
    Por todo esto te recomiendo que te revises. Mas no sea por precaución.
    Sigo tu blog todos los días y es realmente muy bueno. Es mas, es el único que sigo! Saludos, y que ande todo mas que bien!

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