Semana 8: Día 49: Robándole horas al sueño

Uno nunca se baña dos veces en el mismo río. Esta frase explica muy bien el hecho de que, por más que uno haga las mismas cosas, no siempre son iguales.

Pongo un ejemplo: el gimnasio. A veces odio ir y busco alguna excusa. Me gusta correr, y es eso lo que más me interesa. Pero a veces me veo desgarbado (¡y antes me veía hinchado y sin músculo!), entonces pienso que si no me esfuerzo, no voy a obentener resultado. Generalmente me pongo las pilas cuando se acerca la cita con la nutricionista, para que me dé bien la medición antropométrica, entonces estoy dos semanas (mínimo) sin faltar un solo día. Bueno, el entrenamiento que hago en el gimnasio es el mismo, todo el tiempo. La acción no cambia. Pero al final de esos 15 días todo resulta más fácil, las mancuernas parecen menos pesadas, la recuperación es más rápida, y los músculos no quedan doloridos después.

El cuerpo se acostumbra y se adapta.

Ahora vamos a otra situación. Cuando empecé Semana 52, un año parecía eterno, y sentía que me pasaban muchísimas cosas. Ahora, en esta segunda etapa, las cosas son diferentes, porque mi estado cambió. Tengo otro físico, otra mentalidad y otros objetivos. El año pasado me levantaba a las 7 de la mañana y me ponía a hacer abdominales y flexiones de brazos, y después actualizaba el blog. A veces lo hacía mucho antes, a la madrugada, antes de irme a acostar, aprovechando que comenzaba un nuevo día. Ahora todo es distinto, suelo robarle horas al sueño para agregar la entrada del día. Me recuerda a un amigo dibujante, que trabajaba en una fábrica, hacía de padre y esposo, y en sus ratos libres dibujaba todo lo que podía. Me gusta escribir, al igual que las pesas que resultan más livianas con el tiempo, explayarme con la palabra escrita (aunque sea tipeada) me es cada vez más natural.

Pero algo de mi rutina hace que termine actualizando sobre la medianoche, apurándome para que no se me pase el día. A veces hasta me paso, y el post aparece a la madrugada del día siguiente. Pero, por ahora, mantengo el compromiso de una actualización por día, sea a la hora que sea. Sé de personas que le sorprende esto mucho más que cualquier marca en una carrera o cambio en mi musculatura.

Actualizar este proyecto simboliza mi compromiso. Pero me suele recordar lo difícil que es dedicarse al deporte (sea practicándolo o filosofando sobre él) cuando uno tiene otras responsabilidades. A veces es un día de trabajo largo, coronado con una cena con amigos, otros una carrera en algún lugar alejado y sin internet. Últimamente encuentro el momento antes de irme a acostar, sacrificando una hora de sueño, que tampoco vendría mal. Así y todo, cuando tuve la oportunidad de retirarme del blogging habiendo cumplido el objetivo, elegí extenderlo un año más. Probablemente, cuando todo esto realmente se termine, dormiré un poco más, pero extrañe todo esto.

Publicado el 18 noviembre, 2011 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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