Archivos Mensuales: noviembre 2011

Semana 9: Día 61: 173,43 km en un mes

Cierro el segundo mes del blog, habiendo recorrido la nada despreciable distancia de 173,43 km. Es un poco menos que el mes pasado, pero si le agregase la Maratón de la Ciudad de Buenos Aires, superaría los 208 km de octubre.

No solo bajó la distancia por no haber corrido los 42k, sino que estas últimas semanas empezamos a prepararnos más intensamente para la los 100 km del ultra trail de Yaboty, lo que nos obligó a caminar mucho. Como esto es más lento que correr, en el mismo tiempo recorrimos menor distancia. Seguramente, con este desafío, el promedio se vaya a las nubes el mes próximo.

Es difícil mentalizarse en una carrera que casi supera la distancia de tu marca máxima. Pero sospecho que es preferible no hacerse la cabeza y dejarse llevar. Hay que divertirse, dentro de lo que uno sufre físicamente. Para hacer la experiencia más amena, me compré unas zapatillas Puma nueva (más sobre eso en un próximo post) y las estrené esta misma noche. Vicky no lleva un control estricto de cuántos metros corre al mes, pero prácticamente entrena codo a codo conmigo, así que su desempeño es casi igual. Mientras hacíamos una pasada en la Avenida Fleming del barrio de Acassuso, empecé a acelerar para no perder al grupo (habíamos hecho una parada técnica en los baños). Cuando frenamos en la esquina y empezamos a caminar, con justa razón me llamó la atención por obligarla a sobre-exigirse.

Esa es la parte complicada para alguien que, aunque le cueste admitirlo, no le gusta quedar atrás. Siempre estoy queriendo quedar en la punta, o al medio, pero nunca al final. Y mientras teníamos esas típicas discusiones de pareja (“Me estás gritando”, “No estoy gritando, estoy hablando en un tono elevado de voz”) un corredor nos ve pasar y dice “Aguante Semana 52”. Vicky me preguntó “¿Lo conocés?”, y le reconocí que no. Es una sensación muy extraña que alguien a quien no conocés te identifique. Pero principalmente me hace dar cuenta de que este blog realmente lo leen personas que no me conocen y no lo hacen de compromiso.

Así se cierra otro mes. Para diciembre, post Yaboty, me queda empezar con el desafío de abdominales que dejé colgado en el primer año del blog. Vamos a ver también qué tanto nos afecta el clima y el cansancio para seguir sumando, de cara a la Espartatlón, que hace que esta carrera de Misiones sea una papa comparada con los 246k.

Semana 9: Día 60: Cosas más difíciles que una ultramaratón

Hoy, martes (¿es martes, no?) terminamos con la mudanza. O sea, movimos todos los muebles, cajas, bolsas y un sin fin de cosas, de un departamento a otro. Y en lugar de sentirse como un “por fin terminamos” se siente como un “y ahora hay que ordenarlo todo”. La historia sin fin.

No pude entrenar estos días en el gimnasio. Para colmo, me hice un momento el lunes por la mañana, para enterarme en la puerta que estaba cerrado por ser feriado. No me queda en claro el criterio que usan para decidir qué festivos abren y cuáles no. Y mientras limpiaba mi heladera a fondo (limpia-pule, limpia-pule) me imaginaba que eso era entrenar, y que seguramente las amas de casa tenían mucha fuerza de brazos.

Por suerte sí me hice el momento para correr, porque la ultra trail de Yaboty mete un poco de miedo (bah, es respeto en realidad). Pero mientras no estuve corriendo estuve fregando y sacando años de mugre a diferentes superficies, o moviendo cajas, bolsos y valijas de un lado a otro. El agotamiento era parecido al que sentía después de una carrera, transpiraba y quedaba absolutamente agotado a la noche. Pero en el fondo sabía que todo esto no es para nada un entrenamiento (principalmente porque no pienso volverlo a hacer, al menos por mucho tiempo).

Me sirvió tener que limpiar la mugre de mi viejo departamento para aprender a odiarlo. Ahora el nuevo depto, que es algo así como dos o tres veces más grande, me resulta un refugio de aquella tortuosa semana donde mi principal entrenamiento de musculación fue frotar con un trapo con Cif. Como punto a favor de nuestro nuevo hogar está, innegable, que la convivencia con Vicky nos va a ahorrar ir y venir, trasladar la compu para hacernos compañía mientras trabajaba, y disfrutar una nueva etapa de nuestra pareja. Además, está a menos de diez cuadras del gimnasio, lo que me va a facilitar ir todos los días. La parte negativa, que es bastante efímera, es que el departamento es una pila hasta el techo de cajas y cajas y cajas. Hoy quise almorzar y no pude encontrar en dónde estaban los cubiertos.

Después de todo este agotamiento y tanto esfuerzo puesto, caminar 70 km un día y 30 el otro, no parecen tan imposibles. Quizá ahí, en medio de la selva misionera, me dé cuenta de que estaba completamente equivocado y quiera ponerme una agencia de mudanzas. Lo que me queda bastante claro es las ganas que tengo de hacer el desafío de Yaboty. Incluso cuando estoy transpirando la gota gorda, cargando cajas y bolsas de acá para allá, comparo esto que no tiene absolutamente nada que ver con este inminente desafío…

Semana 9: Día 59: La gloria del corredor

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Estoy viviendo momentos complicados. Mudanza, sin internet, entrenando duro para Yaboty… De hecho, estoy actualizando el blog desde el teléfono, mientras viajo en el tren…
A pesar de todo, no estoy aflojando con el running. Eso suele ser lo primero que uno sacrifica. Esa característica del hombre, la de correr y progresar, suele ser una de las primeras cosas que sacrificamos. Antes corríamos para cazar y sobrevivir. Hoy solo lo hacemos para sobrevivir.
En esta etapa un poco agitada de mi vida, en la que no dejo de entrenar, me puse a pensar en mi propia mortalidad, y en qué sería el Cielo para mí.
¿Qué espera un corredor del Más Allá? Imagino que la gloria. Pero es algo bastante subjetivo, y varía de persona a persona.
Supongo que alguien que corre, ante la situación de qué hacer.por toda la eternidad, va a elegir seguir con eso que lo apasiona. Quizá yo seguiría escribiendo un blog todos los días… Pero mientras pensaba en esto, se me ocurrió que la gloria no es ganar. No imagino el Cielo de un corredor donde siempre gana. No es eso la gloria. Supongo que el Nirvana se alcanza superándote siempre. O al menos intentándolo.
Mi Cielo (sin blog) sería una carrera constante. Seguiría sintiendo dolor y cansancio, porque sabría que es el camino necesario para llegar a la meta. Tendría maravillosas carreras, cada una con un entorno y una dificultad diferente. No correría solo, sino con amigos, con todos los que me enseñaron algo y a los que pude transmitirles algo. Y nunca importaría quién llegó primero, sino cómo lo hicimos, qué aprendimos, y qué sigue a continuación.

Semana 9: Día 58: Coleccionando consejos para los 100 km de Yaboty

Cuando uno está por hacer la propia experiencia de una carrera desconocida, no está de más escuchar consejos. En poquito más de 10 días estaremos averiguando qué es eso de correr 70 km, tirarse a dormir en una carpa, y correr 30 más al día siguiente. Algo absolutamente desconocido para nosotros, siendo que mi distancia máxima fue una maratón y la de Vicky fue la Salvaje Night Race (30 km). Sabemos del cansancio, la falta de energía, los calambres, los dolores, pero por sobre todas las cosas sabemos de la garra que hay que ponerle. Entonces, ¿cómo imaginarnos esto que se avecina?

Ahí entra la experiencia de los demás, algo muy valioso para los que nos aventuramos hacia una primera ultra maratón. Los primeros consejos que recibimos fueron de nuestro entrenador. Obviamente, tenían que ver con cómo prepararnos, trotando y combinando con caminata. “Imagínense que el 50% lo van a hacer caminando”. Ahí empezamos a entender que esto es un desafío mental. Después, un experto en carreras largas nos dijo que llevemos algún alimento que nos guste, para cuando estemos extenuados. “En ese momento, va a valer oro”. Él generalmente lleva mantecol, golosina algo grasosa, pero que puede llegar a ser el impulso motivacional necesario.

Federico Lausi, organizador de esta Expedición de 100 km en Yaboty, tiene sus propios consejos: “La carrera será muy dura, el clima caluroso, la humedad y los constantes desniveles deben ser respetados. Para mejorar la situación, el viernes estamos largando tarde, de manera que gran parte del circuito será nocturno. Sin embargo, el calor se hace sentir”. O sea, cuando nos agobiamos el sábado durante el trote y caminata, para luego caminar, caminar y después caminar un poco más, probablemente sea solo un indicio de lo que realmente vamos a experimentar.

“Me ha pasado que en el 2010, cuando organizamos una salida en la MISMA época, nos llovió tres días seguidos y un participante me criticó duramente por elegir una época de lluvia”, agrega Lausi. “Quiero ser claro con esto: La selva se forma porque llueve y mucho. Cualquier época del año tiene sus pro y sus contras y si cuestionamos la naturaleza, es porque seguramente aún no aceptamos que la aventura tiene que ver con adaptarse (en invieron hace frío, en la montaña nieva, en verano Bariloche puede tener días de cero grados, en la selva hace calor y hay mucha humedad). Aceptar y adaptarse a cada aprendizaje que nos da la naturaleza, es quizás nuestra lección más importante”.

Luego, Lausi da algunos consejos puntuales para los que vamos a iniciarnos en esta ultra selvática: “Lo primero que te voy a pedir, es que lleves mochila de hidratación (preferentemente grande, de 2 litros), si te hidratás constantemente, prevenís cualquier “bajón”. Lo segundo es que lleves alimentos chicos, livianos, pero con muchas calorías. Si bien tendremos 5 puestos de hidratación y comidas intermedios, deberías correr como si estos no existieran. Prevenir es la mejor solución. Gorro, protector solar, lentes de sol… son todos elementos obligatorios”.

Sobre el ritmo, algo que se convierte en un desafío extra y en un tester de pareja (ya que Vicky y yo vamos a hacer equipo), opina: “Cuando largás el primer día, tenés que aceptar el  hecho de que te faltan 70 km para llegar. Esto puede ser un “golpe bajo”, o bien puede ser solo información que te sirve para planificar. Es decir, si salís a “quemar cartuchos” (como se suele decir), y te empezas a agotar, difícilmente puedas reponerte. Lo ideal es salir muy tranqui, ver cómo te vas adaptando a la selva, al calor, a la humedad y si te sentís bien, apretás. Si sentís que el ritmo lo podés seguir, lo mantenes, y si no te sentís comodo con la situación, en el primer arroyito o puesto de control te detenes a descansar. Comé bien, hidratate bien y despues decidí si seguís o te plantas”.

Un consejo que siempre escucho es no estrenar calzado para una carrera. No me convence correr con mis Puma nuevas (que están bastante “ablandadas”) porque dan velocidad pero poca estabilidad, así que voy a comprarme unas zapas nuevas y a entrenar lo que queda hasta el día de la largada. Y por supuesto iré con mi hidratador. Aprendí que cuando uno tiene un sistema que funciona, no vale la pena intentar innovar.

Semana 9: Día 57: Caminando

Hoy me di cuenta cuánto subestimaba una caminata. Todos sabemos que caminar es un ejercicio, que se le recomienda a las personas que no hacen actividad física, y lo tenemos como algo muy común. A veces nos tiramos a menos porque tenemos que hacer más de 10 cuadras y optamos por subte o colectivo. Pero suponemos que, con paciencia y determinación, podríamos estar caminando todo el día.

Bueno, no es así.

La ultra trail de Yaboty son 100 km en dos etapas, y gran parte (por lo menos la mitad) lo vamos a hacer trotando, y para el resto vamos a caminar. Intercambiaremos ritmo, recuperando en las subidas y recuperando en los llanos y bajadas. Para esto nos estamos entrenando con los Puma Runners, corriendo un poco y caminando mucho. Después de estas sesiones empecé a sentir dolores que nunca antes había sentido, como en el arco del pie o en los isquitibiales, justo la parte opuesta de la rodilla. Antes lo que dolía eran los cuádriceps, y en menor medida los gemelos y los tibiales. Pero esas molestias habían quedado en el pasado. Ahora, esto que parecía tan fácil (o sea, ¡es caminar!) se tornó en algo un poco más complicado.

Creo que descubrí que caminar involucra a más músculos que correr. No voy a meterme en la tonta polémica de si es preferible una cosa o la otra, qué quema más grasas, etc. Me basta saber que algo que creía muy común, sostenido en el tiempo, puede ser tan cansador como lo otro. Evidentemente no estoy acostumbrado, tanto es así que en el entrenamiento empecé a desesperarme y quería salir corriendo, porque sentía que eso iba a hacer que los dolores desapareciesen.

Así como los tibiales y los gemelos me dolían un montón cuando empecé a entrenar asiduamente, ahora estoy en una etapa de acostumbramiento a un ejercicio que es parecido pero también tiene sus diferencias. Sin dudas estas sesiones largas son un ejercicio mental, donde hay que bajar la ansiedad y preocuparse por mantener el paso y llegar. Sea corriendo o caminando, pero en este caso, haciendo equipo con otra persona. Ahí entra un factor imprescindible, que es el de trotar o caminar al ritmo de quien tenés al lado. Es el desafío de no querer correr todo el tiempo…

Semana 9: Día 56: Cerrado por mudanza

Semana 8: Día 55: Mudanza

Llegó el momento de dar ese paso que estábamos necesitando, y abandonar este departamento de “soltero” para ir a uno más espacioso, con concubina y todo. Es raro dejar estas paredes, las mismas en las que me lamentaba, culpógeno, por no estar entrenando. Aquí mismo empecé en forma muy casera a hacer pesas (ahí las tengo, con una gruesa capa de polvo), y en su cocina hoy preparo mis brebajes post-gimnasio, con powerade y leche descremada en polvo.

Es una etapa rara porque estamos entrenando muy duro con Vicky para el ultra trail de 100 km. El cuentakilómetros avanza poco (en realidad, menos que de costumbre) porque estamos haciendo mucha caminata. Mochila al hombro, vamos probando (o intentando adivinar) qué vamos a sentir en Misiones, cuando larguemos el 9 de diciembre. Va a ser un esfuerzo mental y físico -en ese orden-, y nos intriga cómo nos llevaremos al enfrentarnos a tamaña aventura.

Con la convivencia va a ser exactamente lo mismo. Algo nos imaginamos, intuímos que la vamos a pasar muy bien. Sabemos que no va a ser fácil, pero eso no nos retiene. Una ultra o una mudanza es algo que acojona un poco, pero está buenísimo enfrentarse a ese tipo de cosas.

Sé que los próximos días voy a estar complicado con internet, no sé bien qué voy a hacer con la gata (¿la mudo primero? ¿La mudo al final?) y es increíble la cantidad de porquerías inservibles que uno acumula con los años. Pero intentaré, como en este momento, seguir entrenando y actualizando el blog. Me sorprende cómo fui encontrando momentos para seguir corriendo y seguir yendo al gimnasio. Creo que esa válvula de escape que suele ser lo primero que largamos cuando las papas queman, es lo que más tenemos que atesorar. Así que mañana, antes de que venga el camión de la mudanza y tenga que cargar quichicientos libros y muebles, voy a ir a hacer mi rutina y ahuyentar por un ratito el estrés. Así, paso a paso, enfrentando las responsabilidades y los desafíos, sin dejar de hacer lo que a uno le gusta.

Se aceptan deseos de buena suerte.

Semana 8: Día 54: Una imagen que lo dice todo

Me limitaré a aclarar que se trata de Oscar Pistorus. Simplemente me dejó sin palabras.

Semana 8: Día 53: Power Balance: Se acabó la mentira…

Seguramente tengamos una de estas pulseras en nuestro poder, o conozcamos a alguien que las use. Prometen balance y energía, aunque la fuente de sus habilidades mágicas es un misterio. Hicimos las pruebas, nos maravillamos con los resultados, y quizá poco nos haya importado que algunas las considerasen un fraude.

Hablamos de las pulseras Power Balance, que aparecieron en el mercado en 2009, prometiendo beneficios para la salud, y que ahora se declaró en quiebra ya que debe indemnizar con 57,4 millones de dólares a un grupo de consumidores norteamericanos que presentaron una demanda por publicidad engañosa. No se trata de una empresa que vendía un producto novedoso, ya que los fundadores de la firma, los hermanos Josh y Troy Rodarmel, terminaron por admitir que “el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad” atribuidos al producto no tenían base científica. Admitieron, además, haber incurrido en conducta engañosa penada por las leyes y pidieron disculpas públicas.

El proceso contra la compañía se inició en enero pasado en Estados Unidos, cuando un grupo de consumidores presentaron una demanda colectiva al sentirse engañados y argumentaron que el objeto “no tenían más poder que el que se puede esperar de un simple trozo de goma”. Según los medios locales, la firma californiana en enero adquirió los derechos para poner su nombre al estadio del equipo de la NBA Sacramento Kings, pero ahora no podrán hacerlo por su supuesta quiebra.

La pulsera, una banda de silicona con un holograma de la marca, se ofrecía en Estados Unidos a 30 dólares, y en los últimos tres años se colocó la salvajada de tres millones de piezas. Prometían ser antiestrés y antifatiga, y en nuestro país tuvieron un éxito rotundo. A pesar de conocerse la noticia de la quiebra, todavía se vendían por 120 pesos.

“Hemos asegurado en nuestra publicidad que las pulseras Power Balance mejoran la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad. Admitimos que no hay pruebas científicas creíbles que apoyen nuestras afirmaciones y, por tanto, hemos incurrido en conducta engañosa en contra de la sección 52 de la Ley de Prácticas Comerciales de 1974”, informaró la empresa en los medios locales.

Hay algo con lo que los hermanos Rodarmel contaron, y es que para que algo funcione, uno debe convencerse de ello. Y lo que para la mente es cierto, se hace real. Así que, aunque acaban de admitir que no tienen idea de si funcionaba, para mucha gente tenía una funcionalidad. Y ahora que admitieron esta suerte de fraude, quedarán muy pocos a los que estas pulseras les sirvan…

Semana 8: Día 52: Carta de un entrenador a su atleta

El título de esta entrada tiene un doble significado. Por un lado, bastante literal, es una carta que le escribe un entrenador al corredor que está preparando para una competencia puntual. Pero para mí tiene otra connotación, porque me la hizo conocer mi papá, que fue quien me entrenó por primera vez en mi vida, cuando yo era un adolescente y me llevaba los sábados a dar algunas vueltas por el barrio con él.

Esto es lo que me escribía el Sr. Casanova:

Hola Martín:

Hoy se me ocurrió preguntarme “¿Qué habrá sido de la vida de Quique Eleusuppi?”, el entrenador que tuvimos con mi hermano Jorge, en el Club Argentino de Atletismo… allá por 1963/64. No llegué a completar la investigación, no sé si vive o no, pero me encontré con esta “Carta de un entrenador a su atleta”. Me gustó y te la paso… tiene que ver con un corredor de semifondo, 800 y 1500 m, que debutaba internacionalmente en 1975.

Soy de los que creen que le conocimiento hay que transmitirlo y no guardarlo (eso explica este blog). Sin más preámbulos, los dejo con esta jugosa comunicación entre entrenador y entrenado:

Carlos:

Ya hemos conversado bastante sobre tu participación en los 800 y  1500 metros. Sólo me resta hacer algunos comentarios complementarios:

  1. Es costumbre en los Sudamericanos “bautizar” (léase “mantear”) a los atletas debutantes en el campo internacional. Es probable que te bauticen al finalizar tus pruebas. El bautismo suele ser casi siempre intenso. Pero empeora cuando el homenajeado se resiste o se niega. En estos casos pueden pasar dos cosas: que te molesten más de lo necesario, que ante tu tenaz resistencia, abandonen la idea y se depriman. Definitivamente te aconsejo lo siguiente: afrontá el hecho con “humor” y dejálos hacer. Ellos quedarán contentos y tu drama será menor. En las  buenas y en las malas: un duque.
  2. Estás preparado para lograr  en Río las marcas programadas para 1975, es decir, 3´52 y 1´52, décimas más, décimas menos. Es probable que el debut te complique las cosas y me equivoque en el pronóstico. Pero también es probable que si las cosas salen bien estés por debajo de éstos índices, especialmente en 1500.
  3. Encontrarás muchas cosas a las cuales no estás acostumbrado, gente distinta, el atletismo “grande”.  Todo esto podría perturbarte y así será.  La solución: mantener tu forma de ser, tus hábitos, tu forma de vida, sobre todo tus objetivos, que fundamentalmente, en esta ocasión son atléticos.
  4. Te he entrenado para decidir no para depender. Al hacerlo tuve en cuenta que tenés una personalidad definida  y que, dentro de los límites de tu edad, sabés lo que querés y cómo lograrlo.
  5. Saldrás a competir con la seguridad de que técnicamente y físicamente estás en óptimo estado. Tu condición mental, que siempre ha valorado, estará también a la altura de las circunstancias. Estoy seguro. Te he dado una buena educación táctica. Estás habilitado para resolver con criterio cualquier situación normal o imprevista que las competencias te planteen.  Aunque ya lo hemos conversado vuelvo a puntualizarte algunos detalles que tendrás que tener muy presentes.
    1. En los 800 metros (series) es posible que muevan los primeros 300 metros en aproximadamente 40”/41”. Si estás en andariveles internos, pues entonces a mirar el panorama y asegurarse una salida de los 300 mts. en tercer o cuarto puesto y en block. De ahí en más controlá lo que hacen los punteros. No te deben sorprender ni con levantadas largas, ni medianas, ni cortas. Sintonizá bien las antenas y respondé  instantáneamente ante cualquier situación imprevista. Un momento de duda te puede costar caro. En la final jugate a todo o nada, pero siempre corriendo de atrás.  El ideal: pasar al que va primero 5 metros antes de la llegada…. y hacer récord mundial…
    2. En los 1500 metros hay más tiempo para pensar y más metros para poder corregir. Sin embargo, proporcionalmente, los riesgos son los mismos. Como te dijera es de esperar una pasada de 57/58 para los 400 metros y de 2’ o debajo para los 800. Si fuera así, los 1200 m. andarán alrededor de 3’. Estás habilitado para pasar entre 3’05”´ y 3’03”´. Ya has aguantado una pasada de 3’09” sin problemas. En los 300 metros restantes la palabra es tuya y también valen aquí las consideraciones vertidas para los 800. Los 1500 metros serán a las 16.30 hs. No tomes mucho sol y regulá la entrada en calor en función de la temperatura ambiental.
  6. Entre la final de 800 metros y los 1500 metros habrá un día de descanso. Justamente es lo que tenés que hacer: descansar y que el kinesiólogo te afloje. Si desgraciadamente no vas a la final de 800 metros, tendrás dos días de descanso. El primero descansá y el segundo hacé 30’ de trote suelto. Los 1500 metros son tu prueba.

CONSIDERACIONES TÉCNICAS GENERALES:

  • Al pasar a un contrario hacerlo por sorpresa para no dejarlo armar, evitando así una respuesta instintiva que pueda complicarte la vida. Sólo cerráte después de haberlo sobrepasado 1,50 mts. De lo contrario podría engancharte por accidente y terminarías en el suelo o con ritmo cambiado, o quizás si el contrario hace bandera podría llegarse a la descalificación tuya por molestar a un contrario.
  • En las curvas pasar sólo sin vas cómodo y lo tenés servido al contrario. En la duda pasá a la salida de la curva o a 10 metros antes de entrar en la misma. Por supuesto que en las dos últimas curvas y sobre todo en la última, si lo que estás buscando es una mejor colocación para el pique final, hay que correr riesgo.
  • Hay que tener mucho cuidado con la partida de los 1500 mts.; hacer una buena salida que te evite quedar encerrado, o que te caguen a codazos, empujones o incluso te provoquen una caída. La solución: hay que picar con todo y los codos bien abiertos. Si quedás primero no importa, aflojá un poquito a los 50 metros, lo suficiente para que te pasen dos o tres tipos y luego hacés tu plan de carrera. Para cubrir cualquier eventualidad a los 800 metros para los 1500, tenés que estar  no más que sexto y con el puntero a 10 metros. A partir de ese momento que Dios te ayude.
  • Una vez organizada la columna, tu hombro izquierdo estará detrás del hombro derecho de quien tenés adelante. Cuando vas amontonado no corras pegado a la cuerda. Te encerrarán y perderás preciosos segundos para poder zafarte de esa situación.
  • En los tramos iniciales y finales ante la duda es aconsejable correr un poco abierto.
  • Quizás haya quien te cante los tiempos. Sólo pasále bola a lo que te cante alguno de los 3 entrenadores del equipo. Son sólo una referencia. A los demás ni la hora.
  • Ellos te dirán probablemente quiénes son los candidatos. Tomá nota.
  • La cosa va a ser brava en las dos carreras. Te va a costar mucho aguantar el ritmo. Vas a sufrir. Pero hay que aguantar hasta el límite. Mientras las piernas respondan hay esperanza y si llegás prendido todo puede ser.

FINALMENTE:

Se disciplinado  y obediente en tanto lo que te propongan no contraríe estas instrucciones. Cumplí con las actividades que marquen los dirigentes. Mantenéte en grupo pero no te dejes arrastrar por boludos. Ojalá Puedas competir por la Copa Latina. Chau.

¡¡¡¡¡¡Buena Suerte!!!!!

(Carta del Entrenador Enrique F. Eleusippi a su atleta Carlos Villar previo a su participación en el Sudamericano de Atletismo, disputado en el estadio Maracaná en el año 1975, donde finalmente Carlos se coronaría Campeón Sudamericano en la prueba de 800 metros.)

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