Semana 3: Día 20: Carreras soñadas: La Maratón de la Muralla China

Lo digo ahora, porque total después se van a olvidar, pero tengo un poco decidido qué voy a hacer después de intentar correr la Espartatlón, y es entrenarme para hacer el Ironman, o viajar y participar de exóticas carreras. La que me resulta más interesante (y todo un desafío) es la Great Wall Marathon, o sea la maratón de la Muralla China.

Difícilmente exista una maravilla arquitectónica similar en la que se pueda correr. Creo que es comparable a una competencia en las pirámides de Egipto, o en la Acrópolis Griega. Se corre en mayo, y tiene varias distancias, para hacerla bien marketinera: 5, 10, 21 y 42 km. Cualquiera que pueda asegurarse el traslado hasta la provincia de Tianjin en, claro está, China. Pero esta no es una maratón cualquiera: a la distancia hay que sumarle 5164 escalones, lo que aumenta su dificultad considerablemente. Como muestra, basta conocer el récord mundial para esta competencia, que lo ostenda el mexicano Romualdo Sánchez Garita, con 3:18:48. Bastante lejos de las mejores marcas de las maratones oficiales.

La Gran Muralla China se construyó por ordenes del Emperador Qin en el siglo V a.C. para proteger al imperio chino de los ataques de los mongoles. Se convirtió en una de las Maravillas Modernas del Mundo, y desde 2004 se cierra desde la madrugada hasta la 1 del mediodía para dar lugar a su maratón. Es un gran desafío físico (obviamente), pero el chiste está en recorrer esa increíble muralla y disfrutar del asombroso paisaje y las plantaciones de arroz. En los primeros kilómetros hay que subir y bajar empinados escalones, para luego visitar pueblos atravesados por carreteras asfaltadas o de grava. Quienes realizan el recorrido completo vuelven a desafiar a la Muralla China hacia el final, para darle un giro de ironía a la competencia e intentar atravesar “el muro”.

Las subidas que deben soportar las piernas alcanzan una iniclinación del 11%, y la temperatura suele rondar los 30 grados, con una humedad de entre el 85 y el 95% (¿si fuese 100% correríamos abajo del agua?). Se estima que un maratonista tardará un 60% más en completar este recorrido que en una maratón tradicional. En total se atraviesan unos 6 km en la muralla. Yo creo que es más que suficiente para poder volver a casa y decir “Yo corrí sobre una Maravilla del Mundo”.

Publicado el 20 octubre, 2011 en Carrera, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Una de las cosas buenas de la vida es que no hay límites, cuando nosotros así lo decidimos. Cada cual tiene los límites que quiere y puede, y me encanta cuando la gente los tiene tan lejos, como vos. Mucho más lejos que China…

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