Archivos Mensuales: septiembre 2011

Semana 1: Día 0: Cita inesperada con mi psicóloga

Empieza, oficialmente, Semana 52: Espartatlón. Durante las próximas 52 semanas voy a prepararme física y mentalmente para correr la brutal carrera que une la ciudad de Atenas con Esparta, en Grecia. Son 36 horas como máximo para alcanzar la estatua del Rey Leónidas, y el objetivo es el mismo que el de Filípides: llegar y no morir. A él le salió mal (pero pasó a la historia). ¿Cómo me irá a mí?

El azar quiso que hoy me pasara algo maravilloso. Intentaré ponerlo en palabras, y sé que me voy a quedar a mitad de camino, intentando poner en concreto lo intangible. Hace poco más de un año que dejé terapia. Me di el alta, justo en los primeros días de Semana 52. Tengo el post exacto que escribí después. Sé que darlre al link puede dar pereza, así que transcribo aquella entrada del 25 de agosto de 2010:

Ana, mi analista desde hace 10 años, me recibe con esa mezcla de calidez y distancia que tienen los buenos psicólogos. Subo las escaleras hasta su consultorio. Estoy un poco nervioso, y decido no dar vueltas: “Vengo a que me des el alta”.

Por primera vez en años, me siento en el diván en lugar de acostarme. Le cuento sobre este blog, y mi experimento de 52 semanas de actividad física diaria. Aclaro que no es el motivo por el que quiero dejar análisis. La verdad es que me siento bien, optimista. Orgulloso de los logros en mi vida. Si hay un buen momento para despegar, es este. Quiero probar arreglármelas por mi cuenta, que en definitiva es el fin de toda terapia.

Me doy cuenta, y se lo remarco, que el blog significa para mi muchísimas cosas que venía charlando desde que empecé mi análisis, allá por el año 2000. Una de las primeras cosas que llevé al consultorio es que no tenía una meta en la vida. Luego de trabajar sobre eso, descubrí cómo dejar la pasividad y “ponerle el cuerpo” al deseo (representado, entre otras cosas, en correr). También, varias veces, llevé que tenía una necesidad imperiosa de escribir, y nunca encontraba algo que me motivase a hacerlo. Logré dar un giro en mi vida (o dos, o tres), y puse en marcha algo que prometía que siga cambiando.

Hablo con mi psicóloga con algo de nerviosismo, pero seguro de lo que estoy diciendo. Ella sonríe, sin dejar de lado esa distancia que hizo que este análisis fuese exitoso. Me felicita y me dice que el nuevo proyecto es muy interesante. Me recuerda que puedo retomar terapia cuando lo necesite, sea “acá” (señala el consultorio) o con otra persona.

“Te recuerdo”, agrega ella, “que el alta te la das vos”.

Nos despedimos brevemente. Le digo “Gracias por todo”, y aunque suena forzado, es muy sincero.

Vuelvo a mi casa caminando, pensando mucho. En lugar de entrar en pánico por algo que se terminó, encuentro motivación en lo que está por empezar.

Tengo la sospecha de que esa es la actitud que tengo que tener para ir desde la semana 1 hasta la semana 52.

Desde que dejé terapia siempre pensé en dejarle una cartita a mi psicóloga, medio furtivamente, para contarle lo bien que me fue en ese año. Todas las cosas que aprendí, lo que progresé. Cómo fui tantas veces feliz. Luego de escuchar tantas miserias durante una década, independientemente de esa distancia profesional que siempre tuvo, cualquier psicólogo estaría contento de enterarse que un antiguo paciente vive una vida plena y muy a gusto.

Con unos amigos tenemos un local en Almagro, el Espacio Moebius, y como buen socio que soy, jamás vengo a atender. No sé los precios de nada, ni dónde están las cosas. Hay una máquina de café que no sé usar. Pero un importante viaje a una convención de diseño, Trimarchi DG, me obligó a hacerme cargo de mi 33% y venir a atender. Hoy tocaba empezar la nueva “temporada” de Semana 52, y sabía que algo iba a tener que escribir. Pero ¿qué? Recién voy a entrenar mañana.

Y mientras estaba detrás del mostrador, en mi mundo, bajando el almuerzo con un poco de agua mineral, entra Ana, mi antigua psicóloga, al local. Llega hojeando libros apurada, como si los minutos contasen. Al principio dudo de si es ella. La saludo, sólo para escuchar su voz, y sí, el tono es el de ella, inconfundible (¡fueron 10 años de análisis!). Le digo que no me reconoció, y ahí cae en quién soy. Me saluda con mucha alegría. Me dice lo flaco que estoy, y eso lleva a contarle lo que corrí en este año, cuánto desarrollé mi cuerpo, la maratón, Grecia, y el próximo desafío, Espartatlón.

Ella me pregunta por los cómics que yo editaba, la pongo al tanto, y decide comprar uno para regalar. Le acepto el dinero, pero es una trampa, para obsequiarle una edición de uno de nuestros libros más caros y lujosos. No sé por qué le hablé con cierto nerviosismo, quizá porque realmente quería ponerla al tanto de mi vida, pero siempre me resultó como invasivo, y nunca me animé. Así que juntaba ese prejuicio mío con las ganas de mostrarle no solo que era feliz con mi vida, sino que me daba cuenta de eso (parece lo mismo, pero son dos cosas muy distintas).

Y un poco temblando, apenas se fue del local, me senté a escribir. Porque ella representa un largo camino que transité para ser feliz y hacerme responsable de mi vida, y un poco culminó en este blog, donde hago una suerte de terapia diaria. Con análisis descubrí que a los problemas de la cabeza hay que ponerle el cuerpo, que los padres no tienen la culpa de todo, que sirvo para muchas más cosas de las que me animo a admitir en voz alta, y que mejor que planificar y prometer es hacer. Y en este año sin terapia descubrí que con dedicación y esfuerzo se pueden conseguir muchas cosas.

No se me ocurre mejor forma de empezar esta nueva etapa del blog. Con esta anécdota circular, que me ayuda a ver la senda que recorrí y me da mucha motivación para dedicarme a lo que está por venir.

Semana 0: Día -1: Las zapatillas mágicas

“Reebok pagará una multa de 25 millones de dólares para resolver los cargos presentados por la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. en los que se acusa a la firma de ropa deportiva de publicidad engañosa por su campaña de EasyTone y RunTone, en la que aseguraba que estas zapatillas fortalecían y tonificaban piernas y glúteos”. Así comienza la nota del diario ABC, y lo mismo se puede leer en otros periódicos y portales de internet. Al parecer, la conocida marca no vende lo que promociona.

Las Reetone (como se las promocionaba) habían lanzado una campaña que sigue un fastidioso axioma: vender un producto para mujeres como si el objetivo fuesen los hombres. Entonces podíamos ver cuerpos esculturales, colas duras como el mármol, y piernas que seguramente se consiguen con una buena genética más que con ejercicio. O sea, eran modelos, no atletas. Creo que cuando las vi no me di cuenta qué vendían. Requería demasiada concentración para ver más allá de esos traseros despampanantes.

Uno puede evaluar las decisiones de los centros de defensa al consumidor y escuchar las réplicas de la empresa. Pero en este tipo de situaciones, me resulta más interesante ver qué dice la gente que realmente probó este producto.

Las Reebok EasyTone prometían tonificar los glúteos y músculos de las piernas a cada paso, debido a una suela especial que focaliza el trabajo en esas zonas del cuerpo. Según un artículo del New York Times, la empresa analizó más de 15 mil horas de datos de prueba de usuarios que utilizaron este modelo y que afirmaron en sus estudios que notaron diferencias en su cuerpo. El directivo de Reebok y creador de Easytone, Bill McInnis, justificó que la clave residía en la suela, que ofrece el tipo de desequilibrio que se obtiene con las esferas que están tan de moda en el gimnasio, mientras que las zapatillas comunes están diseñadas para que todo parezca una superficie lisa. El New York Times dice que en realidad su éxito reside en el efecto placebo. Los consumidores, convencidos de que funcionan, las compran en masa y salen a caminar (lo que, de última, algo ayuda en la tonificación).

En un foro, cuando una chica consultaba si alguien las había usado, otra persona respondió:

son re comodas estas zapas…no se xq a las demas mujeres les provoca hormigueo y se les duerme el pie…yo hace una semana la compre y ando todo el dia con ellas y hago largos trayectos(me gusta mucho mas caminar q viajar en colectivo) y no se me duerme el pie, no m duele la cadera y nada de eso…lo q si m duele un poquito son los gemelos y los cuadriceps..pero no un dolor de q m muero, sino dolor como despues de haber hecho una activida fisica(creo q x tanta caminata mas q x la zapatilla)…igual eso de q m tonifique mucho no me importa xq las compre xq eran lindas(y siguen siendo ) y xq combinan por todo…

Llama la atención que habla de “hormigueo”. La respuesta no se hizo esperar:

Solo te digo que yo estaba muy contenta con ellas, me las regalé por mi cumple hace 5 meses y hoy cuando me las he ido a poner para ir a la piscina a natación me he dado cuent que una de ellas tenía totalmente desinflada las cámaras. Creo que con el poco uso que les he dado no es como para que se le vaya la cámara en 5 meses porque precisamente baratassssssss no sonnn. Me siento estafada.

Otra historia:

ME LAS COMPRE EL SABADO Y LLEVO DOS DIAS IENDO Y VIENENDO DE MI TRABAJARO APROX UNOS 3KMS EN MEDIA HORA DE IDA Y MEDIA HORA DE VUELTA….PUES CUANDO TE LAS PRUEBAS EN LA TIENDA GENIAL PERO …ME HACEN MUCHISIMO DAÑO ….ES NORMAL ? TENGO QUE IR MOVIENDO LOS DEDOS DE LOS PIES A LA VE PQ PARECE Q SE ME ESTEN DURMIENDO Y TENGO MIEDO A QUE ESO SEA MALO PARA LA CIRCULACION O YO QUE SE, LA MUJER DICE QUE AL PPIO ….PERO NO SE….Y TB HE LEIDO QUE ALGUNAS DICEN LO MISMO AL PPIO UN DOLOR INFERNALY LUEGO GENIAL …..NECESITO UNA EXPERIENCIA …GRACIAS.

En Clarín, la periodista María Arce compartió su historia personal:

Caminé, caminé, caminé y caminé. Por la calle, los fines de semana, en el gimnasio, en la cinta y zás. No puedo garantizar que me hayan tonificado o no. Sólo puedo decir que desde que las empecé a usar empezaron también los dolores en mis tobillos. Mi traumatólogo hurgó en mis conductas deportivas buscando una explicación. Rayos X, incluidos. “No puede ser que estés haciendo lo mismo de siempre y ahora te duela”, se rió. “Cambié las zapatillas”, le respondí. “¿Vos no habrás sido de las gilas que se compró las EasyTone, no?”, se rió. ¡Glup!

Reebok dijo que, para evitar una prolongada batalla legal, decidieron llegar a un acuerdo con la Comisión Federal de Comercio. “La solución no quiere decir que estemos de acuerdo con sus alegatos, no lo hacemos”. Habría que ver qué hubiese pasado si hubiesen vendido el calzado como un accesorio deportivo, y no como un tonificador de cola…

Semana 0: Día -5: Los 20 km de La Aurora del Palmar

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Hoy, domingo 25 de septiembre, un poquito pasadas las 10 de la mañana, se corrieron los 20k de La Aurora del Palmar, la primera carrera en la que participo después de la maratón del 31 de agosto. Es, además, la última en la que participo en mis “vacaciones” de Semana 52, antes de empezar a entrenar para la Espartatlón.

El Palmar es una reserva ecológica. Como su nombre sugiere, está llena de palmeras. Puede parecer obvia la aclaración, pero hasta que llegué no me di cuenta.

Después de unos días espantosos, lluviosos y fríos, tuvimos la suerte de disfrutar de un fin de semana soleado. Quizá nos confiamos demasiado, porque terminamos con la piel bastante quemada… ¡y esto antes de participar de la carrera!

Lo jugoso de estos viajes es que lo hacemos en grupo. Éramos diez Puma Runners, bastante considerando que nos movilizamos más de 300 km hasta la provincia de Entre Ríos.

La mañana de la carrera fue más calurosa que la anterior (un buen augurio). Desayunos temprano e iniciamos el ritual de cada carrera: preparar el camelback, untarnos con vaselina, guardar geles, gomitas y/o pasas de uva.

Ya nos habían advertido que la carrera no tenía puestos de hidratación, hecho consiente para aumentar su dificultad. Me pareció que la remera podría haber tenido un diseño más lindo y estar hecha de una tela de mejor calidad, pero es el único punto a criticar que tuvo este desafío. Fue mejor de lo que imaginaba.

No creo que llegásemos a más de 100 corredores, aunque yo tenía el número 130. Muchos eran locales, y el ambiente era muy familiero. El organizador, Luis Migueles, explicó cómo era el recorrido de esta onceaba edición. Nos deseamos suerte, y largamos. Pasé debajo del arco a los 14 segundos.

Me separé del grupo (como siempre hago, maldito cortado) y empecé a ganar velocidad. Creo que me molestó salir atrás de todo y por eso quise ganar terreno. Pero me entusiasmé por demás, y el reloj me marcaba que llevaba un ritmo de 4:30 el km. Sabía que no lo iba a mantener, pero tampoco quería aflojar.

Como toda carrera crosscountry, la gracia de este desafío estuvo en el paisaje y la variedad del terreno. Largos senderos eran de arena, lo que frenaba el paso y cansaba las piernas.

Quise “sentarme” en otro corredor, y empecé a buscar a uno que tuviese un ritmo similar. Uno de colita, al que bauticé Gonzo, fue el elegido. Pero yo venía forzando mi ritmo, así que me costaba seguirlo. Me senté en su zancada todo lo que pude, hasta que por precaución (dolores en el costado del torso) lo dejé ir.

Los caminos de arena rodeaban naranjos y se alternaban con pasto y tierra reseca. El horizonte estaba enmarcado por infinitas hileras de palmeras.

Necesitaba hablar con otro ser humano, y me arrepentí un poco de haberme largado solo. Por suerte encontré una profe para charlar, Marilina, que casualmente entrenó mucho tiempo a Vicky. Pero antes de llegar al bosque también tuve que dejarla ir.

El sol pegaba muy fuerte, y meternos en esos senderos cerrados fue una bendición. Me saqué la gorra para refrescar la cabeza, amparado en toda esa sombra. Era un riesgo, porque además de que tiene visera, esta prenda protege el cuero cabelludo de las ramas. Fui a los saltos, agachándome y esquivando obstáculos. Fue sin dudas la parte más divertida.

Cuando salí del bosque ya estaba en los 15 km. Conseguí un lugareño, Gustavo, con quien charlar. Le ofrecí agua (¡no tenía nada!) e intercambiamos historias de corredores, a medida que esquivábamos pozos y troncos.

En una laguna, donde era inevitable mojarse, nos separamos. Refresqué mis pies y le saqué un poco el barro a las zapatillas. Sabía que faltaba poco para terminar y como me había relajado en el bosque, me quedaba resto.

Aumenté la zancada, y en un descampado pasé a “Gonzo”. Volvimos a rodear los naranjos y pocos metros antes de llegar a la meta pasé a Marilina, que logró el primer puesto de mujeres. Mi reloj marcó 01:44:38 en 20,45 km, con un ritmo promedio de 5:07 el km y un consumo estimado de 1450 calorías.

Pronto llegaron los siguientes Puma Runners y nos fuimos fundiendo en sendos abrazos.

Con un almuerzo a la sombra, en un domingo muy caluroso, terminó esta carrera en El Palmar, a la que no le tenía mucha expectativa y que disfruté enormemente.

Semana 0: Día -6: Previa a La Aurora del Palmar

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Pasta. Descanso. Bananas. Relax. Algunos condimentos para los 20 k de mañana.
En este breve post quiero remarcar la importancia de la previa en una carrera. Llegar y reconocer el terreno, estar descansado y bien alimentado son factores muy importantes de cara a una carrera de aventura. El sol está asomando (aunque a la noche hiela) así que creo que mañana tendremos un clima hermoso.
Veremos cuánto da twittear durante el recorrido. Acá no hay copiloto y no tiene sentido perderse el hermoso paisaje actualizando el estado todo el tiempo…

Semana 0: Día -8: Soy un tipo con un gran corazón

Como requisito para entrenar en los Puma Runners, tenemos que entregar un apto médico actualizado, que nos habilite a hacer deporte. Es algo común, de hecho tuve que presentar uno en el gimnasio para poder ir a entrenar, y es requisito para poder hacer actividad física: hay que demostrar que uno no va a poner en riesgo su salud.

Quizá las instituciones se cuiden demasiado. No creo que necesite un apto, ya que con tres años encima entrenando (con períodos de abandono, lo reconozco), si tuviese algún problema, ya se hubiese manifestado. Pero siendo que además necesitaba hacerme un estudio para la nutricionista, maté dos pájaros de un tiro y saqué turno con el médico.

La doctora no me reconoció mis análisis de sangre y ergometría de 12 derivaciones que me hice el año pasado. Yo creía que con menos de un año de antigüedad servían, pero según la profesional no. Así que nuevos pinchazos en la mañana temprano, ir a pedalear (y transpirar) a la bici del cuarto piso, y a buscar los resultados.

Cuando la médica vio los análisis, se sorprendió de que mi nivel de triglicéridos sean casi inexistentes. “¿Eso es malo?”, pregunté. “No, es muy bueno”. “¿Podrá tener que ver con que sea vegetariano?”. “Puede ser”, respondió. “Esos niveles suben cuando consumís grasas, en especial las refinadas, como las de las masitas”. Perfecto, dije, hace un año que prácticamente no como esas cosas. “¿Hacés fierros?” dijo, sin levantar la vista de los estudios. “Sí, unas tres veces por semana”, contesté. Saqué un promedio de las veces que voy todos los días y las que por h o por b no puedo. Además, estoy medio de vacaciones hasta empezar en serio.

Resulta que la ergometría arrojó unos valores que no entiendo nada. Es normal, ella quiso tranquilizarme. Aparentemente tengo una repolarización de no sé qué en reposo, lo cual sería un indicador de una hipertrofia en el corazón. O sea que el músculo se agranda por el esfuerzo. O sea sí, debe ser eso, porque tengo una vida deportiva basante activa. Pero resulta que este fue un motivo por el cual no me hizo el apto médico (insertar emoticón de carita triste). Tengo que hacerme un electrocardiograma doppler color para despejar dudas, y para que la doctora no ponga en riesgo su carrera por rubricar mi permiso para hacer deporte.

Sé que no es nada, lo cual me frustra un poco. El corazón es un músculo que cualquier deportista lo tiene trabajado. No hubiese imaginado que podía llegar a ser un motivo para que no te hagan un apto médico. Si tuviese arritmias o algún otro problema cardíaco ya lo hubiese notado. Vengo de correr una maratón donde sólo sufrí una uña negra, y ayer entrené sin problemas, aunque el lunes tuve fiebre.

Así que el martes sabré si tengo permiso para seguir corriendo, o si este gran corazón que late en mi pecho me alejará de la Espartatlón para siempre…

Semana 0: Día -10: El momento ideal para enfermarme

Como algunos sabrán, Semana 52 está medio de vacaciones. No hay actualizaciones diarias como hubo durante un año (pero habrá, a partir del 30 de septiembre). De vez en cuando pasan cosas que merecen volver al teclado. Le llaman “catarsis”.

Hay ciertos momentos en donde uno sufre alguna dolencia. Recuerdo algún dolor de garganta por una angina donde tragar saliva era un sufrimiento (y ahí notaba qué tan seguido necesita uno tragar saliva). Lo que me preguntaba era cuándo iba a llegar el momento en que no doliese más. En qué momento iba a volver a esos actos reflejos, en lugar de estar sufriendo porque empezaba a salivar. Algo así me pasó, ya metiéndonos en el terreno del entrenamiento, cuando me lastimé la rodilla (esguince de ligamento externo). Algo podía correr, no sin dolor.

Más recientemente, durante Semana 52, descubrí que uno podía lesionarse unos musculitos insignificantes en las costillas que producen un dolor similar a una fractura. Y ahí hay que parar, y para alguien que está entrenando todo el tiempo es muy frustrante tener el ánimo y la motivación, pero no el estado físico. Me guardé, hasta que pude volver. Hoy, mis costillas no duelen. Pude correr y asistir religiosamente al gimnasio.

Y llegamos al día de ayer. Me sentía perfecto. Un toro. Hice trámites, caminé, almorcé con amigos. Sin dolencias de ningún tipo, contento por tener una relativa estabilidad económica, una relación amorosa muy significativa (con anillo de compromiso y todo) y un equipo en el Gran DT (El Hindenburg del Balonpié) que sigue remándola desde el fondo de la tabla, ganando posiciones. Y de pronto, un escalosfrío. En un día caluroso. Dolor en la parte baja de la espalda. Estómago revuelto. Me empecé a sentir muy mal, casi de un momento a otro.

Me fui a mi casa en taxi, rogando no vomitar. Me distraía mensajeándome con Vicky para no pensar en devolver ese sándwich vegetariano que me comí (principal sospechoso de mi calamitoso estado). Me autointerné en mi cama, tapado y hecho una bolita, temblando y castañeando los dientes. Catalina, mi gata, aprovechó mi fiebre para apoyarse encima mío y obtener más calor. Llegó Vicky y me cuidó a base de un cóctel de drogas que ya no recuerdo. Aprovechamos para descansar, aunque le imploré que vaya a entrenar. Fue muy curioso, si hubiese sido al revés ella me hubiese obligado a que vaya a correr igual. Yo quise ser igual de noble, pero en el fondo no quería estar solo.

La fiebre fue bajando, y me llamó la atención que no tuve hambre durante todo el día (lo último que tenía en el estómago era el sándwich. Sobreviví con agua y powerade hasta la mañana siguiente. Esas largas horas de estar tirado en la cama sirvieron para volver a ver una película maravillosa que recomiendo especialmente: Run, fat boy, run (que tiene múltiples traducciones, como “Corre, gordo, corre”, “Corredor de fondo” o “Un amor a las carreras”). Es divertida, sensible, y cualquier atleta se identificaría, no sólo con el hecho de la competencia en sí, sino por encontrar los verdaderos motivos para correr.

Y bueno, agradezco que me enfermé un lunes, como para tener tiempo de recuperarme para el fin de semana. Estamos viajando con los Puma Runners el viernes a El Palmar. Aparentemente hay una carrera crosscountry, en Entre Ríos, y se organizó todo mientras yo estaba en Grecia. Así que no tengo idea de cómo es ni con qué me voy a encontrar. Pero para el domingo, ese sándwich de champignones, queso brie, lechuga y tomate (en pan de trenza) debería ser solo un recuerdo lejano…

Semana 0: Día -15: Twittear corriendo

El domingo 11 de septiembre se corrió la Media Maratón de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que el año pasado estuvo auspiciada por una conocida marca deportiva, esta vez estuvo al frente una empresa de telefonía celular. Para que tenga un poco que ver con la hazaña de correr 21 kilómetros, propusieron actualizar Facebook y Twitter mientras corrías, cosa que me resultó tremendamente ridícula. Pero claro, el 31 de agosto, cuando corrí en Grecia, hice exactamente eso (o soy un hipócrita o soy un ridículo).

Siempre creí que el Twitter era la representación máxima del snobismo. No le sobraba nada, era la síntesis de mirarse el ombligo y compartirlo en 140 caracteres o menos. Obviamente algo habrá cambiado para que hoy en día tenga una cuenta en esta red social de micro-blogging.

Siempre llego tarde a las tendencias. Me abrí un Fotolog cuando empezaba a ser absolutamente demodé. Me negaba a cambiar el ICQ por el MSN. Y aunque me resistía, empecé a ver amigos míos muy respetables, como el periodista Matías Lértora, que twitteaban (¡y, encima, tan cool son, se niegan a tener Facebook!).

Pero cuando llegué a tener un blog, señal de que este artilugio tiene los días contados, empecé con las 52 semanas de entrenamiento, a replicarlo en blogsdelagente.com, etc. En un momento se me ocurrió cerrar el año corriendo una maratón en Grecia y empecé a organizarlo. Se me ocurrió qué interesante sería transmitirlo en vivo vía internet. Pero, ¿cómo se podía hacer eso? Lo mejor que se me ocurrió fue traicionar mis (lamentables) ideales y abrir una cuenta de Twitter. Me imaginé actualizando mi estado en aeropuertos, donde pudiese tomar prestado wifi, y hacer una experiencia lo más directa posible con esa entidad heterogénea llamada “la gente”. Todavía le estoy encontrando la vuelta al pajarito azul, pero es bastante sencillo.

En algún momento se me ocurrió que lo jugoso iba a ser compartir el instante en que estoy corriendo vía Twitter. No sólo “Me estoy yendo a correr” y cuatro horas más tarde “Llegué, estoy #MOLIDO”. Lo que más me importaba era compartir cómo era correr absolutamente solo, porque me costaba explicar de antemano que no iba a participar en una competencia con otros atletas, sino que era yo contra mí mismo. Mi amigo Gerjo, de Madrid, tenía cobertura con su 3G en Grecia, así que después de practicar cómo usarlo (casi una novedad para ambos), nos lanzamos a la aventura, con la satisfacción de saber que esta idea era tan buena, que el domingo pasado lo implementaron en los 10 y 21K de la Ciudad. Me pareció una imprudencia pretender que uno actualice su estado mientras corre; debe haber pocas cosas que te retrasen y pongan en riesgo tu integridad física como esto, pero en mi caso yo me limitaba a gritarle a Gerjo frases (de menos de 140 caracteres) y él lo subía a la web, junto con una eventual foto o el mapa con nuestra ubicación exacta.

Resulta que no hace falta tener una cuenta para poder ver el Twitter de otra persona, pero sí es necesario para hacer comentarios. Fue una experiencia tan alucinante que me daría pena que se pierda. Creo que merece rescatarla y compartirla, para que todos vean cómo fue correr una maratón con hinchada a 14 mil kilómetros de distancia.

Mientras en Grecia eran las 5 de la mañana, en Buenos Aires eran las 23.  Así comenzaba:

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@semana52

Martín Casanova
Buen día/noche. Está hermoso para correr!
10:29 PM. Ago 30

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@semana52

Martín Casanova
Empezamos http://yfrog.com/mget9tj

11:08 PM. Ago 30
@ViQLina
Victoria G de A
@semana52
Estoy con vos!

11:11 PM. Ago 30
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@semana52

Martín Casanova
El ultimo estirón antes de la hazaña http://yfrog.com/nv9huj

11:13 PM. Ago 30
@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 Estamos ! qué lindo !
11:13 PM. Ago 30
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@semana52

Martín Casanova
En el estadio olímpico a puntito de comenzar son las 5 y 15 en atenas http://yfrog.com/j2xstvj

11:16 PM. Ago 30
@cbrunners
Cristian
@semana52 se me pone la piel de gallina — suerte – fuerza- desde bs as la inchada presente
11:16 PM. Ago 30

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@semana52

Martín Casanova
Primera cuesta http://yfrog.com/nz5hxhj

11:25 PM. Ago 30

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@semana52

Martín Casanova
Superado primer km
11:27 PM. Ago 30
marina P
@semana52 vamos martiiiiin! que groso que sos!
11:31 PM. Ago 30
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@semana52

Martín Casanova
Km 7 con gases y duelen mucho
11:53 PM. Ago 30
marina P
@semana52 nunca pense que le diria esto a alguien pero, es mejor reventar la amistad (?) que las tripas martin…fuera todo!
11:56 PM. Ago 30
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@semana52

Martín Casanova
Km 8 primer gel http://yfrog.com/mujsbz (click para ver el video!)
12:00 AM. Ago 31
@ViQLina
Victoria G de A
@semana52
AGUANTE LAS SUPER GOMITAS X2 DE CAFEINAAA! GOMITAS GOMITAS!!

12:03 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
6 mañana en Grecia km 8,5
12:02 AM. Ago 31
@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 Martín: vas rápido! creo que el ritmo está cerca de 4,5 min/Km. Puede ser?
12:06 AM. Ago 31

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@semana52

Martín Casanova
Km 14 segundo gel llevamos buen ritmo
12:02 AM. Ago 31
@RRjoaquin
joaquin ramos
@semana52 q genio! Como murakami! Exitos!! Yo me voy a dormir jeje
12:41 AM. Ago 31

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@semana52

Martín Casanova
Km 18, 4 Amaneciendo en Grecia 6:50 am, Seguimos con fuerza http://yfrog.com/keobsjxj

12:02 AM. Ago 31
mlertora
Matías Lértora
@semana52 dale que te banco a full!!!
12:04 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Km 21 1 h 42 m
1:03 AM. Ago 31
ViQLina
Victoria G de A

@semana52 Excelente mi vida!
1:05 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Km 23,4, 7:10 http://yfrog.com/mgc0jqj

1:13 AM. Ago 31
ViQLina
Victoria G de A
@semana52 Q lindo amanecer! Vamos vida q t sigo a full!
1:18 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Km 25 sudando literalmente la camiseta casi de dia http://yfrog.com/h6uqdgqj

1:21 AM. Ago 31
@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 Vamos Martín que es barranca abajo !
1:23 AM. Ago 31

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@semana52

Martín Casanova
Pequeño calambre gemelo izquierdo
1:29 AM. Ago 31
@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 Te acompaño en el dolor… tal vez necesites elongar un poco. Suerte, que puedas superarlo!
1:35 AM. Ago 31

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@semana52

Martín Casanova
Estoy cerca del muro
1:35 AM. Ago 31
@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 Sintiendo el muro? o cerca de los 30 Km?
1:39 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Queman las piernas km31 http://yfrog.com/h6ne2xwj

1:54 AM. Ago 31
@LeoPirovano
Leo Pirovano
@semana52 No me puedo dormir leyendo las actualizaciones de @semana52 y todavía esta a mitad de camino. Este flaco tiene #loshuevosdeAbreu
1:55 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Km 33 cansado pero aguantando http://yfrog.com/mf69850087j

2:03 AM. Ago 31
@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 Vamos Martín que falta poco ! Me pondría a correr con vos !
2:10 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Definitivamente toque el muro km 34
2:15 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Asistencia cada km no nos queda nada
2:16 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Ahjhhh calambre km 35
2:19 AM. Ago 31
@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 Cuidate Martín, no te lastimes… aceptá lo que sea necesario. Te quiero mucho.
2:21 AM. Ago 31
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@semana52
Martín Casanova
Va aguantando como un campeon km 36 se paso calambre
2:22 AM. Ago 31
@mlertora
Matías Lértora
@semana52 vamos amigo!! yo te sigo y te hago el aguante hasta el final!! no me voy a dormir hasta que llegues
2:28 AM. Ago 31
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@semana52
Martín Casanova
Km 36 esta parte se la dedico a murakami
2:29 AM. Ago 31
ViQLina
Victoria G de A
@semana52 Vamos mi vida! Ya llegas! Toy a cada pasito con vos!
2:33 AM. Ago 31
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@semana52
Martín Casanova
Km 38 no puedo mas http://yfrog.com/kjr6xfgj
2:36 AM. Ago 31
@mlertora
Matías Lértora
@semana52 dale!! fuerza!! (te estoy gritando) ya falta muy poco!!
2:39 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Km 38,6 esta bien
2:40 AM. Ago 31
ViQLina
Victoria G de A
@semana52 Tranqui! Disfruta, todos t estamos acompañando! Estamos con vos! Te amo!
2:42 AM. Ago 31
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@semana52
Martín Casanova
Km 39,2. No nos queda nada!!!
2:44 AM. Ago 31
@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 Te seguimos Martín, con lo poco que te quede, estás muy cerca Campeón !!
2:48 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Km 40 faltan dos!!!!!
2:46 AM. Ago 31
ViQLina
Victoria G de A
@semana52 2195 metritos! Nada!
2:49 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Km 41 ya quiero llegar http://yfrog.com/j2ij9wj

2:46 AM. Ago 31
@Lucas_Casanova
Lucas Casanova
@semana52 ¡No falta nada! ¡Qué emoción! Jajjaja…
2:55 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Te veo allá, en la meta
2:55 AM. Ago 31
ViQLina
Victoria G de A
@semana52 nos vemos en la meta! Toy emocionada! Quisiera estar ahi para abrazarte! Sabes q estoy con vos, ya te lo dije!
2:59 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Estamos casi casi http://yfrog.com/nua2nj

2:58 AM. Ago 31
@PumaRunningTeam
Puma Runners
@semana52 daleeeeeeeeeeeeeeeee neneeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!
3:03 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Llegamosssssss http://yfrog.com/mn6prdj

3:05 AM. Ago 31
@JuandyCorrea
Juan Damián Correa
@semana52 Vaaaaamooooo!!!!! Felicitaciones titán!
3:07 AM. Ago 31
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@mlertora
Matías Lértora
@semana52 sin palabras amigo!! siento uan gran emoción! te quiero mucho
3:07 AM. Ago 31
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@PumaRunningTeam

Puma Runners
@semana52
Felicitaciones papa!!!!! Como no corriste con los pantalones del Barca?
3:08 AM. Ago 31
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ViQLina
Victoria G de A
@semana52 QUE LINDOOO! SUEÑO CUMPLIDO! SOS MI DIOS GRIEGO! GROSO! ESTA ES TU VICTORIA! TE ADMIRO Y T AMO!
3:09 AM. Ago 31
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@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 MARTIN MARTIN MARTIN !! UN FUERTE ABRAZO, CON LÁGRIMAS EN LOS OJOS !! CONFIESO ? Sufrí al final y temí que no pudieras llegar
3:12 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Quiere agua y un par de piernas
3:07 AM. Ago 31
@soy_educasa
Eduardo Casanova
@semana52 Martín: hoy tomate el día libre !! jajaja No tengo palabras
3:14 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Estirando http://yfrog.com/mgsz4xj

3:15 AM. Ago 31
ViQLina
Victoria G de A
@semana52 Con muchas ganas d abrazarte y llorar! Como en pina!
3:17 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Yo estoy a favor de http://yfrog.com/h37rjpvxj

3:16 AM. Ago 31
ViQLina
Victoria G de A
@semana52 Tas re entero! Tas para 120 km mas! Jajaja!
3:18 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Gracias a todos por acompañarme en este desafío. Una locura, los griegos están totalmente locos.
3:29 AM. Ago 31
@RodolfoMigliari
Rodolfo Migliari
@semana52 felicitaciones Marto! 🙂
3:29 AM. Ago 31
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@semana52

Martín Casanova
Muy emocionante. No corrí solo. Gracias. Ahora a descansar (yo incluido)
3:31 AM. Ago 31
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No se imaginan qué emocionante (y arduo) fue recopilar esta información. Quizá crean que estaba todo ahí, a la mano, pero no fue tan sencillo, y me tomó tres días hacer este post. ¡Digamos que fue como volver a correr una maratón! Decidí no poner todos los comentarios, por un lado porque no le quería dedicar otros tres días a hacerlo, y por el otro temía que quedase como una especie de auto-adulación. En general eran hermosos mensajes de apoyo, algunos de familiares cercanos, otros de amigos que viven muy lejos, y otros de completos desconocidos, que compartían algo de esa emoción que fue twittear esta maratón. Supongo que Twitter, como cualquier herramienta, es tan buena o tan mala como el uso que se le dé. En mi caso, me permitió compartir mi máxima experiencia deportiva (y que se propague por la web) como jamás podría haberlo hecho.

Semana 0: Día -17: La etiqueta del buen corredor

A través del Twitter de Semana 52, Carla compartió la “etiqueta del buen corredor”, que escribió la gente de Guía Lap. Muy lindo diseño, pero varios errores de ortografía, tipeo y redacción (que les voy a filtrar). Me gusta porque son varias cosas que alguna vez mencionamos en este blog, pero condensadas todas juntas. Yo no dejo de masticar bronca por lo bajo cuando tengo que interrumpir la marcha en un entrenamiento porque hay un enorme grupo de corredores, ya detenidos, que ocupan toda la vereda charlando. Y este año, nuevamente, no me inscribí en los 21K de la Ciudad de Buenos Aires, y ante la sugerencia de correrla igual “de colado”, preferí dejar la picardía criolla de lado, y optar por aguantármela.

A continuación, la ética del buen corredor (pueden obviar mis innecesarias acotaciones en itálica):

En el entrenamiento, en  la calle, rutas o veredas

  • En la calle o rutas, corré en contra del tránsito, nunca no lo hagas por el medio.
  • No corras en las bicisendas.
  • En las veredas, corré por la derecha y pasá por la izquierda.
  • Si corrés en grupo, nunca vayan más de dos juntos para no obstaculizar el camino a los que vienen por detrás.
  • No tires basura. Si no encontrás un cesto, guardala en el bolsillo. (Nota del blog: ¿y si no tengo bolsillo? ¡Llevala en la mano!)

En la previa de la carrera

  • Respetá las reglas de la carrera según indica en el formulario de inscripción.
  • Todos los corredores tenemos la responsabilidad colectiva de mantener la seguridad del evento. (Nota del blog: Debes llevar siempre tu permiso de portar armas)
  • Anotate con antelación en las carreras, aun cuando puedas hacerlo el mismo día.
  • Llegá temprano al evento, especialmente si vas a buscar tu “kit” en el día de la carrera.
  • Respetá la línea de largada de acuedo a tu ritmo. Los corredores más lento y caminantes deben ir al final. Si llegaste temprano no significa que podés largar primero en la línea de salida.

Durante la carrera

  • Correte a un costado si alguien detrás dice “permiso” o “derecha / izquierda”. Dejá paso a quien intenta ir más rápido para que no haga esfuerzos adicionales.
  • Si tenés que atar tus zapatillas o detenerte por cualquier razón, hacerlo a un costado del circuito de la carrera.
  • Cedé el paso a los vehículos de emergencia, a los atletas en silla de ruedas y/o discapacitados.
  • ¡¡No hagas trampa!!  No acortes el circuito de la carrera o tomes atajos. (Nota del blog: Si en Pinamar te van a dejar con un cuatriciclo en medio de los médanos, como lo hemos visto, que sea alejado del circuito y no al costado)
  • No corras con el número de otro.
  • Disfruta de la carrera. Del paisaje y del entorno.

En los puestos de hidratación

  • Al acercarte a los puestos, movete hacia la derecha y toma el líquido, pero no te quedes parado, seguí adelante lejos del puesto para no frenar a los que vienen detrás.
  • Si ves a alguien en peligro durante la carrera  informa de su número en los puestos de hidratación más cercano. (Nota del blog: Agregaría que no está mal frenar la marcha para ayudarlo apenas lo veas…)

En la llegada

  • Si corrés con música, sacate los auriculares y seguí las instrucciones de los organizadores de la carrera al llegar.
  • Si un amigo está corriendo el último tramo de la carrera contigo sin estar anotado, que se corra antes de llegar a la meta.
  • Una vez que cruzaste la línea de meta, seguí adelante hasta el final sin detenerte y mantené el orden de llegada.
  • Dejá el chip a los organizadores antes de retirarte.
  • Dejá libre el lugar de llegada, encontrate con tus amigos fuera del corralito.
  • Recordá que la hidratación y alimentos en la llegada son solo para los corredores.
  • Si no estás de acuerdo con el resultado oficial y crees que hubo un error, no interrumpas la ceremonia de entrega de premios. Buscá a un organizador de la carrera para aclarar lo sucedido.
  • Pagá para correr las carreras, correr sin pagar no es justo para los organizadores de carreras, voluntarios y especialmente para los demás corredores. (Nota del blog: Y si esto no te conmueve y corrés colado igual, no pidas medalla en la llegada…)

Cuando no somos runners somos peatones, ciclistas, automovilistas y/o patinadores. Respetemos entre todos los mismos códigos.

Semana 0: Día -21: ¡Nuevo diseño!

Estamos calentando motores ante la segunda temporada del blog. En tres semanas empiezo mi nuevo entrenamiento, de cara a Espartatlón, la carrera más brutal de la historia. Intenté dejar de escribir por un tiempo, desbandarme, comer galletitas, alfajores, alcohol… pero no pude. Hay algo que se incorpora en la vida de uno cuando lo hace por placer y no por obligación. Cuando estaba “forzado” a actualizar el blog diariamente, había veces en que me resultaba tedioso. Ahora faltan 21 días para comenzar el entrenamiento físico, pero la cabeza no para y necesito sentarme a castigar el teclado.

Aprovechando que me contactó la producción de Sarasa, el programa radial de Ronnie Arias (La 100, 99.9 FM, lunes a viernes de 13 a 17), decidí cambiar el diseño de Semana 52. Al menos en lo que respecta a WordPress (como ya saben, este blog se replica en clarin.com, quienes no tienen muchas opciones de visualización). Espero que la entrevista se dé, han sido unas semanas intensas, con cuatro salidas en diferentes programas y distintas emisoras, y así y todo me resulta que nunca dejé del todo claro que la maratón que corrí en Grecia no fue una carrera organizada, sino que era yo solo al costado de la ruta. Ojalá hoy pueda seguir aclarándolo…

Voy a aprovechar estos días previos para interiorizarme más en las bases de Espartatlón (hay muchos requisitos que aún no cumplo) y aprovecharé para subir, en breve, la transcripción de cómo se vivió la maratón via Twitter, con actualizaciones de estado en vivo y en directo.

Vamos que queda poco para empezar…

Mi miedo a las arañas

Me pidieron que ponga esta imagen mía, disfrazado del Hombre Araña, para desdramatizar

No siempre fue así, pero un día descubrí que me daban pánico las arañas. No imaginaba que fuesen venenosas ni que pusiesen mi vida en peligro. Las veía tocándome, trepándose por mi cuerpo, y me paralizaba el miedo. Esto ocurrió durante años, jamás me planteé por qué.

Cuando era chico, muy chico, solíamos ir de vacaciones con mi familia a Isidro Casanova. Cuando sos un niño las distancias y los tiempos toman dimensiones monumentales. Quizá era un viaje en auto de una hora, pero para mí era una ternidad. Había piletas con toboganes de agua, y era muy divertido. Me encantaba ir. Pero había una actividad que me daba terror, y era cuando nos subíamos a un bote, todos juntos, y salíamos a remar. Yo imaginaba que debajo de esas aguas oscuras estaba un pulpo gigante, de ojos enormes y expresión enojada, que me tomaría con sus tentáculos y me arrastraría al fondo. Lo curioso es que yo no decía nada. Me temblaban las piernas subiendo al bote, el corazón se aceleraba y latía descontrolado, pero yo mantenía la compostura.

¿No se supone que los niños patalean, se quejan, lloran por cualquier cosa? Habrán pasado casi 30 años, y todavía me acuerdo de ese miedo, y de cómo lo disimulaba. No puedo dejar de pensar en las similitudes entre una araña y un pulpo, ambos de ocho patas, pero a su vez dos pánicos en donde no quería que me tocaran, donde me sentía paralizado.

Empecé terapia en el año 2000, en un momento de mi vida absolutamente diferente al de ahora. En ese entonces no tenía trabajo, no sabía sobre qué estudiar, y me sentía a la deriva (como para mantener la metáfora del bote). Es más, estaba estancado. No podía estar en una situación más opuesta a la actual, en la que me dedico a moverme y a ser físicamente activo. En análisis hablaba de todas estas cosas, de cómo sentía que la vida se me escurría entre los dedos, cómo estaba paralizado. En un momento, mi psicóloga empezó a derivar la terapia hacia los miedos, y como a mí me costaba bastante hablar, le pareció una buena idea que yo dibuje todas estas cosas.

Me senté a dibujar en mi casa (en realidad, la casa de mis padres; aunque ellos se habían mudado, yo seguía mantenido por ellos). Tomé una hoja de grandes dimensiones, un lápiz, y me retraté en mi estado de pánico ante las arañas, intentando proteger mi cuerpo cubriéndome con las manos. Ya sentía a esos bichos repugnantes trepándose por mis piernas y subiendo. Esto me trajo a la mente la situación del bote y mi familia, y empecé a dibujar la escena, todos felices, excepto por mí, el único que sabía lo que realmente se escondía debajo de esas aguas oscuras y tenebrosas. Empecé a dibujar al pulpo, y yo creía que había sacado a ese personaje de la película de Popeye (1980), pero mientras trazaba las líneas que formaban sus ojos, me puse a recordar otra escena que me daba pánico, algo que estuvo siempre presente en mi cabeza, pero en la que yo prefería no pensar.

Insisto en que era muy chico, no podría tener más de cinco años. En algunos fines de semana me despertaba en medio de la noche, y encontraba a un muchacho tocándome. Metía su mano dentro de mis slips, estuviese yo durmiendo de espaldas o boca abajo. Esta persona (Mariano Donaldson) era hijo de una amiga de mi abuela. Sería adolescente en aquel entonces, y como yo era muy chico, me iba a la cama temprano. Y a veces despertaba ante esta situación. Seguro habría veces en que seguía durmiendo.

Para un niño tan chico, estas situaciones son difíciles de entender. ¿Por qué hacía todo esto? ¿Qué buscaba? Yo no lo sabía, pero había algo que me impedía contárselo a los demás. Él no decía  nada, cuando yo me despertaba, simplemente se iba. Esto transcurrió durante mucho tiempo. Quizá años. Hasta que un día entendí que eso estaba mal y que debía defenderme. Cuando volví a despertarme y encontré su mano dentro de mi ropa interior, empecé a insultarlo. Ni recuerdo qué dije, pero le grité, y le dije todo el vocabulario de insultos con el que contaba en aquel entonces. Esto no volvió a ocurrir, pero fíjense qué curiosa es la mente humana (hasta la de un niño) que nunca se lo mencioné a nadie, y de hecho él siguió viniendo a mi casa uno o dos fines de semana al mes. Se sucedieron algunos hechos en los que aprovechó mi silencio e inocencia para hacer algún juego de índole sexual, y callé un par de veces hasta que de nuevo me harté y le grité. Estábamos en la pileta, me había hartado del manoseo, y lo increpé frente a mis amigos. Pero no pasó nada. Todos se quedaron mirando, sin saber qué decir, y me sentí más humillado yo que él. Lo entendí como una prueba de que era mejor callar.

Pasaron casi dos décadas hasta que empecé a hablar del tema. En el medio crecí, y ciertas características de mi personalidad cobraron forma el día en que empecé terapia. Que sea tan introvertido, paralizarme cuando tenía que hablar de temas emocionales o profundos, mi aracnofobia… muchas cuestiones negativas de mi personalidad. Hasta hablar bajito, o empezar a perder la voz cuando empezaba a expresar temas muy íntimos. Lo más importante, me di cuenta, fue esa pasividad con la que empecé a enfrentar la vida. Creo que esa escena de ser un niño y defenderme lo veo como un acto de una valentía increíble, pero a la vez me da mucha, mucha pena que un chiquito tenga que enfrentarse a esa situación.

Una de las conclusiones más brillantes a las que llegó mi terapeuta era que yo no le ponía el cuerpo a mis deseos. La interioridad y las represiones se manifiestan en el exterior: se nos cae el pelo, se descascara la piel del rostro, nos duele la cabeza… nuestra mente se encarga de sintomatizar lo que pasa por dentro. Y empecé a darme cuenta de que se podía hacer un camino inverso: cuidar al cuerpo para cuidar a la mente. Empecé a entrenar, y fui notando cómo las cosas se empezaban a acomodar. Cómo me sentía bien conmigo mismo, y dejaba atrás esa pasividad que me angustiaba. Hablar es también una acción, que me ayudó un poco a dejar el pasado atrás. Me frustró mucho saber que sufrí un abuso y que era un delito ya prescripto. Pero me las ingenié para intercambiar mails con Mariano Donaldson en los que le recordaba las cosas que me había hecho. No me sorprendió que negara todo y me recomendara hacer terapia.

Es curioso, él sabe lo que hizo, yo también, después de tantos años, uno creería que es mejor bajar la cabeza, pedir disculpas, y expiar los demonios internos. Más sabiendo que el pasado te está tocando la puerta, y que no habrá mejor oportunidad para estar en paz con uno mismo. Sin embargo, dejó pasar la portunidad. Yo, por suerte, pude hablar, aunque fuese en forma escrita.

Cuando empecé terapia y salió a la luz el tema de la aracnofobia por primera vez, le pregunté a mi psicóloga si alguna vez las arañas iban a dejar de darme miedo. Me dijo que no me podía prometer eso, pero sí que íbamos a descubrir por qué era. Y así fue. Pero aunque no me lo prometió, ya no me asustan las arañas.

Siempre tuve reticencia a contar esta historia. Supongo que me avergüenza haberla ocultado tanto tiempo. Cuando se esconde una cosa tan personal, lo traumático pasa a segundo plano, y uno se plantea más por qué no dijo las cosas en su momento. Es como que la humillación pasa por haber callado, no por haber sido víctima de algo. Calculo que cada uno tendrá formas distintas de enfrentarse a las cosas. A mi me tomó mucho tiempo tomar coraje para hacer público esto. De hecho, esto mismo es mi cierre del tema, cuando, a 12 mil kilómetros de casa, decido largarlo todo encima del teclado. Sé que en el fondo lo que más me angustia es la lástima, es algo que no me gusta y no quiero. No me interesa dar pena y que con eso sean condescendientes conmigo. Quizá haya sido un acto de cobardía poder contar esto cuando tengo mi vida muy resuelta y cuando este tema no me afecta tanto. Pero a la vez pienso que jamás me crucé con una persona que haya pasado por algo similar y lo haya contado al instante. Quizá este post pase de mano en mano, y sirva para consolar a quienes no se animan a decir las cosas que les angustian. Reconocer los traumas es el primer paso para resolverlos. El segundo, que podemos perpetuar indefinidamente, es enfrentarlos. No hay otra forma de resolverlo.

El último paso, el más difícil, es no volver a guardarlos bajo siete llaves. Lo único que conseguí yo es crear un fantasma del que no me pude despegar por décadas. Ha sido la carrera más agotadora y sinsentido que corrí en mi vida. Siempre escapando hacia adelante, sin una meta, pero a la vez en silencio, quieto, muy quieto.

Hoy no tengo miedo. Los desafíos me fascinan, y le pongo el cuerpo. Hoy compruebo que intentando se llega lejos, y que no hay satisfacción más grande que conquistar metas. Por primera vez en mi vida me siento realmente feliz. Este blog tuvo bastante que ver con esto, tanto en la forma de entrenamiento físico como en ese espacio para expresarme y hacer público lo que siento. Por la noche, hora madrieña, estoy volviendo a casa, después de un viaje donde corrí una maratón absolutamente solo (pero acompañado por el cariño de mucha gente). Durante muchísimo tiempo me planteé si tenía sentido escribir sobre mis fobias y traumas en el blog, y siempre encontré una excusa para no hacerlo (a veces era hablar de cualquier cosa para no referirme a este tema). Pero ahora que hice un cierre y que me encuentro centrado, me doy cuenta de que sí, es el momento. Para mí es dar vuelta la página, seguir avanzando, y no mirar más hacia atrás, sino al frente, hacia el horizonte.

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