Semana 52: Día 364: El fin de un ciclo

Atardecer en la Acrópolis

Son las 10 de la noche en Grecia. Pretendo levantarme a las 3 y media de la mañana, para desayunar. En Buenos Aires van a ser las 9 y media. ¿En dónde estoy? ¿Por qué estoy a 14 mil kilómetros de mi casa, en otro huso horario, preparándome para “sufrir” una maratòn?

Empecé Semana 52 de la mejor manera: se me ocurrió un día (aunque estuvo germinando en mi cabeza desde que nací) y no dejé pasar mucho tiempo hasta que empecé a ponerlo en marcha. Generalmente las ideas se quedaban adentro de mi cabeza y se iban desvaneciendo, como un sueño que nos cuesta recordar. ¿Alguna vez anotaron un sueño y lo leyeron tiempo después? Es como una historia escrita por otra persona. Podemos reconocer la letra, pero nada nos suena. Releer esto nos permite rememorar fragmentos, pero nada más. Lo mismo me pasaba con los proyectos de vida, esperaba que se asienten, a un momento más “adecuado”, y llegaba un punto en que se me hacían ajenos y ya no los reconocía.

Semana 52 es lo primero en mi vida a lo que le dedico todo mi esfuerzo, y logro terminar. Debería ser justo y decir que recibirme de Diseñador Gráfico también lo terminé y le puse mi mayor empeño. Pero aunque le dediqué horas y muchas pilas, tengo que dejar de lado la falsa humildad y reconocer que no me costó. Me encantaba estudiar, todo se me grababa en la cabeza, los trabajos prácticos me salían casi en el primer intento. Correr, en cambio… eso fue otro cantar. Ir al gimnasio a entrenar, superar mis límites, conquistar carreras a costa de entumecer los músculos… eso fue realmente una conquista. Disfruté de los logros mucho más que el proceso. Estudiar diseño fue exactamente lo contrario.

Y esa idea de entrenar en serio y registrar el progreso diariamente en un blog se convirtió en esto que estás leyendo en este instante. Un proyecto de cincuenta y dos semanas, en los que mi cuerpo fue cambiando, y mi cabeza. No llegué a nada, realmente, necesito seguir entrenando, y sé que voy a seguir aprendiendo, por muchos años más. Pero el chiste para poder progresar física y mentalmente era ponerme una meta. Y acabo de llegar. La diferencia horaria con Buenos Aires me permite estirarlo un poquito más, pero ya está. 364 días. Ese era el trato.

Leyendo el libro “De qué hablo cuando hablo de correr”, de Murakami, me enamoré de la idea de correr una maratón en Grecia. Los 42K eran una meta que me sonaba muy lejana cuando empecé a entrenar dentro de este proyecto, el 1 de septiembre de 2010. Y ver cómo este escritor contaba su hazaña, se me hizo más cercano que nunca. Al igual que esa vez que decidí crear un blog en el que registrar un entrenamiento intensivo, pensé “¿Y si yo también lo hago?”. Sería distinto a Murakami porque yo pude leer su experiencia y aprender de sus aciertos (correrla en el sentido contrario a la oficial, desde Atenas hasta Maratón) y sus errores (tomar un pequeño desvío hacia las tumbas de los soldados atenienses, que da los 42,195 km, y ponerme protector solar). Supongo que Semana 52 se convirtió en eso también, un punto de referencia para que otros atletas tomen cosas o puedan alejarse de otras.

Convertirme en maratonista es un sueño realizado. No sé si haber corrido una sola maratón, allá en casa, cuenta para llevar esa etiqueta. Pero completar el circuito en 3 horas y media despejarían cualquier duda. Quizá lo consiga. Quizá no. Pero nadie me podrá quitar la satisfacción de correr en Grecia.

Hoy fuimos en auto haciendo el recorrido que voy a hacer mañana. Pasé de la más completa decepción (una ciudad ruidosa y gris) a volver a enamorarme de la idea (cuando llegué al estadio de Maratón, al pie de la estatua del dios Hermes, se me puso la piel de gallina y pensé “vale la pena correr para llegar hasta acá”). Me gusta también que la diferencia horaria permite que en casa me sigan hoy mismo, aunque para mí va a ser mañana, porque ya me estoy yendo a dormir. Voy a madrugar, para que nuestro Dios, que se impuso a los de los griegos, me ayude.

Voy a correrla solo, acompañado por mi amigo Gerjo en un auto, pero sin otros atletas a mi lado. No importa. No llegué hasta acá solo, y mientras patee las calles griegas, me voy a seguir sintiendo acompañado. Y así será por siempre.

Mañana, la crónica de la carrera, y mi idea para extender Semana 52 un año más…

Publicado el 30 agosto, 2011 en Carrera, Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 22 comentarios.

  1. Boludo!
    Me RE emocioné y no da ponerme a llorar en el laburo!!!
    Qué ganas de estar con vos y acompañarte, ayudarte, alentarte.
    Estar en ese auto o en una bici (olvidate que hoy corra 42 metros!!!)
    TODA LA FUERZA!
    TODO EL AMOR!
    Un Abrazo Transatlántico!!!
    Te admiro enormemente y te quiero aun mucho más.
    Descansá, mañana es un gran día.

  2. Descansa Martin, mañana ya esta, todo listo, todo llega, intentaré seguirte por twiter Abrazo!!!!!!

  3. Carla Grisolia

    es muy emocionante lo q estas viviendo. No te conozco pero estoy ansiosa por tu maratón ya q me enganche con tu blog hace un tiempo. También leí ese libro q mencionas y me resulta muy motivador (como tus blogs). Todas las mejores ondas!

  4. Mar, de una manera u otra TODOS vamos a estar ahí con vos, siguiéndote, acompañándote, corriendo hasta Maratón! y te puedo asegurar que para todos nosotros es un verdadero honor.
    Muchas gracias por permitirnos ser parte de esta, tu gran aventura

  5. El fracaso comienza cuando cesa el esfuerzo. Animo y suerte, Juanca. (Tomate un analgesico antes de salir)

  6. Ay qué bueno, qué emoción!
    Desde acá, atentamente seguiré todo…..muchos éxitos, y sí, como dijeron más arriba, todos los que te seguimos vamos a estar alentándote.
    Gracias Martín por dejarnos participar de esto con vos

  7. Que lindo ..todo lo q estas viviendo desde aca te vamos a estar alentando con mucha fuerza.. gracias por compartirlo con todos los que te segimos -sos un capo-

  8. MAX AGUILERA CABALLERO

    Grande Martín!!!

  9. “Zeus sotér kai Níke” (Zeus salvador y victoria)

    • Jeje, no sabés lo bien que me sirvieron tus (pocas) clases de Griego! Imprescindible, mientras corría, agotadísimo, leía los carteles en la ruta para distraerme, e intentaba descifrarlos, tratar de recordar la pronunciación… no me sirvió para hablar (aunque saludé a un par en Griego que me miraban raro) pero sí para no hacerme tanto la cabeza. ¡Gracias!

  10. Hola Martín !

    Había leido este post “a la carrera”, un poco tarde, el día en que corrías la Maratón y no puse comentarios. Lo volví a leer hoy, pensando “voy a releer el diario de ayer, ahora que tengo las noticias de hoy !” Un ejercicio interesante, que hago de vez en cuando… tipo “prueba de archivo”. Nuevamente, impresionado por la coherencia de tus reflexiones, la conexión con el momento… ahora siento que “te escuché”. Y me di cuenta, que esto también, es algo que promoviste durante todo el proceso de Semana 52: escucharnos, escucharte… hacer conexión..
    Martín: lo tuyo es “un apostolado”… gracias Maestro !!

  11. Genial tu hazaña, podemos decir que tenemos nuestra versión criolla de Murakami 😉
    Felicitaciones!

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