Semana 48: Día 335: Por qué tenemos grasa en el cuerpo

La grasa en el cuerpo es un componente fundamental que necesita estar presente por sus importantes funciones de reserva energética, aislamiento térmico, etc. En personas adultas, las mujeres tienen generalmente (y por naturaleza) más grasa que los hombres. En una deportista con peso normal y nivel de actividad física moderado puede poseer entre 17% y 23%, mientras que en un hombre de iguales características el porcentaje de grasa puede ser de entre 12% a 19%.

La cantidad y el lugar que ocupan las reservas adiposas son clave para determinar si alteran o no la salud. En el caso de la grasa acumulada en el abdomen, además de que socialmente “molesta”, es un indicador de riesgo para la salud, ya que es metabólicamente más peligrosa que la ubicada en las caderas. Los factores que dan origen a la grasa abdominal pueden ser muchos, como la mala alimentación, el sedentarismo, el estrés, el sistema endócrino y sus hormonas, los genes o alguna afección en particular.

La grasa es uno de los principales enemigos a la hora de conseguir una buena salud y una correcta forma física. Sin embargo, son totalmente necesarias y que el cuerpo las necesita, y más aún cuando practicamos deporte. Existen diferentes catalogaciones y tipos: las saturadas, las insaturadas y las poliinsaturadas. Las primeras son las que debemos evitar, pero el resto son necesarias para un correcto funcionamiento celular, una importante fuerte de energía junto al glucógeno, la forma más rápida que el cuerpo tiene de obtener la fuerza necesaria para hacer frente a la actividad.

Es importante que tengamos unos niveles adecuados de grasa para evitar que se consuman los tejidos musculares para obtener energía. Este es el principal problema a la hora de dejar de lado la grasa, y es que al practicar actividad física el organismo requiere mucha energía y la obtiene de las reservas que acumula. Si no existen, se pierde masa muscular. Al faltar la grasa, el organismo no tendrá de donde obtener combustible, ya que los tejidos no se consumen con tanta rapidez ni se transforman en energía de inmediato. Para solucionar esto es necesario que ingiramos grasas saludables en nuestra alimentación.

Las funciones básicas de la grasa son:

  • Producción de energía: la metabolización de 1 g de cualquier grasa produce  unas 9 kilocalorías de energía.
  • Forman el panículo adiposo que protege contra el frío (los nadadores de aguas heladas suelen tener un nivel de masa adiposa muy elevado).
  • Sujetan y protegen órganos como el corazón y los riñones.

Obviamente, como todo en la vida, la cuestión con la grasa es mantener un equilibrio. No podemos no tenerla, pero sí evitar consumirla en exceso o acumular demasiada cantidad en nuestro organismo.

Publicado el 1 agosto, 2011 en Alimentación, Reflexiones y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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