Semana 47: Día 325: Los últimos metros

Algo que me fascina del running es que puede usarse como alegoría para la vida. Muchos hablan de “andar” o “caminar” cuando quieren referirse al hecho de adquirir experiencia en la vida. Cuando vamos por la vida a los tumbos, con muchos compromisos y poco tiempo, decimos que estamos “a las corridas”. “No parás un minuto” y “Estás a full” son otras expresiones que aluden al movimiento y a una rutina ajetreada. Incluso cuando los legisladores se pasan horas debatiendo una ley, se habla de “maratónica sesión”. Y cuando en los canales de cable dan la misma serie todo el día, le dicen “maratón”.

Cuando empecé Semana 52, allá en los primeros meses, comparé este plan de entrenamiento de un año con los míticos 42 km. Me gustaba la idea porque me ilusionaba eso de convertirme en un maratonista; era algo que me parecía muy lejano. Si usara la misma alegoría, ahora iría por el kilómetro 37, a poquísimos metros del 38. Faltaría tan poco, que casi podría ver la meta. A veces visualizar tu destino te da el empuje anímico para terminar.

La motivación que encontramos progresando en el running es algo que se puede aplicar en nuestro día a día. Así lo descubrí con este blog. Indudablemente encontré una organización mental que me ayudó a ver las cosas de otra manera. Si cambiar mi cuerpo era cuestión de constancia, disciplina y paciencia, ¿cómo no va a funcionar eso para cambiar mi mente? No me engaño, dedicarme a entrenar en serio no me solucionó la vida. Me sigo angustiando, a veces me pongo muy ansioso, y si no llego a fin de mes me frustro tanto como cualquiera. Pero encontré que hay una fórmula para mejorarse, algo que depende de uno, y eso me volvió un poco más optimista con la vida.

Ya tengo bastante avanzada la planificación de estos “últimos metros” de Semana 52. Tengo el pasaje Buenos Aires-Madrid (con escala en Santiago de Chile) y el de Madrid-Atenas. Está por llegarme un reloj con GPS, y tengo bastante ablandadas mis zapatillas nuevas. Imaginando cómo sería correr por Grecia, se me ocurrió que actualizar el blog podía llegar a ser engorroso si quería hacerlo varias veces en el mismo día, así que 11 meses después de empezar este proyecto abrí una cuenta en Twitter, @semana52 (dicen que nunca es tarde, ¿no?). Vamos a experimentar un poco, a ver qué pasa.

También tengo en vista la Merrell de Pinamar, que va a ser más una vacación que otra cosa. Todavía estoy recuperándome de mi lesión en el pecho, así que estoy entre esa actitud de no aflojar y de tomarme las cosas con calma. Sigo corriendo, porque me hace bien y lo necesito. Me está pasando de correr el subte o el colectivo, sentir mis pies en movimiento, la respiración medida y toda esa tensión del entrenamiento, y pienso “por fin”. Sí, soy feliz con tan poco…

Sigo avanzando, haciendo mi camino, en estos metros finales. Quedan 5 semanas y obviamente, tan cerca de la meta, lo último que quiero hacer es aflojar.

Publicado el 22 julio, 2011 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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