Semana 18: Día 122: ¡Feliz 2011!

Man-At-Arms. Héroe de mi infancia. En 2011 pagaré una injustificada cantidad de dinero para volver a tenerlo

No queremos que se piense que este blog sólo adhiere al calendario gregoriano. También le deseamos feliz 4708 a los chinos (en 34 días comienza el 4709); Rosh Hashaná para el judaísmo por su año 5771 (el 28 de septiembre del gregoriano empieza el nuevo); feliz 1439 para los musulmanes (que se inició el pasado 7 de diciembre); en febrero los tibetanos festejarán a Losar y comenzarán el 2138; feliz noruz para los iraníes, que el 21 de marzo comienzan su año 1390; feliz Enkutatash a los etiopíes, quienes el próximo 11 de septiembre festejan la llegada del 2003; y felicidades a todos los pueblos que no se dejaron dominar por el conquistador europeo. Bueno, a los que no les quedó otra que sumarse, también les deseamos un feliz y próspero año.

El festejo del 31 de diciembre es una costumbre muy arraigada en nuestra cultura, para la cual, como hicimos hace una semana, nos entregamos al hedonismo y cenamos en forma exagerada. Cuando dan las 12 de la noche, en lugar de abrir regalos, brindamos por la llegada de un nuevo año. Es una oportunidad para hacer borrón y cuenta nueva y prometerse objetivos a cumplir en los meses venideros. Pero también es un momento de reflexión, para mirar hacia atrás y valorar las cosas buenas que tuvimos. En nuestra familia, las 12 de la noche nos encuentra subidos a sillas. La cuenta regresiva oficial la calculamos con la hora de la radio, y cuando llega el año nuevo nos bajamos al suelo, pisando con el pie derecho, lo cual asegura que empezamos bien esta nueva etapa. Si caemos con el izquierdo, grandes desgracias nos acontecerán (ese es el acuerdo).

Después del brindis, encendemos unos globos aerostaticos. En el primero ponemos toda la mala onda del año que se fue, para que se vaya lejos. Luego lanzamos otro con nuestros deseos para el que está empezando. Hay un tercero que ahora no recuerdo para qué lo tenemos. Probablemente esté de backup, porque suele pasar que el globo se incendie antes de despegar (es muy desilusionante cuando eso pasa). Otra teoría es que sea para agradecer las cosas buenas que pasaron, y yo casi nunca valore lo que aconteció, y lo esté dejando de lado…

Hoy es un día importante para mí. Más allá del festejo de esta noche, voy a correr una carrera, los 8 km de la San Silvestre. Como es a las 4 de la tarde, decidí dejar el comentario pertinente a la competencia para el post de mañana, y aprovechar el de hoy para hacer un balance de lo que pasó en 2010.

Primero, el año me encontró recientemente separado, una situación amarga y culpógena. El tiempo logró que desarrollara una buena relación con mi ex, que a veces es tirante. Pero la mayor parte del tiempo, ella es una aliada incondicional.

En el local que tenemos en Bulnes, Espacio Moebius, comenzó a funcionar Á Manger, un local de almuerzo y merienda. Un feliz agregado al proyecto.

Corrí la Merrel de Tandil, subestimando a las sierras. Las piernas me mataron, sobre todo en las bajadas. Pero luego de 3 horas 44 minutos, terminé los 27 km, y me sentí muy feliz.

También hice la Merrel de Pinamar, con Semana 52 apenas gestándose. No había empezado el entrenamiento ni la dieta, pero sí el blog, que tenía un par de entradas. Hice la carrera habiendo tomado en días previos, lo que me llevó a comprobar el efecto nocivo del alcohol en un deportista. Mi rendimiento fue bastante pobre, sobre todo comparando mis tiempos con el año anterior.

Desde el 23 de agosto escribo un post por día, todos los días, sin interrupción. A veces es extremadamente difícil porque no sé sobre qué escribir, y en el 95% de los casos me siento en la computadora a improvisar.

Doné sangre.

Aumentó mi volumen de trabajo, y con eso obtuve más tranquilidad financiera.

Cambié mi dieta, mi rutina diaria, y empecé a entrenar “en serio”. En el transcurso del año perdí más de 10 kg, y mi cuerpo cambió bastante.

Planté un pino.

Corrí una hermosa media-maratón por la Ciudad de Buenos Aires.

Fracasé en mi intento por conseguir la ciudadanía española. Ellos se lo pierden.

Terminé mi primera maratón, también en la Ciudad de Buenos Aires, hecho que posiblemente esté en el top 5 de los momentos más felices de mi vida.

Conseguí mis primeras zapatillas Asics.

Le presté euros a un amigo que los necesitaba, y cuando se le complicó, le confirmé que no quería que me los devuelva.

Traduje y colaboré con el armado de una mini-serie de cuatro números de los Avengers, un cómic de la editorial Marvel. Muy cerca del sueño del pibe.

Me lesioné la costilla de una forma increíblemente tonta.

Volví a ver a personas a las que extrañaba mucho.

Hice una broma de mal gusto para el 28 de diciembre, y me salí con la mía.

Probablemente me queden millones de cosas en el tintero. Pero poniendo todo esto en la balanza me doy cuenta de que el año 2010 fue fantástico. Tengo muchas cosas por las que agradecer.

Para el 2011 me gustaría ser más paciente y menos intolerante. Seguir avanzando con Semana 52 y hacer todos los viajes que tengo planificados (Machu Picchu, en Lima, y Maratón, en Grecia). Que mi cuerpo siga desarrollándose, en especial obtener más masa muscular. Que la costilla no me vuelva a doler, para poder hacer pesas, y seguir intentando romper mis marcas personales en velocidad. Prometo, ya que estamos, no volver a jugar a la pelota.

En el costado consumista, me he propuesto dejar de pasarme horas mirando las páginas de Mercadolibre o eBay y comprarme finalmente todos los muñecos de He-Man (las ediciones clásicas de los ’80s). También voy a ponerme al día con el monotributo (AFIP, si leés esto, ya casi junté todo lo que jamás pagué), e ir a ver el musical de Drácula. Y retar menos a mi gata.

En sí, para el cuerpo, más allá de que comamos en forma exagerada, el cambio de un año a otro no nos causa ningún efecto. Pero sirve para ponernos nuevas metas. Es la oportunidad de empezar una “semana 52” propia, con objetivos personales, para desarrollarlos con paciencia. Ojalá que la llegada de 2011 signifique muchas cosas buenas para todos.

Nos leemos el año que viene.

Publicado el 31 diciembre, 2010 en Reflexiones y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Felicitaciones Martín ! Dejastes atrás a 1656 semejantes con las costeletas refritas ! Mejor 2 ´mi pronóstico je je ! Espero estés bien. Arrancastes con un 10, pudistes correrla, llegastes y a un tranco excepcional para el estado. Un abrazo Juanca.

    • Jaja, gracias, Juanca, ¡siempre te enterás de mis tiempos antes que yo! Te agradezco mucho la confianza que me tuviste, lo tuve en cuenta durante la carrera (que fue durísima), y me sorprendió mucho haber hecho menos tiempo. Abrazo.

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