Semana 17: Día 113: Contra una lesión, ¿frío o calor?

La imagen más literal que encontré para calor y fríoHe decidido que, ya que tengo una lesión que no me deja hacer otra cosa que pensar en ella, me voy a volver un experto en el tema. Este blog es un monstruo al que hay que alimentar diariamente. Las opciones, en lugar de sacrificar vírgenes como antaño, es sacrificar tiempo relevando sitios de internet y consultando especialistas.

A lo largo de nuestra vida, nos encontramos con una dicotomía en cuanto a lesiones, el River-Boca de los tratamientos: frío o calor. Todos creen tener la verdad, y se producen acaloradas discusiones (o fríos debates). He visitado doctores que me han recomendado ambos tratamientos, y como ocurre con la ciencia, siempre aparece alguien alegando que el tratamiento anterior cayó en desuso, y que un nuevo estudio revela que lo que antes creíamos estaba mal.

Generalmente aplicamos frío o calor por instinto, costumbre o época del año. Con un clima de 34 grados, ponerme una botella de agua caliente sobre las costillas era una lucha en la que la fuerza de voluntad salía victoriosa. Pero hay que saber que existen lesiones que precisan un método u otro, y hay casos en que necesitamos intercalarlos. Hay hinchazones que sólo empeoraríamos con el calor, sin ir más lejos.

En el caso de mi lesión, tengo dos diagnósticos. Una Neuralgia, que es un síntoma provocado por un fallo del sistema nervioso (un trastorno dolroso, sin que la función motora se vea afectada); mientras que también podría ser una Osteocondritis, dolor de los cartílagos que unen a las costillas. Para el primero se recomienda calor, para el segundo frío. En ambos casos, analgésicos. Me han asegurado, en mi situación, que cuaquiera de los dos métodos no me iban a empeorar (también me dijeron que a los 10 días podía volver a correr, y aquí estoy, no puedo pestañear sin que me duela).

¿Cuándo aplicamos frío? En lesiones en músculos, tendones y articulaciones, para esguinces, dolor de cabeza y piernas hinchadas. ¿Cuándo no? En hipersensibilidad al frío, enfermedades cardiovasculares graves, dolencias renales y propensión a contraer infecciones urinarias.

El frío es excelente cuando la lesión se acaba de producir, normalmente en las primeras 24 horas. Hay quienes recomiendan no aplicarlo más allá de las 48 horas. Sirve para controlar la inflamación al reducir la llegada de sangre a la zona afectada, ya que es un constrictor de los vasos sanguíneos. Esto ayuda a detener o, por lo menos, hacer más lento, el proceso inflamatorio y especialmente la formación de líquido en la lesión.  ¿Cómo aplicar el frío? JAMÁS debemos poner hielo directamente sobre la piel, necesitamos alguna protección, como un repasador, una toalla o una bolsa, ya que nos podríamos provocar lesiones en la epidermis. La duración habitual debería ser de no menos de 15 minutos y no más de 30.

En los tejidos blandos (músculo, tendón, ligamento) el frío minimiza la hemorragia y tumefacción que impiden el desarrollo normal de la “cicatriz terapéutica”. Su efecto analgésico procede del adormecimiento de los receptores del dolor. La mejoría se debe a la reducción del flujo sanguíneo capilar (el de los vasos menores) con la consiguiente disminución de inflamación. También existe una gran reducción de oxígeno en la zona donde se aplica el frío, por la vasoconstricción, lo que disminuye la propagación del proceso. Hay que tener precaución, porque este tratamiento tiene un efecto analgésico, y no se debe volver inmediatamente a la práctica deportiva, ya que podríamos haber enmascarado una lesión grave.

¿Cuándo aplicamos calor? En contracturas musculares, lesiones por un esfuerzo excesivo o malas posturas, estrés y dolores menstruales. ¿Cuándo no? En embarazadas y en zonas con inflamación, hematomas o contusiones.

El calor calma músculos doloridos, y es ideal para tirones, espasmos, antes de ejercitar, para preparar los músculos, y también antes de realizar ejercicios  cuando nos estemos recuperando de una lesión. Se aplica pasadas las 24 o 48 horas, cuando ya el frío no nos resulta apropiado para el tratamiento de la lesión. Lo ideal es el calor húmedo, que aparentemente es más efectivo y menos riesgoso. Dependiendo de la lesión y el tratamiento, las aplicaciones serán de entre diez y veinte minutos. Al igual que con el frío, debemos tener cuidado para evitar quemaduras. Podemos usar una manta eléctrica, una bolsa de agua caliente (u otro recipiente, como una botella, que no se les derrita como me pasó a mi) o un secador de pelo. A veces, una faja, rodillera o cualquier elemento que haga compresión, también mantiene a la zona caliente.

El calor tiene una influencia positiva sobre el tejido conectivo (fibras de colágeno), por lo que facilita la movilidad muscular y articular, acortando el proceso de recuperación o rehabilitación. Cuanto más rígido es un cuerpo, más posibilidades de romperse tiene, y calentando la lesión se aumenta la elasticidad y plasticidad. El calor también reduce la rigidez articular y mejora la contractilidad del músculo, disminuyendo el peligro de lesión.

Hay situaciones en que podemos aplicar tanto frío como calor indistintamente, como el caso de las lesiones crónicas. Los efectos no serán exactamente los mismos, pero los dos serán útiles. Calor antes de la ejercitación, para mejorar la circulación y que los músculos, tendones y articulaciones tengan mayor libertad de movimientos y se doblen con más facilidad. Luego del entrenamiento se puede aplicar hielo, para evitar inflamaciones en la zona afectada.

En mi caso, como comentaba en un principio, el hielo ayuda. El dolor suele ser más fuerte por la mañana, apenas me levanto, por lo que me aplico una bolsa de gel que guardo en el freezer. El frío entumece la zona y me alivia mucho. Ya para el resto del día, aunque no estoy tomando analgésicos (no quiero destruir mi estómago con ibuprofeno) el dolor es bastante menor (si por la mañana duele 10, para el resto del día es 6, siendo 1 como me sentía antes de lesionarme). Estoy intentando también acostumbrarme a usar la faja, sobre todo si salgo a caminar unas pocas cuadras. Una amiga kinesióloga me dijo que, aunque generalmente no se recomienda por el tiempo que pasó, me siga aplicando frío, sobre todo si eso me hace sentir alivio. Esto me lleva a lanzar la obvia pero necesaria advertencia: ante cualquier duda, no consulten el blog de un corredor depresivo, sino a un médico.

Publicado el 22 diciembre, 2010 en Consejos, Entrenamiento y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Si te sigue doliendo tanto, aparte de seguir con el reposo, tal vez seria bueno realizar algun estudio complementario, tal vez hay algo que no se ve en la radiografia. A mi el año pasado me diagnosticaron un desgarro del muslo y me indicaron de 2 a 3 semanas de reposo, pero pasaron meses y seguia con dolor hasta para caminar. Hasta que me hicieron una resonancia y eureka: tenia fractura de pubis!!!!!!!!

    • ¡Uf, espero que no sea mi caso! Me hicieron dos placas la primera vez que fui, la segunda (10 días después) me hicieron tres placas, de nuevos ángulos. Dos médicos distintos descartaron problemas óseos… y es claro que empeoró mi situación por entrenar. Ahora que estoy en reposo de actividad física, cada día duele un poquito menos que el anterior…

      • Hola Martín ! Muy interesante tu investigación y la conclusión es similar a la que yo tenía … frio o calor y la complicacion de acertar que. Yo tuve un problema de rodilla hace un año atrás porque aumentaba los km de rodaje y un problema de hombro por culpa de haber empezado con la prensa sin el consejo adecuado (ahora precaliento con elevaciones frontales con mancuernas de 6 /8 kg y empiezo la primer serie con un 30 % menos etc). Bueno fui a ver un fisioterapeuta de un club de basquet y que me dice ? Que estoy muy viejo ! La rodilla la arregle con frio dos veces por dia y paracetamol y el hombro idem y todo se arregló y estoy de diez en trote hasta 15 km y en prensa hasta 60 kg 8 rep. Conclusión : por lo que le pasó a Brenda, lo que me pasó a mí y otros casos, me parece que cuando el único que te alienta es el ajo debes seguir TU propio sentido común luego de las consultas pertinentes que te dejan más en pampa y la via que en Palermo. Bueno la hice muy larga pero quería darte ánimo y decirte que estoy contento que has pasado a un optimismo moderado “… cada día duele un poquito menos que el anterior … ” Un abrazo Juanca.

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